Desde sus diversos paisajes hasta sus ciudades históricas, Polonia recompensa a quienes se toman el tiempo para descubrirla. En la costa del mar Báltico, Gdansk destaca por su patrimonio marítimo, su notable arquitectura y su papel decisivo en la historia europea.
Gdansk: joya del Báltico, entre historia, arquitectura y cultura
Su pasado marítimo, su compleja historia política, la artesanía del ámbar, sus instituciones culturales y una gastronomía en constante evolución se combinan en una ciudad que ofrece múltiples formas de explorar la costa norte de Polonia
Al llegar a Gdansk, encuentra un paisaje urbano marcado por iglesias de ladrillo rojo, elegantes casas de comerciantes y estrechas fachadas adornadas con elaborados detalles. Aunque gran parte del centro histórico quedó destruido durante la Segunda Guerra Mundial, su minuciosa reconstrucción permitió recuperar muchos de sus principales monumentos arquitectónicos, incluidos edificios con influencias flamencas, neerlandesas y góticas.
Durante siglos, Gdansk fue un próspero centro de comercio marítimo cuya pertenencia política alternó entre el dominio polaco y el alemán. En el siglo XX, fue uno de los primeros escenarios de la Segunda Guerra Mundial y, décadas después, en la cuna del movimiento Solidaridad, que contribuyó al fin del régimen comunista en Polonia y al posterior derrumbe de los gobiernos autoritarios de Europa del Este.
Segunda Guerra Mundial
El primer enfrentamiento militar de la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar en Westerplatte, una península cercana a Gdansk donde las fuerzas alemanas atacaron un puesto militar polaco el 1 de septiembre de 1939.
Otro lugar vinculado a los primeros días del conflicto es el Monumento a los Defensores de la Oficina de Correos Polaca, que conmemora a los trabajadores postales y otros defensores que resistieron el asalto alemán al edificio.
“Las fuerzas alemanas atacaron la oficina de correos. Esperaban una rendición rápida, pero se encontraron con una resistencia encarnizada”, explicó el guía turístico Michal Maj, al relatar los acontecimientos con evidente dedicación.
Tras varios asaltos, las tropas alemanas recurrieron a vehículos blindados y artillería. Después de aproximadamente 15 horas de resistencia, los defensores supervivientes se rindieron. Muchos fueron capturados y 38 fueron ejecutados por un pelotón de fusilamiento.
Un recorrido por la ciudad antigua
Recorrer la Ruta Real, que incluye las calles Dluga y Dlugi Targ, permite conocer parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad. A ambos lados se alinean coloridas casas de comerciantes, cuyas ornamentadas fachadas reflejan la influencia del mundo comercial neerlandés y flamenco. El Ayuntamiento Principal y la Fuente de Neptuno figuran entre los monumentos más reconocibles del recorrido.
Gdansk también es la ciudad natal de Daniel Gabriel Fahrenheit, el físico cuya escala de temperatura sigue utilizándose en Estados Unidos. Nacido aquí en 1686, Fahrenheit es recordado mediante un monumento y una instalación con un termómetro. Su nombre también está presente en establecimientos y lugares emblemáticos de la ciudad.
Al final de la calle Piwna se encuentra la Gran Armería (Wielka Zbrojownia), uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura renacentista neerlandesa y manierista de Gdansk.
“Construida entre 1600 y 1605, originalmente fue un monumental almacén de armas y municiones”, explicó Maj.
En la actualidad, el edificio alberga instalaciones vinculadas a la Academia de Bellas Artes de Gdansk. En la planta baja se encuentra Zbrojownia Sztuki, un espacio de exposiciones de arte contemporáneo, además de un bar de vinos donde se puede apreciar el imponente interior del inmueble.
A orillas del río Motlawa, el ambiente cambia y da paso a un animado paseo marítimo bordeado de cafés, bares y restaurantes. La histórica grúa portuaria medieval, conocida como Zuraw, recuerda la importancia comercial que tuvo la ciudad durante la época de la Liga Hanseática. También es posible realizar excursiones en embarcaciones tradicionales para recorrer el frente fluvial y las vías navegables de los alrededores.
Cerca de allí, la iglesia de Santa María domina el perfil urbano. Considerada una de las iglesias de ladrillo más grandes del mundo, esta basílica gótica permite subir a su torre por una escalera de aproximadamente 400 peldaños y contemplar vistas panorámicas de los tejados y el centro histórico de Gdansk.
Otro importante monumento religioso es la iglesia de Santa Brígida (Koció w. Brygidy), un templo gótico cuyos orígenes se remontan al siglo XIV. Durante la década de 1980, estuvo estrechamente vinculada al movimiento Solidaridad y sirvió como lugar de encuentro espiritual para los trabajadores y quienes apoyaban a la oposición al régimen comunista.
Uno de sus elementos más singulares es el Altar de Ámbar de la Patria (Bursztynowy Otarz Ojczyzny), una obra elaborada con ámbar del Báltico. Sus dimensiones monumentales y el amplio uso de este material dorado reflejan la prolongada relación de la región con el comercio del preciado material.
La música ofrece otra manera de descubrir la arquitectura histórica de la ciudad. En la iglesia de Santa Catalina se celebran recitales de piano con obras de compositores como Frédéric Chopin, Johann Sebastian Bach y Ludwig van Beethoven.
A pocos minutos a pie, la calle Mariacka ofrece otra perspectiva de Gdansk. Sus terrazas de piedra, fachadas históricas y tiendas de ámbar la convierten en una de las calles más características del casco antiguo.
En la actualidad, Gdansk suele considerarse una de las ciudades más cosmopolitas y socialmente liberales de Polonia, una reputación que refleja, en parte, su historia como puerto comercial internacional.
Ese carácter contemporáneo se percibe en el paseo junto al río Motlawa, donde las conversaciones salen de los bares tenuemente iluminados y la brisa del Báltico recorre las calles. Mientras comparten vasos de cerveza, muchos hablan de todo, desde preocupaciones laborales hasta el aumento del costo de la vivienda, asuntos cotidianos que reflejan la evolución de una ciudad que va mucho más allá de su centro histórico.
Museos
El Museo de Gdansk (Muzeum Gdaska) no es una única institución instalada en un solo edificio, sino una red de sedes distribuidas en lugares históricos de la ciudad. Sus colecciones exploran la historia, el arte, la arquitectura y las tradiciones comerciales de Gdansk.
Entre sus espacios más singulares figura el Museo del Ámbar (Muzeum Bursztynu), dedicado a la historia, la ciencia y la artesanía del ámbar báltico, conocido también como el oro del Báltico. El museo recorre la importancia de este material en el comercio regional y muestra cómo se transforma en elaboradas piezas artísticas y joyas.
La relación de Gdansk con el ámbar es especialmente estrecha, y la ciudad goza de reconocimiento internacional por su tradición artesanal y comercial vinculada a esta resina fósil.
El Museo Nacional de Gdansk ofrece otra perspectiva del patrimonio artístico regional mediante colecciones distribuidas en varias sedes. Sus fondos incluyen pintura polaca, artesanía regional y arte europeo. Entre sus obras más célebres destaca El Juicio Final, el tríptico del siglo XV de Hans Memling, reconocido por su detallada representación de las creencias cristianas sobre la salvación y la condenación.
Para conocer otra dimensión histórica, los Astilleros de Gdansk trasladan la atención desde la arquitectura monumental hasta el patrimonio industrial. Allí se produjeron las protestas laborales que dieron origen a Solidaridad, el sindicato independiente que desafió la autoridad comunista en Polonia.
El Centro Europeo de Solidaridad, situado en las proximidades, documenta la historia del movimiento y su papel en la transformación política de Polonia y Europa del Este. Su edificio está revestido con grandes paneles inclinados de acero Cor-Ten, cuya apariencia envejecida evoca el carácter industrial de los astilleros y los cascos de los barcos construidos allí.
La histórica verja de los astilleros, testigo de las huelgas, sigue siendo un importante símbolo de la lucha de los trabajadores. En el interior del museo, una audioguía acompaña al visitante por exposiciones dedicadas a la Polonia de la posguerra, la vida cotidiana bajo el régimen comunista, el surgimiento de Solidaridad y sus posteriores logros políticos.
La relación entre el edificio y el movimiento Solidaridad va más allá de sus exposiciones. El Centro Europeo de Solidaridad también alberga la oficina de Lech Walesa, expresidente de Polonia y premio Nobel de la Paz, quien encabezó el movimiento que desafió el régimen comunista. Una entrevista con Walesa durante una visita a Gdansk permitió establecer el vínculo directo con la historia preservada entre estas paredes, donde la lucha por los derechos de los trabajadores contribuyó a transformar Polonia y Europa.
Para obtener una última panorámica de la ciudad, la noria AmberSky se eleva aproximadamente 60 metros sobre el paseo marítimo y ofrece vistas del río Motlawa, el casco antiguo y sus característicos tejados rojizos.
Gastronomía
La cocina polaca se apoya en ingredientes contundentes, tradiciones regionales y una arraigada cultura de hospitalidad. En Gdansk, su ubicación costera añade pescados, mariscos y otras influencias marítimas al repertorio culinario tradicional del país.
Situado junto al río Motlawa, el restaurante Gdanski Bowke combina un ambiente náutico de estilo rústico con platos inspirados en la cocina tradicional polaca y casubia. Su menú incluye codillo de cerdo (golonka), un contundente plato tradicional; zurek, una sopa típica elaborada con centeno fermentado; pierogi, empanadillas tradicionales con distintos rellenos, y pescado fresco.
El arenque preparado con crema agria y especias (led w mietanie) ofrece otra muestra de las tradiciones culinarias de la región. El restaurante también sirve cerveza propia sin pasteurizar y Machandel, un aguardiente tradicional de enebro vinculado a la zona y a su historia marítima, que suele servirse acompañado de una ciruela.
Hala Targowa, el histórico mercado de la ciudad, propone una experiencia gastronómica diferente. Construido en 1896, este edificio neogótico es uno de los inmuebles comerciales que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial conservando buena parte de su estructura original.
Tras una extensa renovación, el mercado se ha convertido en un espacio gastronómico y cultural. Puede probar platos de Oriente Medio, América Latina y Asia, además de propuestas contemporáneas de comida callejera polaca. Los bares y la música en vivo completan el ambiente.
Para descubrir una versión contemporánea de la cocina polaca lejos de las calles más concurridas por los turistas, Pomelo Restaurant, en la calle Ogarna, se centra en platos conocidos elaborados desde cero.
Una de sus propuestas destacadas es la sopa de cangrejos de río de Gdansk (gdanska zupa rakowa), un plato costero de sabor intenso que combina un caldo cremoso de cangrejos de río con salmón, apio y mantequilla. La receta refleja tanto el acceso de la región a los productos del mar Báltico como su tradición de cocina sustanciosa y cuidadosamente elaborada.
El atractivo de Gdansk va más allá de sus monumentos históricos. Su pasado marítimo, su compleja historia política, la artesanía del ámbar, sus instituciones culturales y una gastronomía en constante evolución se combinan en una ciudad que ofrece múltiples formas de descubrir la costa norte de Polonia.
Cómo llegar
El aeropuerto Gdansk-Lech Walesa (GDN) conecta la región con Varsovia y numerosos destinos europeos.
Los viajeros procedentes de Estados Unidos también pueden llegar a Polonia a través de Varsovia. LOT Polish Airlines y otras aerolíneas ofrecen conexiones entre Polonia y varias de las principales ciudades estadounidenses, entre ellas Miami, Nueva York, Newark, Chicago y Los Ángeles.
Los ciudadanos estadounidenses no necesitan visado para estancias turísticas de hasta 90 días. Viajeros con pasaportes de otros países deben verificar los requisitos de entrada vigentes con las autoridades consulares polacas correspondientes antes de partir.
Para quienes ya se encuentran en Europa o visitan otras regiones de Polonia, el tren suele ser una opción conveniente para llegar a Gdansk.
Una vez en la ciudad, es posible visitar Sopot y Gdynia, localidades cercanas que, junto con Gdansk, se extienden a lo largo de la costa báltica y forman el corredor urbano conocido como la TriCiudad (Trójmiasto). Una red integrada de trenes, autobuses y otros medios de transporte público facilita los desplazamientos entre las tres ciudades.
Cuándo viajar
La primavera y el otoño suelen ofrecer temperaturas más moderadas y una menor afluencia de visitantes. El verano, de junio a agosto, es la temporada más concurrida de la costa báltica y el período preferido para disfrutar de las playas.
El invierno trae temperaturas más bajas y, en ocasiones, nieve, pero las ciudades históricas y el litoral báltico adquieren una personalidad particular durante los meses de menor actividad turística.
Idioma
El polaco es el idioma oficial. El inglés se habla ampliamente en hoteles, restaurantes, atracciones turísticas y otros lugares frecuentados por visitantes internacionales.
Dónde alojarse
Gdansk ofrece alojamientos para distintos presupuestos, desde hoteles históricos y de lujo hasta establecimientos boutique, hostales y apartamentos.
Durante la visita, nos alojamos en el Hampton by Hilton Gdansk Old Town, situado en una ubicación excepcionalmente céntrica. Se encuentra a solo 150 metros de la Fuente de Neptuno y a pocos pasos del paseo junto al río Motlawa, varias iglesias y numerosos restaurantes.
El edificio, completamente restaurado en 2018, combina una fachada de arquitectura histórica báltica con un interior contemporáneo y modernizado. El establecimiento fue galardonado en los premios Travelers' Choice 2026 de Tripadvisor.
Polonia sigue siendo un destino asequible en comparación con muchos países de Europa occidental, aunque los precios varían según la temporada, la ubicación y el tipo de alojamiento.
Moneda
Aunque Polonia pertenece a la Unión Europea, su moneda oficial sigue siendo el zloty (PLN), dividido en 100 groszy.
Las tarjetas de crédito y débito se aceptan ampliamente, y hay cajeros automáticos disponibles. Antes de viajar, conviene consultar con el banco las posibles comisiones por transacciones internacionales y conversión de divisas.
NULL
