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Fútbol Americano

Cuando la derrota duele más que una lesión en el Super Bowl

Drake Maye aseguró que no culpa a su lesión de hombro tras la derrota de los Patriots 29-13 ante los Seahawks en el Super Bowl LX y asumió su responsabilidad por el mal desempeño

Por Pedro Felipe Hernández

Pese a haber recibido una inyección para aliviar el dolor en el hombro antes del Super Bowl LX, el mariscal de campo de los New England Patriots, Drake Maye, dejó claro que la molestia física no fue una excusa tras la derrota 29-13 ante los Seattle Seahawks.

“Sería difícil decir eso”, afirmó Maye tras el partido. “Me sentía lo suficientemente bien para estar ahí. Si estoy en el campo, no voy a poner al equipo en desventaja. Simplemente no hice las jugadas esta noche”.

Una lesión presente, pero sin excusas

Maye sufrió la lesión en el hombro durante la victoria de Nueva Inglaterra ante los Denver Broncos en el Campeonato de la AFC. Aunque tuvo participación limitada en los entrenamientos posteriores, llegó al Super Bowl LX como participante completo durante toda la semana previa.

“Mi hombro se siente… lo inyectaron, así que no hay mucha sensación”, explicó el quarterback. “Me sentía listo para jugar”.

Números engañosos y una noche complicada

El pasador de 23 años completó 27 de 43 envíos para 295 yardas y dos touchdowns, pero también cometió tres pérdidas de balón. Gran parte de su producción llegó en el último cuarto, cuando el encuentro ya estaba prácticamente decidido.

Hasta el inicio del cuarto periodo, Maye apenas acumulaba 60 yardas aéreas, mientras que la ofensiva totalizaba solo 78 yardas netas en 39 jugadas. La presión defensiva de Seattle fue constante: Maye fue capturado seis veces y enfrentó una tasa de presión del 52,8%, según Next Gen Stats.

Un bajón en los playoffs tras una gran temporada

Luego de una destacada campaña regular —en la que terminó segundo en la votación al MVP—, Maye tuvo serias dificultades en la postemporada. De acuerdo con datos de The Ringer, fue el último en EPA por jugada de pase entre 33 quarterbacks con al menos tres titularidades en playoffs durante los últimos 10 años.

En total, cerró la postemporada con 828 yardas, siete touchdowns totales y ocho pérdidas de balón, además de ser capturado 21 veces, la mayor cifra jamás registrada en una sola carrera de playoffs.

Vrabel asume la responsabilidad colectiva

El entrenador en jefe de los Patriots, Mike Vrabel, evitó señalar a un solo responsable tras la derrota.

“No vamos a sentarnos aquí a culpar a una sola persona”, señaló. “Esto empieza con el cuerpo técnico. Tenemos que proteger mejor, ejecutar mejor y ayudar más al quarterback. Y él también tiene que ser mejor. Así funciona esto”.

La derrota en el Super Bowl LX deja un sabor amargo para los Patriots y para Drake Maye, quien, pese a jugar lesionado, asumió la responsabilidad por su actuación. Con apenas 23 años, el mariscal de campo sigue siendo el eje del proyecto en Nueva Inglaterra, pero la dolorosa caída en el mayor escenario de la NFL deja claras las áreas a corregir de cara al futuro.

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