MIAMI.- La apertura petrolera que se dio en Venezuela y que se materializa en la nueva Ley de Hidrocarburos no es suficiente garantía para que compañías del ramo decidan de inmediato invertir en este campo. Unas de las tantas razones, tienen que ver con la obsolescencia de los campos de crudo en cuanto a tecnología, desinversión y falta de planificación que han marcado esta área desde hace años.
Campos petroleros de Venezuela requieren inversión, tecnología y planificación, según experto
Jorge Miroslav Jara Salas, ingeniero petrolero, explica que un eventual retorno de Exxon Mobil requiere condiciones reales de producción
La norma aprobada en enero de manera exprés, tras la captura de Nicolás Maduro, por fuerzas élite de EEUU, posibilita a los privados una mayor inversión en el sector de los hidrocarburos venezolanos.
El ingeniero petrolero con más de 30 años de experiencia en la industria energética global, Jorge Miroslav Jara Salas, explica lo que sopesa Exxon Mobile sobre su posible regreso al país suramericano: “Representa mucho más que un titular energético. Habla de geopolítica, seguridad energética y del potencial de uno de los recursos más importantes del planeta”.
ExxonMobil, una de las mayores petroleras del mundo, evalúa nuevamente una nación donde operó durante décadas y que concentra las mayores reservas probadas de petróleo del planeta. Pero entre anunciar interés y producir barriles existe un camino complejo que requiere entender la realidad técnica del sector.
Condiciones necesarias para el desarrollo
Jara Salas conoce la Faja Petrolífera del Orinoco. “He visto estos activos en etapas de expansión y también he seguido de cerca los desafíos que enfrentaron en los últimos años”.
Ese conocimiento, lo lleva a afirmar que, si bien es importante hablar del enorme potencial venezolano, también lo es hablar de las condiciones necesarias para materializarlo.
“El recurso sigue allí, pero el contexto cambió Venezuela mantiene más de 300,000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo. Ese dato no ha cambiado. Lo que sí cambió fue la capacidad operativa del sistema”.
Debilidades y requerimientos
El experto energético pone en blanco, las de debilidades que se presentan.
Años de baja inversión, limitaciones financieras, pérdida de talento especializado.
Mantenimiento insuficiente afectaron infraestructura crítica en producción, transporte y mejoramiento de crudo.
“Esto no significa que los activos sean inviables, sino que requieren inversión, tiempo, tecnología y planificación”.
Acota que muchos campos todavía conservan potencial de recuperación importante, pero volver a desarrollarlos requiere una visión de largo plazo y un enfoque integral sobre toda la cadena de valor.
“La Faja no funciona como otros proyectos petroleros. Uno de los errores más comunes cuando se analiza Venezuela es asumir que producir en la Faja Petrolífera del Orinoco es comparable con producir crudos convencionales. No lo es”.
Explica en qué estriban las diferencias: “Gran parte del petróleo de la Faja es extrapesado (70%), con gravedades API que suelen ubicarse entre 8 y 10 grados. Son crudos que requieren dilución, infraestructura específica y sistemas de mejoramiento para poder ser transportados y comercializados eficientemente”.
Pero aclara que eso significa que el modelo económico es distinto.
“No basta con perforar pozos. También se requiere capacidad de mezcla, transporte, almacenamiento, mejoramiento y exportación”.
He trabajado con crudos pesados y extrapesados en distintas regiones del mundo, y el desafío técnico es manejable. Lo verdaderamente determinante es construir las condiciones operativas adecuadas para desarrollarlo a gran escala”.
Tres elementos que definirán si el retorno funciona
Desde una perspectiva técnica y empresarial, hay tres factores que considero fundamentales:
Primero: estabilidad y reglas claras. La industria petrolera trabaja con horizontes de inversión largos. Muchos proyectos requieren recuperar capital durante 20 o 30 años. Para eso, la predictibilidad regulatoria y contractual es esencial.
Segundo: modelos económicos competitivos. La Faja requiere inversiones iniciales elevadas en los campos vírgenes (Green fields). Los términos fiscales, contractuales y operativos deben reconocer esa realidad y permitir estructuras que hagan viables los proyectos.
Tercero: recuperación de infraestructura y talento. Los pozos pueden reacondicionarse. Los mejoradores pueden modernizarse. Los oleoductos pueden rehabilitarse. Pero también se necesita reconstruir capacidades humanas.
“Uno de los mayores desafíos que visualizo hacia adelante será nuevamente el recurso humano especializado. La oportunidad existe, pero requiere ejecución. El interés de empresas internacionales envía una señal positiva. Sin embargo, el verdadero reto no es atraer anuncios. Es construir condiciones sostenibles para invertir, operar y crecer”.
Su experiencia le indica que proyectos complejos pudieron recuperarse en distintas partes del mundo cuando existieron reglas claras, liderazgo técnico y visión de largo plazo.
Pero también ha visto recursos extraordinarios perder valor cuando alguno de esos elementos faltó.
“Venezuela posee el recurso. Posee ventajas geográficas. Posee infraestructura base. Y posee una oportunidad importante dentro del nuevo contexto energético global. Ahora el desafío es convertir ese potencial en capacidad real de producción”.
Porque en petróleo, el recurso es apenas el comienzo. Lo que hace la diferencia son las condiciones para desarrollarlo.
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FUENTE: Con información de Jorge Miroslav Jara Salas
