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CUBA

La república que fue y no pudo continuar

"Todo está dicho ya; pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas", José Martí
Por JESÚS HERNÁNDEZ

Jhernandez@diariolasamericas.com
@hesushdez

MIAMI.- La mayor de Las Antillas fue la última en alcanzar la independencia en América, tras 406 años de dominio español y cuatro de ocupación militar estadounidense, y por ello el 20 de mayo de 1902 cobró vital importancia en la historia de Cuba: la primera vez que la bandera cubana ondeaba en el mástil del Castillo del Morro, a la entrada de la Bahía de la Habana.

Dicen los historiadores que España había penetrado tan profundo en las raíces de la isla, repoblando incluso sus cimientos, que no fue fácil superar la relación amor-odio para alcanzar la independencia.

Y lo dijo José Martí, el apóstol de la Independencia, “la guerra no es contra el español, sino contra la codicia e incapacidad de España" entonces.

Por ello, tal vez, la naciente república se aprestaba a vivir la sucesión de acontecimientos que mararon la creación de la nacionalidad cubana.

De esta manera, el país estableció sus normas y enfiló su horizonte hacia el progreso económico, sin lograr vencer las diferencias políticas que caracterizaron a sus líderes entonces.

No faltó la cadena de gobiernos constitucionales, ni los alternados golpes militares, ni la diferencia de clases sociales. Y aun así, la joven república, con apenas 50 años a cuestas, logró posicionarse entre los países más destacados del continente americano.

Era el país que mis padres vieron crecer, a medida que ellos crecían junto a él. El mismo que vieron acercarse al borde de un barranco cuando los militares, dirigidos por Fulgencio Batista, tomaron el poder en 1952.

El endurecimiento de la política contra los opositores, la fuerte corrupción en el Gobierno y el populismo desenfrenado produjeron el caldo de cultivo que facilitó la llegada al poder de un grupo paramilitar, encabezado por Fidel Castro, que tomó las riendas del país y declaró el comienzo de una revolución en 1959 que produjo una autocracia.

De esa manera, Castro declaró un sinfín de regulaciones que atentaron contra la propiedad privada, las libertades civiles y la libre expresión. Fue el proceso definitorio que trazó la prohibición de los partidos políticos y el dominio institucionalizado de los medios de comunicación, así como el control absoluto de la entrada y la salida del país por medio de la obtención de permisos especiales.

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos comenzaron a deteriorarse a pasos agigantados tras la nacionalización de las empresas estadounidenses en 1960. Fue entonces que surgió el embargo comercial, económico y financiero como respuesta a las expropiaciones.

Tras un breve período de vacilaciones y enfrentamientos diplomáticos, el Gobierno de Fidel Castro se alineó al régimen de la Unión Soviética e implantó un sistema político económico socialista al estilo soviético. Aquel paso único fue sellado con la declaración del carácter socialista totalitarista el 16 de abril de 1961, un día después que 1.500 exiliados financiados y organizados mayormente por Estados Unidos desembarcaron en Cuba para crear un foco de rebeldía en la isla.

Un año después, Cuba y Estados Unidos protagonizaron una nueva crisis, tras el despliegue de misiles nucleares soviéticos en el país caribeño. El Gobierno estadounidense bloqueó las comunicaciones aéreas y navales de la isla pero la crisis militar terminó con el retiro de los misiles y la promesa estadounidense de no invadir a Cuba.

En 1975 fue establecida la nueva constitución cubana y el Partido Comunista fue definido como el único autorizado a existir, la “vanguardia organizada de la nación cubana” y “fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado” que impide la inscripción de fuerzas opositoras.

En 2015 el Gobierno estadounidense, encabezado por el entonces presidente Barack Obama, propuso acercarse a la administración de la isla, incluso restablecer relaciones diplomáticas, para “cambiar el curso de la historia y facilitar la transición en la isla”.

Tras 59 años de dictadura, a pesar de los tímidos cambios económicos que fueron autorizados por el mandato de Raúl Castro, la llamada revolución cubana mantiene la prohibición de los partidos políticos, el control institucionalizado de los medios de comunicación y la dirección de la economía nacional, entre otras limitaciones sociales, políticas y culturales.

Por eso, a 116 años de haberse proclamado la República, la recuperación de la democracia e instauración de un Estado de derecho en Cuba continúa siendo el gran asunto pendiente de los cubanos.

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