miércoles 11  de  marzo 2026
TRAGEDIA

Cubano condenado por trágico accidente inicia huelga de hambre en Florida

Flavio Santisteban solicitó a la justicia federal una revisión del fallo en su contra y al negársele esa petición decidió acometer un ayuno indefinido en la Institución Correccional Everglades
Por Daniel Castropé

MIAMI.- Flavio Santisteban, un cubano de padres españoles condenado a 17 años de prisión por la muerte de cuatro personas en un accidente de carretera, inició una huelga de hambre indefinida el pasado 28 de agosto tras negarle la justicia federal una revisión del proceso, buscando una reducción de la pena dictada por un juez del condado de Broward.

Rosario Yara, madre del reo, dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS que la solicitud de revisión del proceso había sido presentada por Bryant Camareno, abogado de su hijo, bajo la presunción de que en los dos juicios contra Santisteban, en 2008 y 2013, “se cometieron irregularidades y no se tuvieron en cuenta detalles muy importantes”.

A Santisteban se le declaró culpable de la muerte de cuatro personas de origen judío en un accidente registrado en el Turnpike de la Florida, en el año 2005, cuando conducía un camión cisterna de transporte de gas que tras explotar al volcarse, cubrió de llamas al vehículo en el que se desplazaban las víctimas.

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Fotografía cedida por los familiares de Flavio Santiesteban del estado en que quedó después del accidente.
Fotografía cedida por los familiares de Flavio Santiesteban del estado en que quedó después del accidente.

Flavio Santisteban, quien tiene 44 años edad, se encuentra recluido en la Institución Correccional de los Everglades, en el suroeste del Condado Miami-Dade, donde realiza labores en la cocina de ese centro penitenciario.

La madre de Santisteban dijo que la última vez que hablaron vía telefónica, el pasado jueves, su hijo le manifestó que “se sentía debilitado” y que mientras estuviera en huelga no recibiría más visitas como tampoco llamadas a través del teléfono del establecimiento carcelario.

“Me dijo que ya no se estaba sintiendo bien, que se sentía más débil cada día que pasa, y que no recibiría ni las visitas de los sábados ni tampoco llamadas porque el lugar donde se hace esto es lejos de su celda y no quiere perder fuerzas caminando ese largo tramo”, recalcó Yara.

Agregó que aunque le “duele” la suerte de su hijo, “como lo haría cualquier buena madre, yo lo apoyo en todo porque lo que se ha cometido contra él es un abuso, una gran arbitrariedad, por el único hecho de ser pobre y de no tener el poder que tienen los familiares de las personas que murieron en ese accidente”.

Según su relato, “yo estaba visitándolo el sábado [27 de agosto] y cuando le dije lo que me había comunicado el abogado, él me dijo que no tenía otro camino que iniciar una huelga de hambre, que empezó, horas más tarde, a las 5 de la mañana del domingo”.

Santisteban, al conocer la denegación de la solicitud de la justicia federal, “se mostró ofendido” y, acorde con su madre, manifestó: “Siempre te he dicho que mi problema ha sido el dinero; siempre me van a declarar culpable. Yo me voy a plantar en huelga de hambre. Yo lo único que pido es justicia”.

Yara, entre lágrimas y sollozos, pidió que el proceso sea reabierto por una corte federal. “Nosotros solo estamos pidiendo justicia porque a mi hijo lo condenaron a pesar de que se confirmó que la persona que conducía el carro tenía sustancias prohibidas en sangre y después en el expediente del caso apareció que quien conducía era otra persona”.

“Mi hijo siempre ha dicho la verdad. Él sintió un golpe contra el camión y se bajó a ver qué había pasado. Vio que un carro lo había golpeado y después se produjo la explosión y el incendio que también casi le quita la vida a él. ¿Por qué no quieren entender que fue un accidente? Él no quiso matar a nadie”, afirmó.

Los hechos

Flavio Santisteban conducía su camión por el Turnpike el 11 de febrero de 2005. Según su testimonio, sintió un golpe en la parte trasera de la rastra y se salió de la carretera. Después de detener la marcha, abandonó su vehículo y fue a auxiliar a las cuatro personas que viajaban en el vehículo con el que había colisionado.

Conforme a su relato, Santisteban pudo escuchar las voces de los tripulantes del vehículo y comprobar que estaban bien, pero pocos segundos más tarde explotó la carga de combustible que transportaba en su camión y el fuego arrasó el perímetro del accidente.

Santisteban dijo que lo siguiente que recuerda es cuando despertó en un hospital con el cuerpo severamente quemado, y que junto a él se encontraba Cari Ann, quien hasta hace alrededor de 4 años era su esposa. Ella le comunicó que los cuatro pasajeros del vehículo habían muerto.

Las víctimas del siniestro fueron Gloria Meryl Halpern, Anita Epstein, Alain B. Klein y Deborah Klein, todos pertenecientes a familias judías de “gran poder económico”, según la madre de Santisteban.

El cubano fue originalmente sentenciado a 36 años de prisión tras ser declarado culpable de homicidio involuntario, pero su sentencia se redujo a 17 años después de estar en cárcel, tras haberse hecho una revisión del caso y teniendo en cuenta algunas particularidades del proceso como los comentarios religiosos realizados por el primer juez, en los que supuestamente se basó al momento de dictar la condena.

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