domingo 18  de  octubre 2026
EXCLUSIVA

Lech Walesa: "La democracia, como la conocemos, no sirve en estos tiempos"

El confundador de Solidaridad, expresidente de Polonia y premio Nobel de la Paz propone hablar y discutir ideas para construir una nueva sociedad y evitar el colapso de la civilización porque la división entre izquierda y derecha ya no resulta

Diario las Américas | JESÚS HERNÁNDEZ
Por JESÚS HERNÁNDEZ

GDANSK. - La cerca que fue testigo de la huelga del movimiento sindical Solidaridad en los astilleros de Gdansk, Polonia, y el imponente edificio que recoge la historia de aquella epopeya anuncian la cercanía del despacho de Lech Walesa, el hombre que, junto a sus compañeros de lucha, contribuyó decisivamente al fin del régimen comunista en Polonia y al proceso que posteriormente acabó con el bloque soviético.

Walesa pasó de ser un electricista de los astilleros a convertirse en líder sindical y figura central de una inmensa fuerza popular que impulsó la democratización de Polonia en los años 1980. DIARIO LAS AMÉRICAS conversó con el guía polaco y pudo saber que décadas después, conserva una espontaneidad y una sencillez poco habituales en figuras de su dimensión histórica, lejos de los aditivos que suelen acompañar a figuras públicas “políticamente correctas”. Incluso ante preguntas directas, suele responder con ideas y alusiones que invitan a reflexionar y buscar soluciones.

—Usted luchó por los derechos y la libertad en Polonia, junto a sus compañeros aquí en Gdansk. ¿Creía entonces que esa lucha podría conducir al fin del régimen comunista en Polonia?

Estoy seguro de que saben que soy un hombre de acción. Por eso siempre he sido muy práctico en cada proceso en el que me involucro. En el siglo XX las sociedades evolucionaban a distintos ritmos y, durante mucho tiempo, gran parte de ese proceso estuvo basado en la fuerza. Rusia conquistó naciones y, mediante la fuerza, las incorporó a su territorio. Así evolucionaba la humanidad. En algún momento, la gente comenzó a inventar máquinas, y eso dio paso al capitalismo. Los trabajadores operaban esas máquinas y el sistema se desarrollaba a costa de las naciones y de los trabajadores. La gente se dio cuenta de ello y dijo “hagamos el comunismo; será un sistema honesto y sincero”. Pero finalmente, aquello también llegó a su fin. Ahora tenemos que aprender a gestionar las cosas a nivel continental e incluso mundial. La manera de administrar el mundo tiene que cambiar. Y estoy seguro de que surgirán nuevos comportamientos y procesos.

—Cuando mira a Polonia hoy, ¿qué cambios le hacen sentirse más orgulloso?

Cuando establecimos Solidaridad, enfrentábamos una situación muy concreta y fuimos observando y siguiendo su evolución. Creo que el mundo había llegado al límite de su capacidad en cuanto a la forma en que estaba organizado. Incluso el comunismo había llegado al final de su recorrido porque impedía que el mundo creciera y se desarrollara. Ese es el primer punto. Y el segundo es que la Segunda Guerra Mundial cambió el mundo. Había divisiones y grandes potencias, pero eso también llegó a su fin. Luego tuvimos un mundo bipolar: Estados Unidos en un extremo y la Unión Soviética en el otro. Eso era realmente peligroso. El comunismo se estaba preparando para iniciar una guerra nuclear. Nadie habla mucho de esto, pero la única razón por la que salimos de aquella situación sin consecuencias catastróficas fue que [el líder soviético Leonid Ilich] Brezhnev enfermó gravemente. Quería salvar su vida y dejó de lado la carrera armamentista. Como saben, Brezhnev no sobrevivió y [Mijaíl] Gorbachov llegó al poder, lo que terminó desestabilizando todo el sistema comunista. Al ver aquello, decidimos que era el momento adecuado para Solidaridad. El momento fue perfecto. Si hubiéramos perdido esa oportunidad o nos hubiéramos equivocado, nos habrían tratado como Rusia está tratando hoy a Ucrania. Pero el propósito de Solidaridad y de nuestra lucha era reorganizar el mundo, convertirlo en un lugar mejor y más sensato. Pensábamos que, una vez que acabáramos con el comunismo, las cosas simplemente encajarían y todo estaría bien. Pero, como pueden ver, no ha sido así. ¿Por qué? Porque la gente perdió la confianza y la fe en los demás. Tenemos que hablar unos con otros para poder construir una nueva realidad. Lo que está ocurriendo en el mundo es una búsqueda, un intento de encontrar una solución para la nueva realidad surgida después de la caída del comunismo. Lo que teníamos establecido entonces ya no sirve para los tiempos actuales. Tenemos que redefinir qué significa la izquierda y qué significa la derecha. Incluso la democracia, tal como la conocemos hoy, ya no responde adecuadamente a los tiempos que vivimos. La idea fundamental detrás de la democracia era que habría personas inteligentes, sabias y honestas encargándose de que todo funcionara correctamente para nuestros países. ¿Es ese el caso hoy? No lo es. Y por eso la gente se está alejando de la política tradicional, hasta el punto de elegir populistas, demagogos e incluso malos presidentes. Pero creo que, con el tiempo, encontraremos a las personas adecuadas, sensatas, que volverán a unir las piezas y construirán nuevas estructuras para los tiempos actuales. Polonia no es ajena a los acontecimientos del mundo; también tomamos decisiones equivocadas, elegimos a las personas equivocadas y regresamos a viejas ideas simplemente porque todavía no tenemos nuevas. Ahora, los populistas y los demagogos tienen ventaja.

—Hoy nos enfrentamos nuevamente a la agresión de Rusia. ¿Cómo debería responder el mundo libre?

A finales del siglo XX surgió un nuevo concepto sobre cómo debía desarrollarse la humanidad. Tenemos que seguir creciendo, pero no de la misma manera que lo hemos hecho hasta ahora. Tenemos que hacerlo de forma democrática, mediante acuerdos voluntarios y a través de instituciones como la Unión Europea, la OTAN y las Naciones Unidas. Hay dos conceptos de desarrollo: el antiguo y el nuevo. Rusia y China siguen atrapadas en el concepto antiguo. Rusia quiere anexionarse Ucrania y China también reclama territorios. La pregunta es: ¿cuál de los dos conceptos terminará imponiéndose? Rusia sigue atrapada en el concepto antiguo. Solidaridad demostró cómo luchar y cómo ganar. Pero el mundo se ha olvidado de aquella experiencia y continúa utilizando métodos antiguos para enfrentarse a Rusia. Ucrania va a derrotar a Rusia, pero Rusia se recuperará después de la derrota, quizá dentro de 20 años, y nuestros hijos tendrán que volver a luchar contra Rusia. Pero ahí no está el verdadero problema. Por eso digo que tenemos que corregir la democracia. Si Putin solo hubiera podido ejercer dos mandatos de cinco años cada uno, no habría tenido tiempo para formar su gente y no habría podido hacer lo que está haciendo. Por eso hago un llamado a todos: los dirigentes elegidos deben ejercer solamente dos mandatos. Y hay otro punto que deberíamos incorporar a las reglas democráticas: siempre debería existir la posibilidad de destituir a los funcionarios elegidos. Mi tercer punto para la democracia es garantizar la transparencia de las finanzas. Por eso sostengo que la democracia, tal como existe actualmente, ya no es adecuada para los tiempos que vivimos. Está haciendo que Putin sea cada vez más fuerte. Tenemos que cambiar aquello por lo que luchamos, porque derrotar físicamente a alguien no resuelve el problema.

—Cuba permanece bajo una dictadura comunista tras décadas. ¿Qué mensaje les daría a los cubanos que esperan ver democracia y libertad en su país?

Aquí podemos ver cómo el mundo se desarrolla a diferentes ritmos. Polonia estaba en problemas; Europa estaba en problemas. Pero después de que Solidaridad triunfara, Europa tomó la dirección correcta para desarrollar el mundo. Abolimos las fronteras. Unimos Alemania de manera pacífica. ¿Dónde nos equivocamos? Simplemente asumimos que los demás continentes seguirían el mismo camino y adoptarían la vía europea. Y si lo hubieran hecho, Cuba no tendría el problema que tiene hoy. Aquí culpo a Estados Unidos, porque Estados Unidos pudo ver lo que estaba ocurriendo en Europa. En aquel entonces era, sin discusión, el líder del mundo libre. Pero Estados Unidos nunca alentó a los demás continentes a hacer lo que estaba haciendo Europa. Y eso significó que perdieron el liderazgo, tanto en términos morales como desde el punto de vista político. Fue un enorme error por parte de Estados Unidos. Y sigue cometiendo ese error.

—¿Qué le gustaría que un visitante comprendiera sobre Polonia antes de abandonar el país?

Que sigamos teniendo esta conversación dondequiera que vayamos. Estamos muy divididos. La gente tiene opiniones completamente opuestas. Pero el diálogo nos ayudará a comprendernos y a identificar a las personas capaces de aportar soluciones. Con el tiempo habrá personas que reunirán las buenas ideas y las convertirán en nuevas estructuras y programas. El nivel de desarrollo que tenemos hoy ya lo hemos alcanzado varias veces en la historia. Pero esas civilizaciones colapsaron. Creo que nos estamos acercando lentamente al punto en el que ellas se encontraban antes de su colapso. Pero tenemos la experiencia y debemos utilizarla para salvarnos. La división entre la izquierda y la derecha ya no funciona. A nuestra generación le fueron encomendadas dos tareas: abolir el viejo orden y debatir cómo será el nuevo orden mundial.

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