MADRID.- El cantante brasileño Gilberto Gil celebró hoy en Madrid el 40 aniversario de su mítico disco "Refavela" en una explosión de ritmos africanos y brasileños que trajeron la fuerza "black" a la capital española.

Con un puntual retraso de 30 minutos, el concierto previsto para las 20:30 horas comenzó bastante tímido sin la presencia del ídolo y leyenda brasileña en un calentamiento regido por el cantautor Domenico Lancellotti, que se mostró versátil y multinstrumentista.

A las 22:00 horas, con cierto clamor de una audiencia que ya pedía a "Gil", el tributo "Refavela 40" cambió el color y ambiente de la oscura sala La Riviera de Madrid, la casa de los amantes de la música brasileña esta noche.

La cantante caboverdiana Mayra Andrade fue quien tuvo la difícil tarea de abrir la noche con la canción que da nombre al exitoso álbum, así como a la turné que ya ha pasado por Lisboa y seguirá después por Barcelona, ciudad que por confusión estaba en sus saludos, luego corregidos con un caluroso "Gracias Madrid".

En un verdadero juego en escena, los cantantes y músicos intercambiaron sus funciones a cada nueva canción -el disco original cuenta con diez- pero para el concierto Bem, hijo de Gil, eligió otras cinco canciones que "orbitan alrededor de Refavela".

Es un encuentro familiar dónde tres generaciones de la familia Gil, Bem y Nara -la primogénita-, y Flor, nieta de 9 años e hija de la presentadora brasileña Bela Gil, que se encontraban en el palco.

"ÑAgogô!", la inolvidable voz de Gilberto Gil resonó en el ambiente en un acto casi religioso cuando entonó la "Patuscada de Gandhi" vestido de blanco e hizo menciones a entidades de las religiones afrobrasileñas.

Este batido ancestral marcó el ritmo de esta celebración que fue "Refavela" en Madrid y que recupera un largo viaje de Gil a Nigeria en 1977, donde entró en contacto con el "afrobeat" y la "juju music" representados también por los instrumentos del continente africano como el balafon, un xilofono curvado de madera que titula una de sus pistas.

Sin dejar de lado la "brasilidad" que marca toda la trayectoria del cantante "tropical", arreglos musicales rescataron ritmos del nordeste brasileño como el baião "Chamego" o la versión en xote de "Three Little Birds".

Gil es un niño en el escenario y juega todo el tiempo. Entre saltos y bailes inspirados en el continente africano, casi se olvidó de que tiene 76 años y de que fue hospitalizado varias veces en los últimos años por problemas de insuficiencia renal y cardiacos.

El cantante brasileño es muy generoso y se preocupa por dar espacio a los artistas de nuevas generaciones mientras él los observa con perceptible orgullo y afecto.

"O melhor lugar do mundo é aqui e agora", como reza la canción, Gil y sus amantes estaban seguros de que no había mejor lugar que esta sala para estar en esta noche fresca del verano que ha dado una tregua en Madrid.

En raros momentos sin música, Gil ha recordado a Bob Marley y su clásico "Exodus" y con envidiable vitalidad, se ha despedido del publico madrileño con "Babá Alapalá" en un catártico cierre que ha terminado con peticiones de "bises".

La turné europea seguirá por Barcelona, Enghien-Les-Bains (Francia), Montreux (Suiza), Vienne (Francia), Arles (Francia), Perugia (Italia), Venecia y Berlín.

El pasado mes de mayo, Gilberto Gil canceló el concierto "Refavela 40" que tenía previsto en Telaviv (Israel) como respuesta a las protestas en Gaza.

FUENTE: EFE

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