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TURISMO

San Agustín, una perla histórica que hechiza

Esta encantadora ciudad, que recoge el pasado del estado en sus museos y arquitectura, ofrece un sinfín de atractivos en un ambiente acogedor
Por WILMA HERNÁNDEZ

MIAMI.-Si alguna vez ha escuchado que un par de días bastan para conocer San Agustín, sepa que necesitará al menos una semana para explorar esta joya histórica anclada en la costa este de la Florida.

No en balde la ciudad más antigua de los Estados Unidos es cada vez más visitada por turistas que llegan desde todos los rincones, ya sea porque extienden sus vacaciones luego de visitar los parques de Orlando o simplemente escogen este destino como ruta principal.

Sea cual fuere su motivo para acercarse a San Agustín, quienes se aventuren quedarán fascinados por el aire místico que allí se respira.

Al recorrer sus callejuelas en el casco histórico tal parecería que se ha llegado a algún pueblo extranjero o que de repente se retrocedió en el tiempo. Los carruajes de caballo, que ilustran otra época, forman parte del panorama turístico y la arquitectura aún conserva las huellas de la colonización española.

De hecho, las casas cercanas al centro, en su mayoría de dos y tres pisos, guardan cierta similitud en sus fachadas definidas por el estilo victoriano.

Por su historia, que se remonta a más de 450 años, la ciudad, que en 2015 recibió la ilustre visita de los reyes de España, posee el embrujo de lo antiguo y lo espiritual. Basta unos de los tantos tours “caza fantasmas” para sentirse atraído por el ambiente que impera cuando cae el Sol.

Los amantes de lo paranormal pueden elegir entre varios recorridos que salen cada noche desde el museo Ripley´s Believe It or Not, donde además les contarán algunas historietas sobre los fantasmas que se cree deambulan por los salones.

La experiencia resulta divertida y hasta un tanto escalofriante, depende de su sentido del humor y recepción de los asuntos del más allá. Si este tema no fuera de su interés, todavía puede encontrar mucho qué hacer a la luz del día o después que se asoma el atardecer.

Otro recorrido muy solicitado conduce al Old Jail Museum, instalaciones que antiguamente albergaran a prisioneros de alta seguridad y los sentenciados a muerte, entre otros destinados al encierro.

Pero esto es apenas es el comienzo de una jornada extensa, si en verdad desea explorar esta ciudad que tiene tanto qué ofrecer.

El Castillo de San Marcos es uno de los principales encantos de San Agustín. Diseñado por el ingeniero español Ignacio Daza, su construcción comenzó un siglo después de que la ciudad fuera fundada por el almirante español Pedro Menéndez de Avilés.

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Vista del Castillo de San Marcos desde su terraza.

En aquel entonces los piratas eran una constante amenaza y fue necesario levantar la fortaleza para proteger a la población. Hasta hoy sus paredes recogen el paso de los barcos invasores y en su terraza descansa la artillería que se usaba contra estos. Desde allí se puede contemplar las orillas de Matanzas Bay, mientras que en el piso inferior quedó registrado algo de la historia de quienes eran encarcelados durante los ataques.

Cuentan que la fortificación, que fue construida con coquina (una variedad de piedra caliza), sirvió para guarecer a unos 1.500 habitantes, entre ellos 300 soldados, que en 1702 resistieron un intento de conquista por parte del gobernador del territorio que hoy en día es Carolina del Sur.

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En la terraza del Castillo de San Marcos descansa la artillería que se usaba contra los barcos piratas.

Un gran atractivo de esta ciudad es su faro, aunque llegar a la cima puede resultar agotador luego de subir los 219 peldaños he hierro que conforman la escalera encaracolada. Una vez lograda la hazaña, la vista desde la cúspide es impresionante. Incluso, si pensara desistir en el camino, recuerde que vale la pena esforzarse por continuar hasta el final. No se arrepentirá.

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El faro de San Agustín domina el paisaje de la ciudad.

Con 50 metros de altura, el actual St. Augustine Lighthouse fue construido en 1874 en el norte de Anastasia Island y funciona como museo y guía para embarcaciones. Quienes visiten el St. Augustine Lighthouse & Maritime Museum el jueves 19 de octubre podrán disfrutar de una degustación de vinos, según indica la página web del icónico sitio que, además, ofrece una membrecía para asistir a las actividades que celebran durante todo el año.

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La escalera que conduce a la cima del faro de San Agustín.

Los amantes de las antigüedades se deleitarán en el Lightner Museum, albergado en el edificio del histórico Hotel Alcazar, que fuera construido por orden del fundador del ferrocarril de la costa este de Florida, Henry Flagler, quien se empeñaba en atraer a la ciudad a los turistas adinerados que viajaban en sus trenes.

En el primer piso del museo están recogidos los orígenes de los nativos americanos: artefactos que les pertenecieron, así como pedazos de rocas, minerales y conchas representativos de su modo de vida.

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El Lightner Museum alberga antigüedades.

Muchas de las reliquias en exposición fueron donadas por los propios habitantes, quienes quisieron que sus pertenencias formaran parte de la historia de la ciudad registrando su paso por ésta.

Al terminar el recorrido le podría apetecer tomar té en el mismo lugar que, una vez albergó la piscina bajo techo más grande del mundo, y ahora es conocido como Café Alcazar. También podría contemplar la idea de realizar un tour tras bastidores inspirado en los personajes de la popular serie de televisión Downtown Abbey. Ambas opciones, el té durante la tarde y el tour son posibles hasta el 7 de enero.

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Algunas de las piezas de cristal expuestas en el Lightner Museum.

Sería muy probable que en los amplios corredores resaltara una silueta femenina vestida de novia, pues este emblemático lugar sirve de telón para muchas bodas, fiestas de compromiso o pedidos de matrimonio. Quién diría que la historia se prestaría al servicio del romance.

Es que San Agustín ofrece algo para todos y en cualquier temporada. La experiencia es tan enriquecedora para las familias como romántica para las parejas. Cabe destacar que este destino figura entre los favoritos de los tórtolos, ya sea para contraer nupcias o pasar una relajada luna de miel.

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En los recorridos por la fábrica de chocolate se pueden degustar las delicias que allí se producen.

Visitar la fábrica de chocolate es definitivamente “justo y necesario”, ya que dicen que este derivado del cacao activa la hormona de la felicidad, por lo que el recorrido por la Whetstone Chocolates of St. Augustine es un imperativo. Antes de explorar el interior del edificio, tendrá que usar un gorro protector y, una vez adentrado en el proceso de fabricación, le darán a probar una exquisitez tras otra. Acompañado de una breve explicación sobre su elaboración y contenido, degustará diferentes tipos de chocolates, desde los más oscuros hasta el blanco marfil, todos con identidad propia y textura definida. No piense en guardar para después, antes de que encuentre adónde desechar la envoltura, vendrá el próximo.

Y así, de parada en parada, montado en el trolley tomando aire o tal vez a pie, mapa en mano y enfrentado el clima, descubrirá los sabores y la magia de San Agustín.

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