El campeón unificado de los pesos pesados, Oleksandr Usyk, mantuvo su invicto tras derrotar por TKO en el undécimo asalto al excampeón de kickboxing Rico Verhoeven en las Pirámides de Giza, en una pelea que estuvo cerca de convertirse en una de las mayores sorpresas del boxeo moderno.
Verhoeven, considerado ampliamente inferior antes del combate debido a su limitada experiencia en el boxeo profesional, sorprendió al dominar varios pasajes de la pelea con agresividad, presión constante y golpes contundentes que complicaron seriamente a Usyk.
Las tarjetas reflejaban lo cerrada que estaba la contienda antes del desenlace. Un juez tenía arriba al neerlandés 96-94, mientras que los otros dos marcaban empate 95-95 al entrar al undécimo episodio.
Cuando parecía que el combate podía definirse en los últimos rounds, Usyk reaccionó con la experiencia de un campeón. El ucraniano conectó un poderoso uppercut que derribó a Verhoeven y luego lanzó una combinación final que llevó al árbitro a detener el combate a un segundo de terminar el asalto.
La decisión provocó controversia inmediata, ya que Verhoeven permanecía de pie cuando se decretó el TKO. El neerlandés aseguró después del combate que consideró prematura la detención y varios analistas coincidieron en que merecía continuar.
Con esta victoria, Usyk elevó su récord profesional a 25 triunfos sin derrotas y 16 nocauts, consolidándose como el gran dominador de la división pesada. Mientras tanto, Verhoeven salió fortalecido pese a la derrota, dejando abierta la posibilidad de una revancha tras su inesperada actuación en Egipto.