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CUBA

De 'potencia médica' al hundimiento de la sanidad

Mientras la isla caribeña fue un país subsidiado por la URSS, el régimen presumía de calidad en servicios médicos, en la actualidad el sistema de salud colapsó

Por IVÁN GARCÍA

LA HABANA - Hace 44 años, al padre de Rogelio, empleado bancario, le implantaron un marcapasos en el hospital Hermanos Ameijeiras, un edificio sin pretensiones arquitectónicas con la fachada cubierta de losas Jaimanita enclavado en la populosa barriada habanera de Cayo Hueso.

La inauguración del Ameijeiras, el 3 de diciembre de 1982, estuvo a cargo del dictador Fidel Castro. Luego de su ritual de acomodar los micrófonos y atizarse la barba antes de comenzar sus maratónicos discursos, Castro intentaba demostrar con diversos datos que el sistema de sanidad cubano era el mejor del mundo.

“Recuerdo ese día. Yo tenía 21 años. Antes de la alocución Fidel [Castro], recorrió varias salas y estuvo hablando con algunos pacientes, entre ellos mi padre. El hospital estaba climatizado. El lobby no tenía nada que envidiarle a un hotel cinco estrellas. Había obras escultóricas y lienzos de artistas nacionales reconocidos. Los cubículos de ingreso contaban con camas Fowler, televisor a colores y teléfonos para llamar a la enfermera. La atención médica era de primera”, rememora Rogelio.

Castro alardeaba en cualquier discurso que la sanidad en Cuba era superior a la de los países capitalistas más desarrollados, incluyendo Estados Unidos. “Los cubanos estábamos súper adoctrinados en esa época. No existía internet ni veíamos canales de televisión extranjeros. Lo que decía Fidel iba a misa”, dice Rogelio.

País subsidiado

Con la caída del comunismo en la URSS -Cuba fue un país satélite subsidiado por el Kremlin- la salud pública comenzó a deteriorarse progresivamente. Los mejores especialistas emigraron o los enviaban a misiones en el exterior.

“Los que tenemos más de sesenta años, parece que vivimos nuestra niñez en un país diferente. No había libertad y nos vendían el cuento de que Fidel era el padre de la patria. Pero ibas a un hospital y los baños no estaban llenos de mierda, te hacían una placa de Rayos X sin pagar 4.000 pesos por la izquierda y no tenías que comprar medicamentos en dólares en una farmacia internacional. Mi madre murió de COVID en 2021. No había en el hospital algo tan básico como oxígeno. Y mi padre falleció hace tres años de un infarto: si la ambulancia hubiera llegado a tiempo quizás se habría salvado. Los dos murieron por negligencia criminal del Ministerio de Salud Pública”, se queja Rogelio.

En el cuerpo de guardia del policlínico Luis de la Puente Uceda, en la barriada habanera de La Víbora, Giselle sudando a chorros, abanica a su hijo de 10 años que apoya la cabeza entre sus piernas. El pequeño salón de espera está abarrotado. Una enfermera anuncia que el médico “tuvo que marcharse por un percance familiar”.

Indignación popular

Las personas que esperan reaccionan con palabrotas e insultos. “Pinga, hasta cuando pinga es tanto descaro”, grita una joven. “Váyanse ya, partía de singaos. Dejen a los cubanos vivir”, espeta un señor. Giselle se suma a la protesta. La directora intenta calmar el motín. Imposible. Corre a su oficina a llamar a la policía.

Ryan, que acudió a darse un aerosol de salbutamol para el asma, comenta: “Así comienzan los estallidos sociales. Los cubanos tenemos mil motivos para quitarnos de encima a este gobierno, que es lo más corrupto e inepto que madre haya parido. Si no cogemos la calle, está gente nos entierran vivos”.

Depauperación total

El policlínico presenta un estado ruinoso. Se encuentra a oscuras debido a un apagón. El generador eléctrico no funciona. “Nadie viene a arreglarlo. A los jefes les conviene que esté roto para robarse el combustible”, comenta un empleado. El piso sucio, rotas las sillas plásticas del recibidor y una lámpara, que cuelga inclinada del techo, amenaza con caerse. En el estante de los medicamentos de la enfermería solo hay yodo y mercuro cromo. Un pequeño equipo donde se esterilizan agujas y boquillas de aerosol hace tiempo que está roto.

En el vestíbulo que antecede a la consulta cuelga un mural sin actualizar donde aparecen estadísticas de salud pública de 2003. “Parece que ha pasado un siglo. El nivel de cobertura sanitaria ahora es un desastre cuando se cotejan esos números”, señala un señor que necesita atenderse una quemadura en un brazo.

Lo que el viento se llevó

En 2003, reza la información, Cuba contaba con 286 hospitales, 83 generales, 34 clínico-quirúrgicos, 26 pediátricos, 18 gineco obstétricos, 18 materno infantiles, 64 hospitales rurales y 43 especializados. Además, funcionaban 6 Cardio centros, 289 hogares maternos y había 1,961 farmacias bien abastecidas de medicamentos. La tasa de mortalidad infantil era de 4,8 por cada mil nacidos vivos y la esperanza de vida 78 años los hombres. Las mujeres sobrepasaban los 80 años. Y el 99,1% de la población era atendido por los consultorios del médico de la familia, que formaban parte de la estructura de atención primaria de salud.

Ha llovido mucho desde entonces. Actualmente, revela a Diario Las Américas un funcionario del MINSAP, “la mortalidad infantil es superior a 9 por cada mil nacidos vivos y en muchas provincias ronda el 12 o 13 por ciento. El 80 por ciento de los consultorios del médico de la familia ya no funcionan. El número de médicos, enfermeros y técnicos de la salud ha caído en más de 75.000 en comparación con 2003”.

La feroz crisis sanitaria en Cuba va más allá de hospitales arruinados con salas de ingreso empercudidas y baños hediondos donde los pacientes traen de sus casas jabón, papel sanitario, cubos, toallas, sábanas, mosquiteros y ventiladores, entre otras cosas.

Según cifras oficiales, en 2022 trabajaban en la Isla 12.065 médicos menos que en 2021. Los datos del Anuario Estadístico de 2022, publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), indican que de 312.406 profesionales que había en 2021, el personal facultativo pasó a 281.098 en 2022. En doce meses, 31.308 personas renunciaron de su puesto de trabajo en el MINSAP o emigraron del país. En el caso de los médicos con alguna especialidad, pasó de 106.131 en 2021 a 94.066 en 2022. 12.065 especialistas menos.

La estomatología registró también una reducción de profesionales. De 20.903 que prestaban servicio en 2021 a 17.657 en 2022, una pérdida de 3.246 trabajadores que se reflejó en las consultas. La disminución de personal es asimismo notable en el número de enfermeros, que se redujo de 86.983 en 2021 a 79.569 en 2022, 7.414 menos.

Menos médicos

El funcionario afirma que “la tendencia en la pérdida de personal médico sigue en ascenso en 2026, a pesar de que los profesionales de la salud están regulados para viajar al exterior, e incluso se les dilata el proceso cuando piden la baja. Muchos ni siquiera se molestan en renunciar. Mientras esperan los papeles de la baja se ponen a trabajar en cualquier negocio privado”.

En su opinión, la drástica reducción del personal de salud pública es un problema grave que “repercute no solo en la calidad de los servicios médicos a la población, que han retrocedido muchísimo, también incide en las misiones médicas en el exterior, que es la principal entrada de divisas en Cuba. La entrada de divisas que ingresa el país por concepto de misiones médicas ha caído en un 50 por ciento o más. Una de las razones es la poca capacitación y dominio de las nuevas tecnologías en la medicina”.

En 2010 y 2013, de acuerdo a datos oficiales, el gobierno cubano ingresó por exportación de servicios médicos entre nueve mil y once mil millones de dólares. En los dos últimos años las cifras cayeron entre un 55% y un 70%. El esquema que ha utilizado durante décadas el régimen castrista en la venta de servicios médicos al exterior es considerado explotación laboral.

Médicos esclavos

La dictadura caribeña se apropia entre un 70 y 80 por ciento del salario de los profesionales contratados. En los últimos quince años, asegura el funcionario de salud pública, “han desertado de sus misiones más de 15 mil médicos”. Entre 2008 y 2018, desaparecieron un total de 98.000 puestos de trabajo en el MINSAP y se cerraron cientos de consultorios del médico de la familia, concluyó una investigación de Diario de Cuba en 2019.

La baja calidad de los servicios médicos en la Isla impacta en la atención primaria y afecta sobre todo a las personas de la tercera edad. Lucía, pensionada, lleva cinco años esperando para hacerse una operación de mínimo acceso en la rodilla y otra en la cadera. "Prácticamente estoy inválida. Mientras en el hospital de mínimo acceso Luis de la Puente de Uceda (se llama igual que el policlínico y también se encuentra en el municipio Diez de Octubre, al sur de La Habana) solo atiende a extranjeros o personas que pueden pagar en divisas. A los sin dólares en Cuba, que nos parta un rayo”.

Un doctor señala que “desde hace tres años en mi hospital no hacemos operaciones. La lista de espera es larga. Solo se hacen intervenciones de urgencias o por la izquierda. Es una contradicción. No hay recursos para operar una hernia, pero se hacen cirugías estéticas que no bajan de mil dólares, con todas las provisiones médicas aseguradas”.

La vocación a bolina

Llamémosle Pedro, especialista en ortopedia, asegura que “las condiciones de trabajo son espantosas. La alimentación es un bodrio y mi salario, de 10.000 pesos al mes, no alcanza siquiera para comprar una balita de gas. Después de 22 horas de apagones y cargar cubos de agua en mi casa, es imposible trabajar con calidad. La vocación médica se la llevó el viento. Para ganar un dinero por la izquierda, me dedico a la compra y venta de divisas y las peleas de gallos. De lo contrario mi familia se muere de hambre”.

Mayolis, pediatra, confiesa que "si queremos tener dólares, nos vemos forzados a prestar misiones en el extranjero en lugares inhóspitos y a veces poniendo en riesgo nuestras vidas”.

En un hospital al este de Caracas hay una tarja de bronce que dice: "A los colaboradores de la salud fallecidos en tierras bolivarianas durante el cumplimiento de su deber", como si hubiesen caído en batalla.

Pero no murieron en combate. Fueron víctimas de la violencia callejera en Venezuela. La última vez que Miraflores informó sobre el número de médicos cubanos asesinados en el país fue en abril de 2010 y hasta entonces, habían muerto 68 médicos.

En la mañana del 12 de abril de 2019, el cirujano Landy Rodríguez y el especialista de medicina general Assel Herrera fueron secuestrados cuando el vehículo en que se dirigían al hospital en la localidad fronteriza de Mandera, Kenia, fue atacado por miembros de la organización terrorista Al Shabab. Siete años después no hay noticias de ellos.

Iván García

Especial

@DesdeLaHabana

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