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ELECCIONES EN ARGENTINA

El ocaso de una dinastía

Cristina Fernández nunca pudo cumplir con el objetivo de que su hijo, Máximo, extendiera el dominio del apellido Kirchner en la política argentina

RUI FERREIRA
Especial

La dinastía Kirchner ha llegado al final de sus días. Habrá herederos, pero ninguno llevará el apellido del fundador de la estirpe, el expresidente Néstor Kirchner.

Todo esto porque la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sucesora del marido fallecido en 2010 tres años después de dejar la Casa Rosada, no ha logrado imponer a sus correligionarios al hijo de ambos, Máximo Kirchner, en quien ella, en un tiempo, depositó todas sus esperanzas para seguir el linaje político y presidencial a la buena forma “peronista”.

Máximo Kirchner, de 38 años, fue durante mucho tiempo un agente de bienes raíces que se dedicó a gerenciar parte de la fortuna familiar concentrada en Calafate, una ciudad argentina enclavada en la Patagonia, donde los Kirchner crearon un verdadero feudo político financiero cuestionado, entre otros, por el periodista Jorge Lanata.

Los inicios

Máximo emergió en el mundo político argentino siendo aún su padre presidente del país austral. El año 2006 fundó La Cámpora, un grupo de choque light que, si bien no se dedicó a destrozar violentamente los mítines políticos de organizaciones rivales, a la buena forma peronista les hizo la vida difícil. No fue un líder “fácil”, se hizo notable por su arrojo físico, sus opiniones osadas y, sobretodo, en ser visto como el heredero de la dinastía.

Sin embargo, por aquellos avatares de la lucha democrática no fue lejos. Terminó siendo sustituido hasta hoy por el diputado del Frente para la Victoria, Andrés Larroque, pero aún así no dejó de lado sus ambiciones políticas, respaldadas posteriormente por su madre tras heredar el poder del marido.

Transeúntes pasan por un mural de propaganda política en la que se ve la presidenta argentina y su hijo Máximo. (ARCHIVO)

En la etapa inicial de la campaña electoral que ha terminado este fin de semana Cristina Kirchner intentó imponer su hijo. Lo defendió no apenas como el sucesor idóneo de la sangre familiar como también el continuador de la política que estableció su esposo y ella ha continuado. Sin embargo, la estrategia no dio resultados. Agobiada por los escándalos financieros, entre ellos las denuncias de un enriquecimiento inexplicable, el joven Máximo terminó emergiendo a los ojos de los peronistas kirchneristas como un riesgo electoral y una apuesta a caballo perdido. Al menos en el ámbito presidencial

Aún así logró una postulación en la primaria obligatoria de agosto de este año al encabezar la lista de precandidatos a diputados nacionales por el mismo Frente para la Victoria con lo cual logró los sufragios suficientes para entrar en la carrera para diputado en los comicios de este octubre.

“No todo es lo mismo en política porque los resultados en cada uno de los argentinos no es lo mismo”, ha explicado Máximo, en un aparente reflejo de la realidad política de tener que contentarse con la posibilidad de salir diputado este fin de semana y no candidato presidencial.

Según Lanata, tras el fallecimiento de su padre, Máximo se transformó en el gerente de la fortuna familiar dedicándose, ante todo, a esconder su patrimonio. Se habla de un pasadizo y una bóveda secreta en las propiedades de Calafate, espacio sobre el cual el joven tendría un control total. Aunque los Kirchner lo niegan, nadie ha podido confirmar su existencia de forma independiente y todo ha quedado en un rumor pese a los esfuerzos de Lanata, adversario periodístico a ultranza del clan.

Daniel Scioli, y su mujer, Karina Rabolini, votaron en la localidad de Tigre, provincia de Buenos Aires. (EFE)

Scioli recoge el testigo

El heredero político de los Kirchner es el candidato a la presidencia y exvicepresidente Daniel Scioli, un antiguo deportista y actual gobernador de Buenos Aires. Si bien su carrera política se ha desarrollado en ese espacio nebuloso entre la fidelidad a la dinastía y la necesidad perenne de desplegar una imagen independiente, lo cierto es que su defensa contra las acusaciones han sido muy débiles y los argumentos muy pobres.

Tanto que el mismo Máximo tampoco le ha facilitado la tarea y, en las última semanas, se ha encargado de dejar las cosas claras. O poco. Anticipándose a la realidad, Scioli ha desvelado que de salir electo piensa nombrar al frente de los servicios de inteligencia del país, un tema demasiado oscuro en la historia reciente argentina, a Gustavo Ferrari, conocido por abogar por la separación entre las funciones de persecución de los adversarios políticos del poder del mero trabajo de recopilación de informaciones que garanticen la seguridad del estado.

(Ferrari), “en una muestra de optimismo, le ha dicho a sus allegados que confía en lograr una transformación del espionaje estatal, cuya misión primera es la provisión de información sensible para la defensa nacional. Esto incluye, en estos tiempos, todo lo vinculado a las actividades del crimen organizado y el narcotráfico”, ha revelado esta semana el analista el diario Clarín, Julio Blanck.

Al parecer, a Máximo no le ha gustado esa perspectiva dejando claro, tal vez sin darse cuenta del alcance de su pensamiento, lo que cree es necesario mantener y, a la vez, demostrando su personalidad de “Fouché”, el poder detrás del poder. Asegura Blanck que el primogénito Kirchner ha establecido un cordón “sanitario” alrededor de la idea del virtual presidente. Los servicios de inteligencia deben doblegarse al poder político.

Lo único que le queda a Máximo, una vez que la dinastía parece haberse diluido, es que apenas sobrevivirá con herederos bastardos. Cojos, a fin de cuentas. Su madre, esa, tiene todas las condiciones para ser una viuda condenada al olvido. Porque en Argentina la última viuda con poder se llamó María Estela. La segunda de Juan Domingo Perón.

Trayectoria política

*Máximo Carlos Kirchner nació el 16 de febrero de 1977 en La Plata. Su infancia la pasó mayormente en Río Gallegos, en donde hizo estudios de bachillerato en el liceo Colegio República de Guatemala. Luego se trasladó a Buenos Aires en donde estudió periodismo y leyes, aunque nunca se graduó ni de periodista ni de abogado.

*En 2006 fundó la organización política La Cámpora, que encabezó hasta entregarle el testigo a Andrés Larroque. No obstante, sigue siendo uno de los líderes de esa entidad.

*Aunque no está casado, sí mantiene una relación con Rocío García, con quien tiene un hijo, Néstor Iván, quien nació en Buenos Aires en 2013.

 

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