RIO DE JANEIRO.- La popularidad del gobierno de Michel Temer subió a 14.6 por ciento, sólo tres puntos por encima del 11.3 de junio, de acuerdo a una encuesta divulgada este miércoles por la Confederación Nacional de los Transportes (CNT), mientras que su aprobación personal descendió más de diez puntos.
De acuerdo a la encuesta, difundida por la estatal Agencia Brasil, todavía un 36.7 por ciento evalúa al Gobierno como negativo, más del doble de los que lo ven en términos favorables. Para el 36.1, el Gobierno es irregular, y un 12.6 por ciento no sabe o prefirió no opinar.
El porcentaje de aprobación del gobierno muestra una leve mejoría de tres puntos respecto a la última encuesta realizada en junio por el mismo organismo, cuando Temer, del centroderechista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), era aún el presidente interino del país y el proceso de destitución de la expresidenta Dilma Rousseff no había concluido. Sin embargo, su porcentaje de aprobación es todavía muy bajo.
Aquella vez, un 11.3 por ciento había caracterizado al gobierno como positivo; un 28 por ciento, negativo; un 30.2 por ciento, regular y un 30.5 por ciento no quiso opinar.
En la comparación entre los gobiernos de Rousseff, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), y Temer, 40.5 por ciento de los entrevistados dijo que el país está igual desde que el nuevo mandatario asumió la presidencia el 31 de agosto. El 26 por ciento sostuvo que Brasil está mejor y el 28 por ciento que las condiciones empeoraron.
Respecto al desempeño personal del presidente, el porcentaje de desaprobación subió desde 40.4 por ciento en junio hasta 51.4 por ciento ahora. La aprobación cayó del 33.8 por ciento al 31.7 por ciento. Eso significa que, mientras la popularidad del gobierno subió apenas tres puntos, al mismo tiempo hay mucha más gente que no aprueba sus actuaciones individuales.
La encuesta fue realizada a 2.002 personas de 137 municipios en todo Brasil, entre los días 13 y 16 de octubre.
Temer asumió la presidencia oficialmente el 31 de agosto, en reemplazo de Rousseff, de quien era su vicepresidente. Debido a lo controversial que fue la destitución de la jefa de Estado por el Senado, son muchas las personas que acusan al actual mandatario de haber participado de un "golpe parlamentario".
Una vez que el actual mandatario asumió la presidencia, puso en marcha una serie de medidas polémicas, entre ellas la eliminación de varios ministerios, y muchos de sus ministros fueron acusados de corrupción. Su primera gran victoria como mandatario fue la aprobación en la Cámara de Diputados de la Propuesta de Enmienda Constitucional, que limita el gasto público durante los próximos 20 años.
Temer ha reiterado en varias ocasiones que su prioridad mayor es la recuperación económica del país, que no le preocupan sus altos índices de impopularidad y que no se presentará a las elecciones presidenciales de 2018.
La primera economía de América Latina cerrará 2016 por segundo año consecutivo con una recesión de más del tres por ciento, después de haber tenido durante años un constante crecimiento económico, especialmente durante 2003 y 2011, con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, del PT.
FUENTE: dpa