MIAMI.-Para el cantautor cubano Norlan Díaz la música ha sido una “tabla en el mar” al igual que Miami, una ciudad a la que llegó hace más de una década sin intenciones de establecerse luego de desertar en Bélgica y viajar por Europa.
El cantautor cubano Norlan Díaz: "La música es mi tabla en el mar"
“Es curioso cómo funciona la vida a veces. Yo venía a visitar a mi familia un mes y a promocionar un disco que había hecho en España con un día que tenía que se llamaba Aire de Dos, y así fueron pasando los meses y aquí estoy desde el 2007”, contó Díaz en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.
El saxofonista, que recientemente lanzó el tema Quisiera, recordó que algo parecido le sucedió cuando niño al elegir el instrumento que tocaría: el plan era otro, pero aprendió a amar el saxofón.
Quisiera se puede escuchar en las plataformas digitales y el videoclip está disponible en YouTube.
“Es una canción de amor, que surge a partir de la mezcla de una historia mía con la de alguien que hizo un cuento. Y trata sobre el querer y convertirse en el centro de la vida de alguien”, expresó.
Díaz vivió cinco años de su infancia en la antigua Unión Soviética, a raíz de que sus padres tuvieran que viajar a ese país para estudiar y trabajar. Allá no pudo aprender a tocar piano y luego en su tierra natal, con 10 años, optó por el instrumento con el que ha acompañado a artistas de la talla de Willy Chirino y Pancho Céspedes.
“Yo quería estudiar piano de pequeño, en esa época vivía en Moscú, y era más pequeño que el resto de los rusos. Cuando me hicieron las pruebas de aptitudes físicas, parece que no tenía la mano del tamaño que debía o que no estaba desarrollado lo suficiente para eso. De regreso en Cuba, el instrumento más popular era la guitarra y me presenté en el conservatorio para ser guitarrista, pero no alcancé a entrar”, relató.
“Me hicieron una propuesta, me dieron a escoger entre el saxofón, el trombón y el clarinete. Y yo pregunté qué era el saxofón, porque como yo era muy pequeño, la única referencia que tenía es que era uno que parecía una pipa de fumar. Entonces quise probar con el que no conocía, me enamoré de él y hasta hoy me acompaña. Le agradezco mucho a la vida por haberme puesto esa oportunidad sin ni siquiera saber lo que quería. No he podido dejar la música nunca”, agregó.
Siempre la música
A Díaz le es difícil desprenderse de ese rigor al que fue expuesto desde temprana edad, al cual debe su formación musical, además de llevar el ritmo en las venas, que según describió, caracteriza a los cubanos.
“De pequeño no tuve mucho tiempo de estar en la calle con tantas clases de música, además del currículo escolar. La música fue mi tableta o el Xbox de hoy día, si lo comparara. Eso era lo que ocupaba todo mi tiempo, y como niño fue duro”, dijo.
“Cuba es una isla que tiene ritmo intrínseco; la vida cotidiana tiene ritmo, por eso creo que los cubanos cantan, bailan. Allá todavía existen pregoneros en las calles y como en Cuba no hay muy buena insonorización, se escucha todo. Y creo que eso es lo que primero te marca indiscutiblemente, tengas talento o no. Luego, está aquello de que sientes algo especial al agarrar una guitarra cuando niño, aunque no puedas con ella ni sepas tocarla, o haces una batería con los calderos de la abuelita. Y tus padres se dan cuentan y empiezan a indagar”, añadió.
Fue su abuelo materno quien decidió que todos en la familia, incluso sus tíos, estudiarían música como parte de la formación del ser humano.
“Es que te afina, y no solamente musicalmente, sino con el mundo; te empiezan a interesar otras cosas. Y mis padres me llevaron al conservatorio y ahí empecé a formarme. Coqueteé con otras cosas, me gustaba mucho la ciencia y tuve la idea de estudiar medicina o derecho, pero siempre he tenido que regresar a la música”, señaló.
Sobre cómo ha logrado tocar en Miami con artistas de renombre comentó:
“Miami es una cocina musical gigante, aquí conviven muchas culturas y hay muchos artistas que vienen a vivir aquí. Es muy difícil que un músico que viva aquí y toque un instrumento a nivel decente no haya tocado con alguien de renombre. Y la razón es muy simple: es muy difícil para los artistas costear una banda fija a no ser cuando salen de gira. Entonces muchas veces tienen que hacer una presentación de última hora y a través de contactos te llaman”.
Díaz también ha aprendido de esas experiencias que la vida y su saxofón le han brindado.
“Pancho Céspedes es un tipo muy intenso, con una escuela tremenda. Yo hice un clic con él muy especial, porque trae una herencia de nuestra música que es muy efusiva, es un canto directamente desde el alma”, expresó.
“Willy Chirino tiene otra visión. Creo que está el artista que divierte y el que emociona. Y todos han aportado, primero esa emoción de tocar con alguien que admiras y luego te sorprende que ese artista sea mejor de lo que pensabas”, agregó.
Vivencias que lo han marcado
Además de sus rigurosos encuentros con la música, de su niñez recuerda los cambios de ambiente entre dos culturas totalmente diferente.
“Mi infancia en Rusia me marcó por el hecho de estar fuera de mi lugar durante tanto tiempo. Fue duro por varias razones: el clima frio, el idioma, la discriminación, porque aunque Cuba y Rusia eran naciones hermanas, no éramos nacionales de allí”, recordó.
“Y luego que me estaba acostumbrando, que ya me entendía con la gente y tenía amigos, había que regresar a Cuba. Otro cambio, al calor, otra vez tuve problemas con el idioma. Después de cinco años de ruso, apenas sabía a escribir español. Y gracias a mi mamá que se sentaba todos los días conmigo para que practicara el español dos horas después de la escuela. Aprendí a jugar pelota, y así regresé a lo que soy. Yo soy cubano, indudablemente”, añadió.
Precisamente, como cubano que ha tenido que emigrar, Díaz también vivió cinco años en España, antes de desertar en Bélgica en 2003 cuando se encontraba de gira por los Países Bajos.
“Fue una cosa loquísima, porque yo tenía otro plan de vida. Yo me había ido de gira para poder invertir en unos instrumentos que necesitaba para la banda. Estábamos en Bélgica y nos quedamos escondidos a la hora de regresar a Cuba. Y estar fuera de mi país me hizo fijarme en la realidad que estaba viviendo, que estaba dejando de ser yo poquito a poco”, recordó.
“Como tenía visa, visité a unos amigos en Francia y Alemania, y ahí tomé la decisión de quedarme en España hasta que conseguí llegar a Miami”, añadió.
Díaz, además, adelantó que próximamente lanzará el tema Mi tabla en el mar.
“La música, el amor y la gente que me rodea son mi tabla en el mar. Tengo muy buenos amigos; tengo la suerte también de tener una familia numerosa y muy unida. Ese es mi patrimonio”.
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