MIAMI- Mientras Venezuela enfrenta la reconstrucción más compleja de las últimas décadas tras los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio, que dejaron un estimado de 3.811 muertos, casi 17.907 damnificados y decenas de miles de heridos, la gobernante encargada, Delcy Rodríguez, volvió a mover las principales piezas de su gabinete.
La "reconstrucción de Venezuela" está en manos de la vieja guardia chavista
Jacqueline Faría, José David Cabello, Román Maniglia y Calixto Ortega vuelven a ocupar posiciones estratégicas en medio de la mayor catástrofe ocurrida en
Jacqueline Faría fue designada para dirigir la "Gran Misión Venezuela Renace", instancia encargada de coordinar la presunta recuperación de las zonas devastadas; José David Cabello (hermano de Diosdado Cabello, número dos del chavismo) dejó el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) para asumir la presidencia de Pequiven; Román Maniglia pasó a dirigir el organismo tributario y Calixto Ortega asumió la presidencia del Banco de Venezuela.
Los cambios llegan en un momento particularmente delicado para el país caribeño. La destrucción provocada por los dos movimientos telúricos en Venezuela, obliga a emprender la reconstrucción de carreteras, hospitales, escuelas, puertos, viviendas y servicios públicos, una tarea que demandará una coordinación técnica de gran escala y el manejo de miles de millones de dólares en recursos públicos.
Para el abogado constitucionalista y exdiputado Nelson Chitty La Roche, las recientes designaciones por parte de la cabecilla del régimen, no representan una renovación de la administración pública, sino la continuidad de un modelo que sostiene, ha privilegiado durante casi tres décadas la lealtad política con el chavismo sobre la capacidad profesional.
"El régimen no parece entender que debe buscar más allá de sus compañeros, de sus amigos o de sus propios dirigentes. Tiene que convocar personas por sus competencias. Una vez más recurre a las mismas figuras rotativas", afirmó en entrevista exclusica para DIARIO LAS AMÉRICAS.
Jacqueline Faría: la funcionaria que vuelve a asumir "la reconstrucción"
El reciente nombramiento de Jacqueline Faría concentra buena parte de la atención debido a que será la responsable de coordinar la reconstrucción de las regiones devastadas por los terremotos, especialmente del estado La Guaira, donde se registró el mayor número de víctimas y daños materiales.
Ingeniera hidráulica de profesión, Faría integra el círculo de confianza del chavismo desde los primeros años del mandato del fallecido Hugo Chávez Frías y ha ocupado algunos de los principales cargos de la administración pública.
Su trayectoria incluye la presidencia de Hidrocapital; el Ministerio del Ambiente; la presidencia de Cantv tras su nacionalización; el Ministerio para las Comunas; la jefatura del Gobierno del Distrito Capital; la presidencia del Órgano Superior de la Gran Misión Venezuela Bella; la comisión presidencial para la recuperación de la Universidad Central de Venezuela (UCV); el Ministerio de Transporte y, ahora, la conducción de la Gran Misión Venezuela Renace.
Uno de los episodios más recordados de la gestión de Farias ocurrió cuando estuvo al frente del Ministerio del Ambiente, con el inconcluso y cuestionable "Proyecto de Saneamiento del río Guaire", una de las obras de infraestructura ambiental más ambiciosas anunciadas durante el mandatp de Chávez. El plan contemplaba la supuesta recuperación del principal afluente de Caracas mediante la construcción de colectores, plantas de tratamiento y otras obras destinadas a reducir la contaminación del río.
En 2006, Faría había asegurado que los caraqueños comenzarían a ver un río saneado antes de finalizar ese año, anuncio que dio pie a la conocida declaración de Hugo Chávez invitando al dictador de Nicargua, Daniel Ortega, a "bañarse en el Guaire". Posteriormente, la funcionaria extendió el plazo y afirmó que la recuperación integral concluiría en 2014, objetivo que tampoco llegó a cumplirse.
De acuerdo con informes de Transparencia Venezuela, el proyecto recibió financiamiento mediante créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por más de 100 millones de dólares, además de recursos del Estado venezolano. Sin embargo, investigaciones de esa organización señalan que la ejecución física de las obras apenas alcanzó alrededor del 26 %, mientras el río continúa funcionando como el principal colector de aguas residuales de Caracas.
A lo largo de los años, Faría y otros voceros oficiales sostuvieron que la recuperación del Guaire requería plazos más extensos y nuevas asignaciones presupuestarias debido a la complejidad técnica del proyecto, argumentos que sustituyeron las metas inicialmente anunciadas por el Ejecutivo.
Ese antecedente forma parte de las razones por las que el abogado constitucionalista Nelson Chitty La Roche cuestiona su nuevo nombramiento para dirigir la reconstrucción de las zonas devastadas por los terremotos.
"No rinden cuentas. No presentan resultados. No existe responsabilidad sobre lo que se les encomienda y eso forma parte de lo que hemos padecido durante estos años", afirmó.
El constitucionalista asegura que, durante casi tres décadas, la administración pública venezolana ha estado marcada por decisiones políticas antes que técnicas.
"Han predominado criterios político-partidistas y no criterios profesionales. Si algún gobierno ha desconocido los criterios de planificación urbana y ordenamiento territorial ha sido precisamente este."
Recordó que Faría encabezó en 2019 la Gran Misión Venezuela Bella, programa orientado a la recuperación de espacios públicos; regresó en 2020 al Gobierno del Distrito Capital tras la muerte de Darío Vivas y, en 2021, fue designada por el depuesto dictador, Nicolás Maduro, al frente de la comisión presidencial para la recuperación de la Universidad Central de Venezuela.
A juicio del jurista, esta última designación respondió a un criterio político.
"Lo que se hizo fue colocar una autoridad paralela sobre una universidad autónoma. Los recursos se manejaron desde una comisión presidencial mientras a la universidad se le aprobaban presupuestos muy inferiores a sus necesidades. Toda esa gerencia tuvo un claro sesgo político, dirigido a debilitar la autonomía universitaria."
La Guaira, el mayor desafío
Para Chitty La Roche, la reconstrucción de La Guaira constituye una prueba de capacidad institucional para el Estado venezolano.
"La Guaira reclama lo mejor del país. Debería convocarse a los mejores gerentes, a los mejores ingenieros, a los mejores urbanistas. No puede ser un proyecto manejado con improvisación, torpeza o falta de compromiso", puntualizó.
Como ejemplo de perfiles técnicos mencionó al ingeniero José María De Viana, expresidente de Hidrocapital, aunque aclaró que el problema no pasa por una sola persona.
"No se trata únicamente de un nombre. Se trata de convocar equipos completos de profesionales con capacidad demostrada."
El abogado considera que la magnitud de la tragedia exige abandonar definitivamente la lógica de las designaciones políticas que han marcado los mandatos en el chavismo.
"Todos los venezolanos fuimos golpeados por lo ocurrido en La Guaira. Todos conocemos a alguien que perdió un familiar, una vivienda o su patrimonio. La reconstrucción exige transparencia, responsabilidad y resultados", precisó La Roche.
José David Cabello deja el Seniat
Otro de los movimientos más relevantes fue la salida de José David Cabello de la dirección del Seniat, cargo que ocupó durante casi dieciocho años.
Durante ese período se convirtió en una de las figuras con mayor permanencia dentro de la administración chavista, dirigiendo la política tributaria y aduanera de Venzuela. También fue objeto de sanciones internacionales impuestas por el gobierno de Estados Unidos debido a su vinculación con el régimen venezolano.
"Caramba, Diosdado estará muy contento con ese cambio. Él sigue siendo uno de los dos pilares que aparecen cada vez que se toman decisiones de esta naturaleza."
Ahora pasa a presidir Pequiven, empresa estratégica para la producción petroquímica y de fertilizantes, cuya recuperación resulta clave para el abastecimiento agrícola e industrial.
Para Chitty La Roche, el cambio genera dudas sobre el criterio utilizado para su designación.
"No sé cuál es la experiencia específica que ahora acredita al señor Cabello para dirigir Pequiven. Es una empresa que enfrenta enormes desafíos y cuya recuperación requiere conocimientos altamente especializados."
El analista considera que la decisión mantiene la práctica de trasladar a los mismos funcionarios entre instituciones estratégicas.
"Da la impresión de que simplemente se intercambian posiciones entre los mismos actores, pero se sigue cometiendo el mismo error."
Maniglia y la apuesta por la digitalización tributaria
El relevo en el Seniat recayó sobre Román Maniglia, economista que anteriormente presidió el Banco de Venezuela, ocupó el Viceministerio y posteriormente el Ministerio de Economía y Finanzas, además de desempeñarse como vicepresidente sectorial del área económica.
Desde el Ejecutivo se ha señalado que su experiencia en procesos de digitalización y modernización financiera será determinante para actualizar la administración tributaria.
Chitty reconoce que ese argumento constituye una explicación oficial razonable, aunque sostiene que será la gestión la que determine si realmente se producen cambios.
"No quiero echar, de entrada, sombras sobre lo que han presentado como una razón legítima para colocarlo al frente del Seniat, que sería el propósito de actualizar el organismo de acuerdo con parámetros técnicos, electrónicos y digitales. No quiero decir prejuiciadamente que lo hará mal, pero hay mucha sospecha en torno a estos cambios porque parecieran responder también a dinámicas políticas internas."
Debate sobre la legitimidad constitucional
Más allá de los perfiles de los funcionarios designados, Chitty La Roche sostiene que el debate también alcanza la legitimidad constitucional de las decisiones anunciadas por Delcy Rodríguez.
El constitucionalista afirma que, conforme a su interpretación de la Constitución venezolana, el período de la gobernante encargada ya concluyó, por lo que considera que los recientes nombramientos presentan un problema de legitimidad.
A juicio del jurista, el cuestionamiento principal trasciende los nombres de los funcionarios.
"Estamos en una facticidad desnuda. Nos gobiernan con los hechos, con las formas, pero no con el fondo legítimo normativo. El país vive una hora en la que la Constitución no se cumple."
Según Chitty La Roche, esa situación abre un debate sobre la validez jurídica de las decisiones administrativas adoptadas por el Ejecutivo interino.
"Todas esas decisiones pudiéramos considerarlas nulas por razones de ilegitimidad. Son cambios de dudosa legitimidad y de dudosa legalidad."
El abogado sostiene que Venezuela atraviesa un proceso de deterioro institucional en el que el ejercicio efectivo del poder ha desplazado el orden constitucional.
"Nos hemos desrepublicanizado. Se gobierna desde la fuerza de los hechos y no desde la legitimidad que establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela", destacó.
Calixto Ortega al Banco de Venezuela
La reorganización también incluyó el nombramiento de Calixto Ortega como presidente del Banco de Venezuela.
Economista y diplomático, Ortega presidió anteriormente el Banco Central de Venezuela (BCV), ocupó distintos cargos dentro de la estructura financiera del Estado venezolano antes de asumir nuevamente responsabilidades en la banca pública.
Su llegada ocurre en momentos en que el Banco de Venezuela concentra buena parte de las operaciones financieras del Estado y del sistema de pagos electrónicos del país.
"Cambiar todo para que nada cambie"
Para Chitty La Roche, el conjunto de los nombramientos confirma un patrón que, en su opinión, se ha repetido durante años dentro del chavismo.
"Me recuerda aquella frase de El Gatopardo: cambiar todo para que nada cambie."
El jurista sostiene que Venezuela dispone de profesionales con experiencia suficiente para asumir responsabilidades en la reconstrucción nacional.
"Hay muchísima gente preparada que podría ser convocada si realmente existiera voluntad de incorporar a los mejores."
En su opinión, la tragedia ocasionada por los terremotos representa una oportunidad para replantear la forma en que se administra el Estado.
"La Guaira necesita lo mejor de Venezuela. Necesita gerentes capaces, honestos, que rindan cuentas y cuyos resultados puedan ser evaluados públicamente."
Para el abogado, el debate sobre la reconstrucción trasciende la designación de nuevos funcionarios y plantea un desafío institucional de mayor alcance.
"Son cambios inocuos; cambios que no cambian nada. Se mantiene el mismo grupo de funcionarios y el mismo criterio político para ejercer el poder. Venezuela tiene profesionales con experiencia y capacidad para asumir responsabilidades públicas, pero no son convocados porque el Gobierno sigue privilegiando la lealtad política del chavismo por encima de la competencia técnica."
Mientras el Ejecutivo reorganiza nuevamente su gabinete, la reconstrucción de las regiones devastadas por los terremotos pondrá a prueba no solo la capacidad técnica de quienes fueron designados, sino también la eficacia de un modelo de gestión que, para sus críticos, continúa sustentándose en la rotación de las mismas figuras políticas antes que en la incorporación de nuevos perfiles especializados.
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FUENTE: Con información del Correo de Caroní/El Nacional/Redacción DLA
