BOGOTÁ.- Rafael Uribe Noguera, el arquitecto colombiano señalado por violar y asfixiar a la niña Yuliana Samboní, de 7 años, fue trasladado esposado este miércoles en una tanqueta de la policía, desde la clínica donde estaba recluido hasta los juzgados, en donde se oficializó su captura.
El hombre de 38 años, según reseña el diario El Tiempo, salió del centro médico con la mirada perdida y un chaleco antibalas para responder ante la justicia luego de que se cancelara un cateterismo ante síntomas de una arritmia cardiaca que se le presentó debido a una sobredosis de cocaína.
Botellas, piedras y cascos de motos, todo lo que encontraban a la mano, le fueron arrojados mientras agentes de la Policía lo subían a una tanqueta para trasladarlo.
Uribe, en menos de 48 horas, pasó de ser un profesional estimado y respetado entre sus amigos a un acusado de acceso carnal violento contra una menor de edad, feminicidio, secuestro y tortura.
“No podemos creer. El sábado lo vimos en la fiesta infantil de sus sobrinas. Y al día siguiente ya lo estaban buscando por secuestrar a la niña”, aseguró uno de sus excompañeros del Gimnasio Moderno, en donde Uribe se graduó en 1996.
“Era buen futbolista y dirigió la banda de guerra del Moderno, que es todo un honor. Pero también era mujeriego y montador. Le gustaba mucho la rumba y hasta se desaparecía por dos días. Pero nunca lo vimos consumir coca”, asegura otro de sus compañeros.
Sin embargo, son pocos quieren hablar del acusado, por respeto a su familia.
Incluso, en la madrugada del lunes, cuando la noticia del crimen apenas se empezaba a conocer, alguien cercano se dedicó a bloquear sus perfiles y a borrar información en redes sociales, la cual está siendo recuperada por los investigadores.
La única cuenta que quedó vigente fue su Twitter, en donde varios de sus seguidores suben escenas de alto contenido sexual y contactos de mujeres prepago.
En varios de los mensajes que Uribe escribió en la conocida red social hasta el 2013, deja en evidencia sus líos de comportamiento con los vecinos. Se conoció que en una oportunidad, este tuvo que salir del apartamento en donde encontraron a la menor muerta –en el edificio Equus 66– luego de protagonizar un escándalo con unos esposos jubilados.
“La pareja lo encontró usando la ropa de la mujer. La familia de Rafael intervino en este caso y quedaron en que él se iría del apartamento. Sin embargo, regresó en marzo del 2016”, cuenta uno de sus vecinos.
Otro más confirmó que estaban molestos porque ingresaba al edificio, de la constructora de su familia, con prostitutas y armaba fiestas hasta altas horas de la noche.
El Tiempo ubicó el anterior carro del arquitecto, de placas CIK 939 y encontró que registra una multa por mal parqueo en el barrio Santa Fe, zona de tolerancia en el centro de Bogotá.
La sanción, que aparece registrada a la medianoche, sigue vigente y ya va en 594.000 pesos, incluidos los intereses. A esos escándalos le atribuyen las cortas relaciones que sostenía con mujeres, algunas de las cuales lo calificaban de celoso compulsivo.
La Fiscalía colombiana asegura tener suficiente material probatorio para acusarlo formalmente, por lo que se da por descontado que el juez acceda a dictarle medida de aseguramiento. No obstante, investigadores verificaban versiones de allegados a Uribe según las cuales el hombre registra antecedentes de ingresos a clínicas de rehabilitación.
FUENTE: REDACCIÓN