Con motivo del Mes de la Herencia Hispana, conversamos con Carolina Lizano, asesora senior de negocios de Chase, sobre su trayectoria profesional: cómo fue encontrando su camino, cómo navegar cambios y nuevas oportunidades, qué retos ha visto enfrentar a los emprendedores y cómo superar barreras —esperadas o inesperadas— para seguir creciendo.
- ¿Cómo has manejado cambios de rumbo en tu carrera y qué debería considerar alguien que busca reinventarse o convertir una idea de negocio en una realidad?
Mi propia carrera dentro de Chase Business Banking ha sido un proceso constante de reinvención: pasé de ser banquera de negocios a liderar un programa de coaching ejecutivo gratuito para dueños de pequeñas empresas en el sur de la Florida. Ese cambio de rumbo no vino de un plan perfecto, sino de identificar una necesidad real en mi comunidad: muchos empresarios hispanos tienen visión y trabajo duro, pero les falta estructura financiera y acompañamiento estratégico. Y, sobre todo, de atreverme a construir soluciones basadas en sus necesidades.
Lo que le diría a alguien que quiere reinventarse o convertir una idea en negocio es esto: el primer paso no es tener todas las respuestas, es tener claridad sobre el “por qué”. En mi metodología de coaching trabajamos algo llamado la Declaración de Misión Personal, basada en cuatro pilares, y siempre empiezo ahí con mis clientes, porque un cambio de rumbo sin un propósito claro se desmorona ante el primer obstáculo. Después de la claridad viene la autoevaluación honesta; uso mucho el ejercicio de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA). No se trata de dar un salto de fe a ciegas, sino de dar pasos calculados, con números reales sobre la mesa: revisar flujo de caja, punto de equilibrio y metas concretas mes a mes.
- ¿Cuáles dirías que son los factores clave detrás de una empresa exitosa y de un cambio de carrera exitoso?
Después de haber acompañado a decenas de negocios —desde restaurantes, comercios minoristas y contratistas, hasta firmas de contabilidad y consultoría legal— veo el mismo patrón una y otra vez: el éxito no se define solo por lo que vendes, sino por la disciplina y la organización con la que operas el negocio.
Mis cinco pilares de coaching son responsabilidad (accountability), metodología, comportamiento, eficiencia y medición, y ese orden importa. Un dueño de negocio puede tener el mejor producto del mercado, pero si no sabe leer su propio estado de pérdidas y ganancias, si no separa sus finanzas personales de las del negocio, o si depende de sí mismo para todo sin delegar, el crecimiento se estanca o, peor, empieza a perder dinero sin darse cuenta.
Un caso que ilustra esto perfectamente: trabajé con una emprendedora cuyos ingresos casi se duplicaron en un año, pero su negocio pasó de tener ganancias a registrar una pérdida neta de más de 17,000, porque los costos de contratistas crecieron sin control y sin medición. Ese es el factor clave: crecer en ventas no es lo mismo que crecer en salud financiera.
Lo mismo aplica a un cambio de carrera exitoso: no basta con “querer algo nuevo”. Hay que medir el progreso, ser honesto con uno mismo sobre lo que funciona y lo que no, y tener la disciplina de ajustar el rumbo con datos, no solo con intuición.
- ¿Qué barreras para el emprendimiento has visto con más frecuencia?
La barrera número uno, sin lugar a dudas, es la dependencia total del dueño. En coaching a esto le llamamos el “cuello de botella del fundador”. Veo esto constantemente: negocios donde absolutamente todo pasa por una sola persona, desde ventas hasta producción y cobranza, y eso limita el crecimiento porque no hay tiempo ni estructura para escalar.
La segunda barrera es la falta de separación y claridad financiera. Muchos emprendedores, especialmente en negocios familiares o de servicio, mezclan finanzas personales y del negocio; no llevan un sistema de contabilidad claro o no conocen su punto de equilibrio real. He tenido clientas con apenas 59 en su cuenta del negocio y cero separación de gastos personales, y eso hace casi imposible tomar decisiones informadas.
La tercera es el acceso limitado a capital y a certificaciones que abren puertas, como las certificaciones SBE o del condado, que ayudan a competir por contratos corporativos y gubernamentales. Muchos negocios excelentes nunca acceden a esas oportunidades simplemente porque no saben que existen o no tienen quién los guíe en el proceso.
Y, finalmente, la barrera cultural y del idioma. Trabajo con muchos dueños de negocio hispanohablantes que tienen un talento enorme, pero que enfrentan más fricción para acceder a mentoría, financiamiento y redes profesionales en inglés. Parte de por qué mi programa existe es precisamente para cerrar esa brecha.
- ¿Cómo estás celebrando el Mes de la Herencia Hispana este año?
Para mí, el Mes de la Herencia Hispana no es una celebración de un mes; es un reflejo de lo que ya vivo todos los días. Mi familia me enseñó el valor del esfuerzo y de tender la mano a quien viene detrás, y eso es exactamente lo que trato de honrar a través de mi trabajo con Coaching for Impact, acompañando de cerca a emprendedores hispanos del sur de la Florida en su camino financiero y de negocio. No es algo que “activo” en septiembre; es un compromiso constante, mes tras mes, negocio por negocio.
Ese mismo espíritu de comunidad lo vivo como tesorera de la Hispanic Heritage Chamber of Commerce, cuidando la salud financiera de una organización que representa a tantas familias empresarias. Así que, para mí, este mes es simplemente un recordatorio público de algo que ya corre por mis venas todo el año: servir a mi gente, celebrar nuestras raíces y seguir abriendo camino para los que vienen después.
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