MIAMI- Kari Ann Lake, la expresentadora de noticias de televisión de 54 años de edad, aún duda de que haya perdido en 2022 la gobernación del estado de Arizona frente a la demócrata Katie Hobbs.
La excandidata a la gobernación de Arizona, Kary Lake, se anotó una importante victoria después de un intento de soborno para que abandonara su carrera política
MIAMI- Kari Ann Lake, la expresentadora de noticias de televisión de 54 años de edad, aún duda de que haya perdido en 2022 la gobernación del estado de Arizona frente a la demócrata Katie Hobbs.
Su plataforma política y económica se basa en los mismos preceptos del presidente 45 de Estados Unidos, Donald J. Trump: “Como gobernadora, emitiré una declaración de invasión para finalizar el muro del presidente Trump, acabaré con los túneles de los cárteles de la droga y desplegaré la Guardia Nacional para detener el caos de la inmigración ilegal”, dijo Lake en una de sus presentaciones de campaña para la gobernación de Arizona en 2022.
Lake es una ferviente defensora de MAGA (Make America Great Again), de la terminación del muro fronterizo con México y de su convicción de que Trump NO perdió las elecciones de 2020, "se las robaron", como (ha manifestado) en reiteradas ocasiones en sus encendidos discursos sobre la defensa de las bases conservadoras sobre las que se fundó esta Gran Nación: la economía capitalista occidental, la libre empresa, la democracia, los valores individuales, la libertad en sentido general, la cultura, la religión, la historia, y sobre todo y por encima de todo, EEUU.
Su carrera política comenzó en los años 1990 y fue presentadora de noticias para el canal de televisión de Phoenix KSAZ-TV desde 1999 al 2021.
Esta mujer carismática y fuerte de carácter, a pesar de no haber ganado el puesto de gobernadora, se ha anotado la mejor victoria de su carrera política: salir airosa de un incidente sobre su integridad en el centro de su camino hacia el Senado de EEUU en las elecciones de noviembre; un sendero que pudiera desviarse para formar parte del gabinete de Trump, si finalmente llega otra vez a la Casa Blanca este año.
La excandidata a gobernadora de Arizona y actual candidata al senado en Wahington se anotó un triunfo a la par de las dos históricas victorias de Trump en Iowa y New Hampshire.
Jeff DeWit, presidente del Partido Republicano de Arizona, anunció su renuncia en medio de un escándalo por su oferta de soborno a Lake.
"Recibí un ultimátum del equipo de Lake: dimitir o enfrentar la publicación de una nueva grabación más dañina", dijo DeWit. Muchas interrogantes se abren en este caso.
En la grabación secreta el presidente del Partido Republicano de Arizona le preguntó a Lake cuánto haría falta (cuanto dinero) para evitar que se postulara contra la senadora Kyrsten Sinema (I-AZ), antes senadora demócrata y ahora independiente.
La respuesta de Lake a la propuesta de soborno reforzó aún más su imagen como firme defensora de sus creencias políticas y de su lucha por EEUU para salvar al país de la extrema izquierda socialista.
Detrás de la oferta hay muchas fuerzas poderosas, dijo el propio DeWit en la conversación grabada con Lake. Pero esas fuerzas poderosas pueden no ser del Partido Republicano únicamente, en un estado donde se hicieron históricas las gigantescas caravanas de respaldo a Trump en el 2020 y donde "perdió" -entre muchas dudas- en su camino a la reelección.
La renuncia de DeWit marca importantes consecuencias. Su partida abre la puerta a un nuevo liderazgo y fortalece la escena política de Arizona a la luz de la próxima carrera por el Senado.
DeWit estaba tratando de atraer a los llamados "moderados" para que -según él- los republicanos pudieran volver a ganar elecciones.
Pero tal vez DeWit se quedó en otros tiempos de política ética nacionalista, donde imperaban, por encima de las diferencias, los verdaderos intereses de EEUU. Hoy todo es diferente cuando se habla de la Casa Blanca y la moderación no es lo que prima en el Congreso en Washington, menos dentro del actual Partido Demócrata, cuya afiliación con la extrema izquierda (socialistas) es más que evidente.
Sólo basta mirar hacia tres puntos: la frontera sur del país, la economía y el Departamento de Justicia.
Una posible victoria de Trump en noviembre puede ir acompañada del control en ambas Cámaras (de Representantes y del Senado), lo que le daría el poder deseado por un presidente para ejecutar sus planes de campaña, al menos en los dos primeros años.
Trump llegaría esta vez sin nada que perder y por sólo cuatro años, con las experiencias de lo que vivió y enfrentó en su primer mandato, más conocimiento sobre las élites de poder en Washington, la visión sobre las verdaderas personas que lo han defendido en los momentos difíciles y con la misión de revertir el fracaso de la administración Biden y entregar la Casa Blanca a otro republicano que termine su trabajo.
Arizona volverá a ser uno de los estados decisivos en 2024 y muchos ojos se ciernen sobre sus poderes políticos y sobre las influencias de los seguidores de Trump, el casi seguro candidato republicano a la Casa Blanca en noviembre.
En la grabación se oye a DeWit, de 51 años, ofrecerle a Lake un incentivo monetario sustancial para que se retirara de forma temporal de la política, lo que demuestra la gran influencia de esta mujer en Arizona, pero también a nivel nacional.
DeWit, se escucha en el audio, afirma que “personas muy poderosas” estaban ansiosas por que Lake diera un paso atrás y acto seguido le propone "un acuerdo financiero para facilitarlo". Lake rechazó con vehemencia la propuesta. “No se trata de dinero. Se trata de nuestro país”, le responde Lake en la grabación.
Tras el agrio incidente se abren nuevas dudas en Arizona y en otros estados clave para las elecciones presidenciales de 2024 y en especial sobre las presiones turbias a figuras políticas influyentes y conservadoras que respaldan con fidelidad y firmesa a Trump.
En un video Lake habla de que “la historia antiamericana que han enseñado (demócratas radicales), la educación inapropiada sobre sexo y las teorías racistas los están llevando a su propio fracaso y a la miseria”.
“Sacaron a Dios de las escuelas y dieron la bienvenida a trasvestis. Quitaron nuestra bandera y la remplazaron con un arcoíris”. "Haré todo lo que este en mi poder para promover la vida y me aseguraré de que los republicanos hagan lo correcto”, comentó Lake en otros de los videos de su campaña.
Esta es Kari Lake, la mujer sobre la que representantes, senadores y analistas políticos hablan de que ha saltado ahora como una de las figuras entre las tantas republicanas para defender a EEUU desde una posición privilegiada de poder y ante el avance de una extrema izquierda socialista en las altas esferas de la política, la economía, la Justicia y en los servicios de Inteligencia.
FUENTE: Con información de AFP, AP y otras fuentes
