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A 211 años de la emancipación Venezuela no es libre, ni soberana

Cuando la nación cumple un año más de su independencia de la colonia española, la población permanece agobiada por una crisis

MIAMI.-José Rojas tiene las manos quemadas. Parte de la piel está blanca porque ya botó la epidermis, pero en otras áreas su tez es casi vino tinto. La maquinaria con la que trabaja haciendo mediciones topográficas estalló mientras él la manipulaba. ¿La razón? El mal mantenimiento que se le ha dado; la colocación de piezas adaptadas porque las originales nunca llegaron al país y la falta de atención médica oportuna en el ambulatorio de un pueblo del estado Guárico [centro del país, región de Los Llanos] donde se encontraba.

Rojas vive en Maracay, capital del estado Aragua [centro-norte del país], donde tampoco ha conseguido toda la atención médica que requiere. Así como millones de venezolanos, él debería celebrar este martes 5 de julio el Día de la Independencia de Venezuela; pero para este trabajador será un día feriado más, porque en la nación caribeña hay muy poco para festejar.

“Qué vamos a celebrar en un país como éste; donde hay un gobierno que solo se protege el mismo para mantenerse en el poder. Los enchufados (personas conectadas a la influencia de las esferas de poder) siguen disfrutando de los beneficios que poseen mostrando una Venezuela que no existe, mientras millones hacen lo que pueden para sobrevivir”.

Tras un largo proceso que incluyó emancipación, una lucha armada épica y una cruzada por hacer valer los derechos de los ciudadanos que deseaban vivir en libertad alejados del yugo español, Venezuela se declaró nación soberana en 1811, cuando el general Francisco de Miranda dirigió al Congreso Nacional de la República para que se declarara la independencia de la patria de Simón Bolívar.

Una independencia erigida sobre principios morales y democráticos que estuvieron vigentes por más de 100 años, pero que tras la llegada de Hugo Chávez al poder y la instauración de un gobierno de corte socialista, se han ido desdibujando y transformando al país en un verdadero caos.

Futuro seguro

El economista Carlos Cabrera, egresado de la Facultad de Economía de la Universidad Central de Venezuela, asegura que en Venezuela había una ecuación segura en los años 70, 80 y 90. Un ciudadano común de clase media podía vivir cómodamente con uno o dos sueldos en el hogar. Principalmente las viviendas eran propias, las personas lograban fácilmente comprar un carro y con “trabajo y esfuerzo” los salarios alcanzaban para tener las necesidades básicas cubiertas. Aquellos que se esforzaban más, y que lograban un título universitario en una institución pública podían mejorar su condición económica y podían disfrutar de algunos lujos como tener una vivienda para vacacionar, o viajar al exterior. Había capacidad de ahorro, y el dinero preservaba su valor por lo que era fácil hacer proyecciones en función de los sueños por alcanzar.

Recuerda que en los años 70 y 80 los profesores universitarios, como él lo fue entre 1995 y 1998, gozaban de cierto estatus y aquellos que lograban tener un tiempo completo obtenían beneficios importantes que los estabilizaba económicamente. “Los que teníamos un buen salario hacíamos proyecciones a mediano y largo plazo para realizar un viaje, comprar una vivienda. Eran proyectos que se armaban sin pensar mucho porque las variaciones de la moneda eran casi inexistentes. Solo después de la primera devaluación de 1983, cuando el dólar pasó de costar 4.30 bolívares por un dólar a 7.60 fue cuando el venezolano comenzó a voltear a ver el tema de las finanzas”.

A su juicio, en 1999 con la llegada de Hugo Chávez al gobierno fue cuando comenzó la caída de la economía con la destrucción paulatina del aparato productivo. “La semana pasada estuvimos bajo advertencia por la llegada de un posible ciclón, aunque en Venezuela el verdadero ciclón llegó cuando Hugo Chávez asumió el poder, pero a diferencia de los fenómenos naturales, éste se instaló en el país, se quedó gravitando y destruyendo todo lo que se encontró en el camino”.

Para Cabrera es fácil hacer un recuento de lo destruido por el chavismo, porque según afirma todo lo ha dañado, modificado para empeorarlo y destruirlo. “La industria petrolera es uno de los peores ejemplos de aniquilación profunda. Las empresas básicas son un penoso ejemplo. El sector agropecuario. Éramos líderes mundiales en rubros importantes, pero ahora no producimos casi nada y debemos acudir a los mercados internacionales para satisfacer nuestras necesidades”.

Destaca que no solo lo que estaba construido, sino han destruido parte de la naturaleza que es vital para la economía del país.

“Cuando ya no había más industrias, empresas o plantaciones para destruir se enfocaron en el Arco Minero y lo dividieron en trozos para conseguir atornillar más aún su poder político. No conforme con todo lo que han aniquilado, también permitieron la entrada de narcotráfico, la guerrilla y grupos irregularidades para que penetren en el corazón de la población y la reconstrucción sea cada vez más difícil. Este 5 de julio en Venezuela la celebración nos queda grande, no hay nada para estar contentos. Tenemos una nación independiente pero tan frágil, débil y adolorida porque ya no es ni libre, ni soberana, ni autónoma”.

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FUENTE: REDACCIÓN

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