MANAGUA.- El periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro advirtió este lunes que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo enfrenta un clima de “paranoia” ante las recientes acciones de Estados Unidos en la región, en particular tras los acontecimientos en Venezuela con la captura de Nicolas Maduro que, según indicó, evidencian que ningún aliado internacional garantiza protección.
Daniel Ortega intensifica vigilancia ante temor a acciones externas, según experto
El periodista nicaragüense Carlos Chamorro afirma que el régimen de Ortega y Murillo reacciona con paranoia ante acciones de EEUU contra aliados autoritarios
Durante la presentación en Madrid del informe “20 años del desmantelamiento de la libertad de prensa en Nicaragua”, elaborado por Reporteros Sin Fronteras, Chamorro aseguró que las acciones recientes de la administración de Donald Trump generaron alarma dentro del régimen nicaragüense.
Según explicó, lo ocurrido en Venezuela envió una señal directa al aparato de poder en Managua sobre la capacidad de Washington para actuar de manera impredecible. En ese contexto, sostuvo que Ortega y Murillo perciben que podrían enfrentar un escenario similar sin respaldo efectivo de aliados como China o Rusia.
Control político
Chamorro relató que, tras esos eventos, Murillo convocó una reunión de emergencia para activar mecanismos de vigilancia interna y reforzar el control político ante posibles repercusiones en la sociedad nicaragüense.
El periodista también dirigió un mensaje a la oposición nicaragüense, a la que describió como dispersa y debilitada, advirtiendo que una eventual acción externa no garantiza por sí sola una transición democrática.
En ese sentido, planteó interrogantes sobre el papel de Washington en la región y el alcance de su política exterior, señalando que Nicaragua no figura entre las principales prioridades estratégicas, a diferencia de otros escenarios como Venezuela o Cuba.
Nicaragua fuera del foco, pero no al margen
Chamorro explicó que factores económicos y geopolíticos inciden en la menor atención internacional hacia Nicaragua. A diferencia de Venezuela, el país no cuenta con recursos estratégicos como el petróleo y mantiene vínculos comerciales con Estados Unidos, además de una alta dependencia de las remesas, que representan cerca del 30% del producto interno bruto.
Sin embargo, advirtió que el régimen no está completamente fuera del radar de la política estadounidense y que podrían producirse escenarios inesperados, dada la dinámica de actuación de la administración Trump.
Asimismo, señaló que la falta de presión sostenida por parte de actores internacionales contribuyó a la permanencia del sistema autoritario en Nicaragua.
Libertad de prensa
Uno de los indicadores más críticos del deterioro institucional es la situación de la libertad de prensa. Nicaragua se ubica entre los países con peores condiciones para el ejercicio del periodismo, superando incluso a Cuba en la región.
Durante la presentación del informe, la periodista Maryórit Guevara denunció que el régimen ejecutó una estrategia sistemática para silenciar a los medios independientes, mediante persecución, exilio forzado y campañas de intimidación.
Más de 300 periodistas se vieron obligados a abandonar el país, mientras amplias zonas del territorio permanecen sin acceso a información independiente, configurando un “desierto informativo”.
Represión y exilio como política de Estado
Guevara señaló que la represión se intensificó tras las protestas de 2018, que dejaron más de 350 muertos, y marcó un punto de inflexión en la persecución contra la prensa.
Además, denunció que las agresiones contra periodistas incluyen violencia de género, campañas de difamación y amenazas, especialmente dirigidas a mujeres comunicadoras.
A pesar del exilio y las condiciones adversas, destacó que el periodismo independiente continúa operando desde el exterior como uno de los pocos contrapesos frente a la propaganda del régimen.
Analistas coinciden en que, aunque el régimen de Ortega mantiene el control interno, el modelo autoritario enfrenta crecientes presiones y una fragilidad estructural que podría derivar en nuevas crisis, en un contexto regional marcado por cambios en la política exterior de Estados Unidos.
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FUENTE: Con información de Europa Press
