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EEUU: Venezolanos detenidos por asilo viven una pesadilla

Muchos venezolanos que llegan a EEUU sin documentación legal han permanecido detenidos durante períodos prolongados.

MIAMI.- Cuando José Ramón Zambrano cruzó el Río Grande con su esposa embarazada para pedir asilo en EEUU, buscaba una nueva vida alejada de la certeza de un encarcelamiento en Venezuela, donde ambos nacieron y su madre es una conocida opositora del régimen.

En cambio, pasó los primeros seis meses encerrado en un centro de detención de inmigrantes en Texas, separado de su bebé recién nacido.

“Cruzar la frontera en busca de protección no es un crimen”, dijo Zambrano desde un centro de detención cerca de Houston, en el estado de Texas. “Lo hacemos porque estamos en necesidad”.

Zambrano es uno de los cientos que han escapado del régimen socialista de Nicolás Maduro en Venezuela y se han presentado cada vez más en la frontera de México con EEUU en los últimos meses, para toparse con lo que considera una dura política de inmigración del gobierno de Donald Trump, contra personas que huyen regímenes totalitarios por razones políticas.

Muchos venezolanos han permanecido detenidos durante períodos prolongados o han sido devueltos a México para esperar en peligrosas poblaciones fronterizas hasta que sus casos de inmigración sean resueltos en EEUU, a pesar de que el gobierno de Trump asevera que apoya a los venezolanos que huyen por las condiciones brutales que enfrentan en su país.

Trump ha liderado una campaña para sacar del poder a Maduro y elogió al presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó como un “hombre muy valiente que lleva consigo las esperanzas, sueños y aspiraciones de todos los venezolanos” en su discurso del Estado de la Unión en el que estuvo como invitado especial. No obstante, algunos críticos consideran que ha hecho muy poco para proteger a los venezolanos de las duras políticas de inmigración implementadas por su administración.

Así, por ejemplo, ha rechazado llamados de demócratas e incluso de aliados republicanos como el senador de la Florida, Marco Rubio, para concederle protecciones humanitarias a los venezolanos que escapan de la crisis política y económica de su país.

Los venezolanos vienen a EEUU en busca de seguridad, y aunque muchos la encuentran, otros se tropiezan con una pesadilla y con una detención”, expresó Julio Henriquez, un abogado de inmigración venezolano que desde Boston atiende casos de asilos de compatriotas. “Es una narrativa muy diferente que la del apoyo de Trump a las víctimas de Maduro”.

Cerca de 858 venezolanos permanecen detenidos en todo el país debido a que el gobierno del presidente Donald Trump no tiene forma de entregarlos al régimen de Maduro, al que ha impuesto innumerables sanciones y ya no reconoce. Más de 2.000 han sido devueltos a México, donde esperan sus audiencias de inmigración con funcionarios estadounidenses como parte de la política de Trump.

La cantidad de venezolanos que llegan a EEUU ha aumentado como parte de un éxodo masivo que ha llevado a cerca de cinco millones de personas a huir de la nación petrolera, la mayoría a países latinoamericanos vecinos. Aunque gran parte escapa del caos económico, y no de persecución política, Naciones Unidas ha instado a los países a concederles el estatus de refugiados.

En el último año, el 30% de los 82.807 pedidos de asilos efectuados por personas que llegaron a Estados Unidos correspondieron a venezolanos. Asimismo, los arrestos de venezolanos que ingresaron ilegalmente a través de la frontera con México se incrementaron a 2.202 en el año fiscal 2019, que terminó el 30 de septiembre, por encima de los 62 registrados en los 12 meses anteriores, de acuerdo con la Policía de Inmigración y Aduanas, conocida como ICE por su nombre en inglés.

Los venezolanos se encuentran también entre los extranjeros que más se quedan en Estados Unidos después de que vencen sus visas.

El embajador de Venezuela en EEUU, Carlos Vecchio, comenzó este mes una gira de visitas por centros de inmigración de todo el país y ha escuchado por sí mismo las dramáticas historias de compatriotas detenidos que huyeron de su país.

“Al final todos somos perseguidos”, dijo Vecchio, quien también salió de Venezuela escapando de acusaciones fabricadas de inducir a la violencia durante las protestas antigubernamentales de 2014. “Todo lo que estamos sufriendo los venezolanos tiene un origen, que es la dictadura de Nicolás Maduro, que ha obligado a millones de venezolanos a salir de nuestro país”, expresó.

Aun así, el panorama para que los venezolanos obtengan algún tipo de protección especial en Estados Unidos no luce prometedor.

A pesar de haber instado a los estadounidenses a que eviten viajar a Venezuela, y de sus frecuentes críticas a la situación de los derechos humanos en esa nación, el gobierno de Trump deportó a 327 venezolanos en 2019, de acuerdo con ICE. Como está vigente una prohibición de vuelos, la mayoría es enviada a través de terceros países. Mientras tanto, el promedio de días de detención ha aumentado de los 56 en 2019, a 82 en la actualidad.

Entre los detenidos con los que Vecchio se reunió en un centro de inmigrantes cercano a Houston, estaba Zambrano. Su madre, Cioly Zambrano, salió al exilio después que el congreso controlado por la oposición la designó jueza de la Corte Suprema de Venezuela.

El 30 de abril de 2018, la policía allanó el hotel de Zambrano en la ciudad de Mérida, donde trabajaba su hijo. En cuestión de segundos, José Ramón corrió hacia el tercer piso y se arrojó desde el techo, mientras le disparaban. Milagrosamente sobrevivió al caer al techo de zinc de un vecino. Esa noche fue trasladado en el baúl de un automóvil que cruzó la frontera hacia Colombia.

En agosto de 2019, con un bebé en camino, el matrimonio ingresó ilegalmente a Estados Unidos y solicitó asilo, pero su pedido fue negado cuando él compareció ante un juez de inmigración, sin abogado y sin entender inglés.

Estuvo detenido seis meses, hasta que obtuvo la libertad condicional esta semana y viajó de inmediato a Orlando para reunirse por primera vez con su bebé de cuatro meses, Matthew.

Para la jueza, la presión de Vecchio funcionó para liberar a su hijo. Su futuro, sin embargo, es incierto: aún tiene orden deportación y no existen esperanzas de un retorno a Venezuela.

“Nosotros tenemos una deuda moral con el presidente Trump y con toda la familia americana”, manifestó Zambrano, conteniendo sus lágrimas. “Pero también necesitamos que nos ayuden”.

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La adolescente venezolana en el puente internacional entre Brownsville, Texas, (EEUU) y Matamoros, México.

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FUENTE: Con información de AP

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