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TURISMO

Lo que debe conocer en el bajo Manhattan

En la imponente isla de Manhattan hay tanto que hacer y visitar, que es preferible concentrarse en un área para conocerla a fondo

Por LUIS DE LA PAZ

Cuando se planifica un recorrido turístico, es importante tener presente qué se desea hacer en el destino, hacerse una idea de lo que se quiere conocer durante la estancia. Eso facilita el viaje, ahorra tiempo, además permite escoger mejor el hotel, los lugares a visitar, las calles por las que se caminará. De manera que hay básicamente dos tipos de turistas: los que llegan al entorno y se entregan a lo desconocido, y aquellos otros que visitan los sitios que encontraron en los libros y guías de viaje.

Una de las plazas preferidas para prácticamente cualquier viajero, es Nueva York, la imponente isla de Manhattan, donde hay tanto que hacer y visitar, que es preferible concentrarse en un área para conocerla a fondo, y desplazarse a los alrededores para, al menos, explorar otros rincones y llevarse una idean más global.

El viaje que les brindo es al bajo Manhattan, donde se encuentra el sector financiero mundial, Wall Street, con su escultura del toro embistiendo, símbolo de la fuerza y la pujanza económica de Estados Unidos.

Y justo por estar esa zona de entorno mercantil y bancario, en las cercanías del muelle de Battery Park, de donde parte el ferry para visitar la Estatua de la Libertad y del majestuoso Puente de Brooklyn, es que el bajo Manhattan es un atractivo sector turístico, pues en esa área converge el gran poder económico y la libertad, simbolizada por “Lady Liberty”, como se le conoce al mundialmente admirado monumento enclavado en la bahía neoyorquina. No se puede dejar de pasar por el muelle de Elis Island, por donde miles de refugiados entraban a Estados Unidos en busca de amparo y un futuro mejor.

Tuve la suerte de hospedarme en el atractivo y moderno hotel Moxy NYC Downtown, un sitio ideal por estar muy céntrico, a poca distancia de la entrada al metro, a pocas calles de encontrarse con la St. Paul Chappel, uno de los centros religiosos más antiguos de Manhattan, lugar donde George Washington dio un discurso en 1789. El templo sirvió de lugar de descanso a los socorristas y trabajadores que laboraron durante meses tras el atentado terrorista del 11 de septiembre del 2001. A pesar de estar el templo muy próximo a las derribadas Torres Gemelas, no sufrió daño.

Los alrededores del cómodo, acogedor, moderno e impresionante hotel Moxy NYC Downtown (su vestíbulo, bar y restaurant en el tercer piso del edificio realmente impacta al visitante), recoge la historia de grandeza de los neoyorquinos, que resistieron el terror. Mi habitación estaba frente el puente de Brooklyn, desde donde la vista es todo un agasajo.

Precisamente por amor y respeto a las víctimas del 11S, y a la historia, se ha erigido una imponente torre en el mismo lugar donde estuvo una de las que cayeron, además, un parque que invita al reconocimiento, donde se pueden leer los nombres de las casi 3,000 personas que perdieron su vida en el vil ataque.

Algo que impresiona en el área conocida como la Zona Cero, es la estación del WTC (World Trade Center). El lugar es una majestuosa construcción conocida como The Oculus. Desde el exterior, el conjunto semeja una paloma blanca, con sus alas extendidas levantando vuelo, en su interior, la luz penetra desde todos los rincones. La estación de intercambio de rutas de trenes y centro comercial, fue diseñada por Santiago Calatrava, el reconocido arquitecto español. Tanto el interior como el exterior del lugar deslumbran por su belleza.

Nueva York es energía, renovación, vanguardia en casi todos los aspectos de la vida. La Gran Manzana reúne un pedazo del mundo, al que habría que visitar al menos una vez en la vida.

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