CARACAS.- El 2022 podría convertirse en el año de la consolidación de la estrategia de concentración de poder de Nicolás Maduro. No obstante, aunque no se prevén mayores cambios en la dinámica política del país, la económica sí puede ofrecer sorpresas, especialmente porque -a pesar de la retórica ideológica y los discursos contra el capital- la acción económica de Maduro estará presionada hacia la apertura cambiaria, precios e inversión.
Aparente recuperación económica no aplaca crisis humanitaria
Aunque los economistas coinciden en que durante 2022 no se espera una recuperación relevante y mucho menos el desarrollo real de la economía, sí advierten que puede ser un año importante para la capacidad de operación del sector privada (salvo la banca).
El economista Luis Oliveros recuerda que, según los datos publicados por el Latinfocus Consensus Forecast, la economía venezolana tendría crecimiento económico en los años 2022 y 2023, en comparación a 2021.
Oliveros destaca que el sector que menos crecería sería el de Instituciones financieras y seguros. “Las limitaciones a la intermediación financiera complican su actividad”, advierte.
No obstante, destaca que Venezuela puede salir de la hiperinflación en enero 2022, a la vez que el rol de las remesas seguirá siendo clave para la economía al representar entre 4,5% y 6% del PIB. “Las remesas constituyen una oportunidad de negocio. Las remesas ayudan a generar paz social, por esa razón desde el 'gobierno' ya no se habla de controlarlas”, explica.
Según Oliveros “por primera vez en mucho tiempo, las perspectivas de la economía venezolana son positivas. Crecimiento económico, caída en la inflación, etc. Si bien, son buenas noticias, debemos recordar que aún falta mucho para tan siquiera volver a los niveles de 2013, el último año con crecimiento económico”.
El economista Luis Vicente León resalta que por primera vez en ocho años “la mayoría de los analistas económicos proyectan un crecimiento, aunque moderado, del PIB, que en promedio alcanza el 5% (…) Esta proyección no puede considerarse cuantitativamente relevante, luego de haber perdido tres cuartas partes del PIB desde 2013, pero es cualitativamente fundamental pues comienza a generar un cambio de ambiente económico importantísimo para el sector privado”.
Según León “la inflación es otra variable que proyecta en una tendencia favorable, que parece indicar que el país sale en 2022 de la hiperinflación, aunque manteniendo promedios muy superiores a la media internacional (…) La reducción de la inflación interna ayudará a reducir la sobrevaluación cambiaria, producida fundamentalmente por el diferencial entre inflación y devaluación. Esto indica que el crecimiento interno de precios en dólares comenzará también a amainar”.
Sobreviviendo a las sanciones
Según fuentes de la agencia de noticias Reuters “el régimen de Nicolás Maduro paga a los proveedores en dólares estadounidenses mientras busca reducir el gasto en bolívares para controlar la inflación”.
Los reportes indican que la petrolera estatal PDVSA, entidades gubernamentales y empresas públicas han comenzado a pagar este año una parte de las facturas utilizando dólares depositados en cuentas en moneda extranjera en algunos bancos locales.
Aunque el régimen de Venezuela ha pagado a algunos contratistas en efectivo con euros antes, no había realizado transferencias en dólares en la escala actual. Los pagos son un esfuerzo por estabilizar el tipo de cambio y los precios.
Aunque la dictadura de Maduro les permite a los bancos nacionales ofrecer cuentas en dólares, las sanciones de Washington impiden las transferencias internacionales directas hacia y desde Venezuela, por lo cual algunos bancos locales han mantenido relaciones de intermediación con socios globales, para facilitar las transacciones en divisas.
Por su parte, el expresidente de Fedecámaras Ricardo Cussano matiza los comentarios que suelen hacerse sobre la recuperación económica del país.
“Se escucha en el ámbito internacional que a los empresarios venezolanos 'les está yendo muy bien' en los últimos dos años o que Venezuela vuelve a estar en el radar de algunos empresarios extranjeros (…) Es cierto que ha crecido la economía, pero cuando ves el informe de Conindustria observas que los empresarios dicen que la mayoría de sus plantas no trabajan al 100% de su capacidad, pero están trabajando más que el año pasado, eso no significa que Venezuela esté perfecto, puesto que padece un problema estructural severo (…) Tocamos fondo, pero ya comenzamos agarrar el impulso de subida, lento, complicado, empedrado, muy inclinado, pero ya estamos comenzando a subir”.
La otra cara de la recuperación
Aunque las perspectivas del año 2022 marquen el inicio de la recuperación económica Venezuela sigue en la lista de países con necesidades humanitarias urgentes.
Según el informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) Venezuela se mantiene por tercer año en la lista y se ubica como el onceavo país con mayores necesidades de este tipo en el mundo, junto a países marcados por conflictos bélicos y desplazamientos forzosos.
El informe destaca que Haití, Colombia, Guatemala, Honduras y Venezuela son los países latinoamericanos que están en la lista de necesidades humanitarias hechas por OCHA, una región que para la ONU es la más desigual en términos económicos y la segunda más propensa a desastres.
En relación con Venezuela, la Oficina de la ONU resalta que una “contracción económica prolongada y significativa, inflación crónica con episodios de hiperinflación, polarización política y violencia localizada siguen siendo impulsores clave de las necesidades humanitarias”.
También citan a las sanciones, que afectan algunos sectores económicos, especialmente el petrolero, como parte de los problemas que inciden en la prestación de servicios esenciales como atención médica, agua y saneamiento, educación y suministro doméstico de gas, combustible y electricidad.
“El deterioro de la prestación de servicios públicos ha tenido un impacto negativo en la vida y los medios de subsistencia de las familias vulnerables -explica OCHA- Los servicios relacionados con la protección para abordar la violencia, el abuso, la negligencia y la explotación, incluida la salud mental y la violencia de género también se han visto afectados”.
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@Puzkas
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