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Premio Nobel

Ana Corina Machado Sosa: "La libertad es una elección que se renueva día a día"

El discurso de la hija de María Corina Machado, representó en Oslo a un país herido pero firme; en sus palabras ratificó ante el mundo que la lucha venezolana es una causa universal

Por María Graterol

MIAMI - La ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz 2025 tuvo como protagonista a Venezuela. En el solemne auditorio de la capital noruega, la crisis política, social y humanitaria que atraviesa el país sudamericano se abrió paso y se instaló en el centro del escenario internacional, interpelando a líderes, diplomáticos y a la opinión pública global.

En representación de la galardonada, María Corina Machado, impedida de asistir, su hija Ana Corina Sosa Machado asumió la responsabilidad de recibir el Premio otorgado por el Comité Nobel de Noruega. Su presencia simbolizó no solo una ausencia forzada, sino también la continuidad de una causa política y ética que trasciende generaciones.

El discurso pronunciado por Sosa Machado fue mucho más que un acto protocolar. Se convirtió en una reflexión profunda sobre la relación indivisible entre democracia, libertad y paz, y en un alegato contra las consecuencias del autoritarismo para la humanidad.

Libertad y democracia

Desde sus primeras palabras, la joven oradora situó la dimensión colectiva del reconocimiento: “Quiero expresar nuestra infinita gratitud, de mi familia y de todo el país, a la Comisión Nobel de Noruega. Gracias a ustedes, la lucha de un pueblo entero por la verdad, por la libertad, por la democracia y por la paz se reconoce hoy en el mundo”, afirmó ante representantes de gobiernos, organismos internacionales y la sociedad civil.

Sosa Machado explicó que hablaba en nombre de su madre, a quien definió como una mujer que “nunca rompe una promesa”, evocó el drama de millones de familias venezolanas separadas por la migración forzada.

“Mientras espero el momento de abrazarla, pienso en las otras hijas e hijos que no pueden ver a sus madres hoy”, señaló, marcando el tono profundamente humano del mensaje.

A continuación, dio paso al texto preparado por María Corina Machado para la ocasión: “He venido aquí para contarles una historia, la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad”. A partir de allí, el discurso recorrió la historia republicana venezolana, desde la Constitución de 1811 hasta la consolidación, durante buena parte del siglo XX, de una de las democracias más estables de América Latina.

“Desde el principio creímos en algo simple y enorme: que todos los seres humanos nacen para ser libres. Esa convicción se convirtió en nuestra alma nacional”, expresó, recordando además el papel de Venezuela como país de acogida para migrantes y exiliados de distintas partes del mundo, que encontraron allí oportunidades, seguridad y un proyecto común.

El relato avanzó luego hacia la ruptura institucional que, como denunció, comenzó con la concentración del poder en el Estado y derivó en corrupción, autoritarismo y colapso social.

“Desde 1999, el régimen desmanteló nuestra democracia: violó la Constitución, censuró a la prensa, manipuló elecciones y persiguió el disenso”, afirmó, enumerando las consecuencias económicas y humanitarias: una caída del producto interno bruto superior al 80%, niveles de pobreza que superan el 86% y más de nueve millones de venezolanos forzados a abandonar el país.

Tortura y represión

Uno de los pasajes más contundentes del discurso estuvo dedicado a la represión posterior a las elecciones presidenciales de 2024. Sosa Machado denunció que “2.500 personas fueron asesinadas, desaparecidas o torturadas” y alertó sobre la detención de niños, mujeres y adultos mayores, calificando estos hechos como crímenes contra la humanidad.

No obstante, el mensaje no se limitó a la denuncia. La joven destacó el proceso de reorganización cívica impulsado desde las primarias opositoras de 2023 y la posterior candidatura presidencial de Edmundo González Urrutia.

“Decidimos confiar en la gente, redescubrirnos unos a otros”, dijo, subrayando que la defensa del voto se transformó en una gesta ciudadana sin precedentes.

En la parte final, el discurso elevó su tono ético y universal. “Este premio tiene un significado profundo. Le recuerda al mundo que la democracia es esencial para la paz”, afirmó, antes de advertir que la libertad no es un estado permanente, sino una elección diaria.

“La libertad es una elección que debe renovarse cada día, medida por nuestra voluntad y nuestro coraje para defenderla”, sostuvo.

“Presos políticos”

Ana Corina Sosa Machado cerró su emotiva intervención con un mensaje de esperanza y reconciliación: “Venezuela respirará de nuevo. Nos abrazaremos otra vez, escucharemos nuestras calles llenas de risa y música, y todas las alegrías simples que dimos por sentadas volverán a ser nuestras”. Finalmente, dedicó el premio a los presos políticos, a las familias perseguidas, a los periodistas que se negaron al silencio y a “los millones de venezolanos anónimos que arriesgaron todo por amor”.

“A ellos les pertenece este honor. A ellos les pertenece este día. A ellos les pertenece el futuro”, concluyó, arrancando una ovación que transformó la ceremonia en un testimonio histórico de resistencia democrática.

Los presentes respondieron con un aplauso prolongado, consciente de haber escuchado no solo la voz de esta joven venezolana, sino la voz colectiva de una nación que sigue luchando, resistiendo y soñando con la libertad.

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FUENTE: REDACCIÓN DLA

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