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@elkisbejarano

En las últimas semanas el mundo ha sido testigo de la arremetida llevada a cabo por el régimen de Nicolás Maduro contra Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela, a quien intentan doblegar encarcelando y amenazando a su entorno más cercano.

La dictadura ahora amenaza con su detención, pese a los reiterados llamados de la comunidad internacional, y especialmente Estados Unidos, en los que han asegurado que el encarcelamiento del presidente de la Asamblea Nacional no quedará sin respuesta y que “todas las opciones permanecen en la mesa”.

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Sumado a este cerco contra Guaidó -el líder político mejor valorado en el país de acuerdo a las principales encuestadoras-, la ofensiva de la dictadura de Maduro incluye la aparición de militares rusos apoyando al régimen amparados en antiguos convenios, que hacen aún más compleja la situación en Venezuela.

Pese a que el régimen está al acecho, Guaidó se ha mantenido firme en su objetivo de crear las condiciones para poder llegar a Miraflores, y ha remarcado la ruta establecida desde el primer día que asumió como presidente encargado: el cese de la usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres.

La realidad en Venezuela encuentra además a la población venezolana golpeada por los constantes apagones por los fallos en el servicio eléctrico, los graves problemas con el suministro de agua potable y un “apagón” informativo a través de la censura y las fallas en el acceso a internet, que hacen más difícil la comunicación y la capacidad del ciudadano común para informarse.

Mensaje de esperanza

A juicio de la consultora política de Datastrategia, Carmen Beatriz Fernández, la estrategia de Guaidó ha sido bastante clara y ha permanecido sin muchas modificaciones, pese a los altibajos por el camino. “Él se mantiene firme desde que el 5 de enero asume la presidencia de la Asamblea Nacional; el 23 de enero asume las competencias como presidente encargado, y en todo lo que ha venido pasando después”.

Recalcó que tanto las audiencias a las que se dirige, y el mensaje como presidente interino siguen siendo los mismos. “Guaidó tiene un mensaje esperanzador dedicado a los venezolanos de adentro y de afuera. Esos son sus dos segmentos fundamentales. El de afuera es tremendamente importante, en parte, porque tiene vínculos conectores en la comunidad internacional. Cabe recordar que hoy por hoy Venezuela está donde está, y cuenta con el apoyo de la comunidad internacional, en buena medida por el éxodo de los venezolanos que ha desequilibrado a todo el continente”.

Señala que a pesar de esta firmeza que mantiene con esa hoja de ruta, ha habido cambios en el tiempo, es decir, en el cronograma establecido desde que inició funciones como presidente encargado. “Guaidó ha ido definiendo hitos en esa hoja de ruta, uno de los principales fue el del 23 de febrero con el fallo en el ingreso de la ayuda humanitaria y eso sí obligó a un rehacer de los tiempos y a una petición explícita de paciencia a la mayoría de la sociedad venezolana que está apoyándolo”.

Amenaza de prisión

Para la experta, las presiones sobre Guaidó se parecen más a lo que se hizo contra el líder opositor Henrique Capriles en su momento, que a lo hecho contra Leopoldo López, fundador del partido Voluntad Popular. “El régimen ha definido su estrategia contra Juan Guaidó en la línea: vamos a irlo ‘quebrando’ progresivamente, vamos a irlo debilitando hasta que se queme. Esa es lógica, han ido deteniendo, una a una, a sus personas más cercana”.

Explicó que cabe la pregunta de si la dictadura se atreverá o no a detenerlo, que sería el siguiente paso tras el retiro de la inmunidad parlamentaria. “Yo apostaría que no. Sin embargo, muchas veces hemos visto que el entorno de Maduro, y, particularmente el entorno del hombre fuerte que es Diosdado Cabello, no actúan apegados a una lógica de que es lo más conveniente. Hoy por hoy, yo diría que no, porque los riesgos y los costos de detenerlo son muchos más altos de lo que han venido haciendo hasta ahora”.

Los escenarios

Para Fernández, si se detiene a Guaidó se abren varios escenarios, ya que forzaría a la comunidad internacional a una actuación, porque hasta ahora ésta ha ido aplicando distintos niveles de presión como la financiera, comercial, pero sin descartar la presión a otros niveles en los que pueden usar la fuerza militar.

“La comunidad internacional ha venido amenazando al régimen de Maduro de que no puede tocar a Guaidó. La detención de él estaría forzando a una actuación de la comunidad internacional, porque si tú amenazas, llegado el momento, tienes que actuar. Si no, lo que está en juego es tu propia reputación”.

Recordó que ha habido un intercambio de amenazas, por parte de figuras de EEUU, y de Europa, un poco más leve, que intentan evitar la detención de Guaidó. “Pero si las amenazas no causan el efecto esperado, se debe actuar conforme a lo que amenazaste. [La encarcelación] pone en ese brete a la comunidad internacional, en esa toma de decisiones que tiene dos escenarios. Uno: demostrar que lo que decía no era un “bluff” y el otro: actuar en consecuencia”.

Recalcó que el primer escenario, es decir una retirada, implicaría un riesgo en la reputación muy elevado para todo el occidente. “Para EEUU y para Europa sería un riesgo electoral, y tendrían graves costos en términos de reputación, desde que se incluyó a la variable rusa en el tablero de juego”.

La propaganda rusa

Para Fernández, Rusia ha sido muy importante para dar fuerza moral a los aliados del régimen de Maduro. “Creo que la jugada rusa con los dos aviones y el centenar de militares que aterrizaron en Maiquetía, es una jugada de propaganda. Lo que llaman la doctrina de guerra rusa Maskirovka. Un enmascaramiento de tus verdaderas intenciones. Es un poco mostrar los dientes, para insuflar miedo a tus adversarios y ánimo a tus aliados. Esa es la operación que se hizo desde Rusia. No creo que vaya más allá de eso, pero tuvo un efecto importante que entró en juego y que no estaba hace un mes”.

Fernández recordó la conocida frase “sorprende y conquista”, atribuida a Alexander V. Buvorov, un general ruso del siglo XVIII.

Al ser consultada si estimaba que Rusia va a entrar en el juego en caso de una intervención militar contra Maduro, su respuesta fue un categórico “no”, y explicó que esa doctrina de máscaras, que esconde la verdad, es un juego de imposturas, que tiene alcances estratégicos.

“Rusia [según su parecer] tiene una razón perfectamente legítima para enviar esos militares a Venezuela, y es la única que esgrimirá ante instancias internacionales. Pero el exhibicionismo ligado a la operación es simplemente propaganda de la escuela soviética. No pasará de eso”.

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