La crisis bancaria en 2023, que expertos y la prensa izquierdista minimizaron por ser causada por el gobierno de Joe Biden, llevó a la quiebra a cuatro importantes bancos en Estados Unidos, entre ellos el Silicon Valley Bank.
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Sistema financiero en EEUU goza de excelente salud, tras crisis en 2023
En los primeros nueve meses del 2026, los seis grandes bancos norteamericanos lograron una ganancia neta de más de 145.000 millones de dólares
La Reserva Federal y el Departamento del Tesoro tuvieron que optar por el rescate financiero de las cuatro instituciones bancarias, después de una economía en números rojos desmoronada por las políticas fallidas de los demócratas y restricciones a las instituciones financieras, que aumentaron aún más como represalia de la administración anterior tras la crisis.
Al llegar Donald J. Trump a la Presidencia, retiró la camisa de fuerza impuesta por su predecesor y dio otra vez riendas a los bancos estadounidenses para su recuperación con mayor facilidad y poder continuar sus operaciones sin el acoso de la agenda ultraizquierdista del gobierno de Biden y su agenda de ultraizquierda.
La quiebra financiera de Silicon Valley Bank (SVB) junto al Silvergate Bank, Signature Bank y el First Republic Bank se convirtió en la segunda más grande en la historia de Estados Unidos, después de la del Washington Mutual en 2008.
Crisis bancaria de 2023
Alrededor del 90% de los depósitos en el SVB no estaban asegurados, además de que tenía importantes sumas invertidas en bonos a largo plazo, cuyo valor de mercado se redujo al aumentar los tipos de interés con el propósito de enfrentar la histórica inflación fomentada por la Casa Blanca de los demócratas.
El impacto alcanzó a varios otros bancos medianos y pequeños que en vez de reservas líquidas, la composición de sus activos se centraba en la tenencia de títulos a largo plazo y préstamos a empresas, incluida una proporción significativa de hipotecas sobre edificios comerciales.
Cuando la Fed subió las tasas de interés por la peor inflación en las últimas cinco décadas en EEUU, el valor económico de esos activos bancarios tuvo una caída importante. Una parte del desplome se ocultó bajo trucos contables, pero la quiebra repentina del SVB hizo que los inversores analizaran con detenimiento el balance de liquidez de los bancos. Y lo que observaron no fue nada alentador: el índice KBW de acciones bancarias descendió más del 25%, y en numerosos bancos comenzó una salida de depósitos; bancos que en la mayoría de los casos no tenían liquidez para enfrentar ese éxodo monetario.
La Fed abrió un generoso canal de financiación para prestar dinero por hasta un año a los bancos contra el valor nominal de sus títulos en cartera, sin tener en cuenta la pérdida de valor derivada de la subida de tipos de interés.
El Federal Home Loan Banks (FHLBanks), que en la práctica es una rama del gobierno de EEUU, aumentó el otorgamiento de préstamos a bancos en problemas, cuando el total de sus adelantos al sistema bancario ya se había triplicado entre marzo del 2022 y marzo del 2023 en medio del endurecimiento de política de la Fed, por la alta inflación. De modo que el endeudamiento de los bancos pequeños y medianos con estas fuentes oficiales se disparó.
Trump retira camisa de fuerza
A partir de aquí, la Reserva Federal y los demás reguladores financieros aumentaron las regulaciones de los bancos y otros prestamistas que encarecieron aún más el crédito.
A pesar de los elevados intereses, el consumo se mantuvo fuerte; no obstante, la morosidad de tarjetas de crédito llegó a cifras récord.
Hasta septiembre de este año, los grandes bancos estadounidenses obtuvieron ganancias netas muy superiores al 2024 y 2025.
JP Morgan Chase ganó 52.954 millones de dólares, un 20,3% más; Bank of America ($24.591 millones, un 7,6% más); Wells Fargo ($17.611 millones, un 10,2% más); Goldman Sachs (17.552 millones, un 39,8% más); Citigroup (16.861 millones, un 42% más) y Morgan Stanley 16.057 millones, un 29% más).
Las cifras dan cuenta de una recuperación sorprendente del sistema financiero estadounidense, consolidado con más de 4 billones (trillions) de dólares en inversiones, sobre todo en infraestructura para inteligencia artificial y una economía ascendente, a pesar de la guerra contra Irán y la nueva transformación del comercio mundial con la política de aranceles y cambios geopolíticos de la administración Trump.
Saludable sistema bancario
La solidez del sistema permite al Presidente continuar con su plataforma económica geoestratégica y concentrarse en su agenda sin la necesidad de desviarse hacia la situación financiera, que goza en estos momentos de una excelente salud y perspectivas.
La inflación de 3,7% en septiembre estuvo motivada por el incremento temporal de los precios del petróleo debido a la situación en el Medio Oriente, a pesar de que por el Estrecho de Ormuz transita el mismo flujo que antes de la guerra contra el régimen iraní de los ayatolás.
La gran diferencia entre la inflación actual y la causada por el gobierno de ultraizquierda de Biden radica en que la de ahora ocurre por un factor externo temporal (la guerra), mientras bajo el anterior gobierno sucedió por una política económica interna desacertada y un enfrentamiento directo a la industria petrolera estadounidense, que se agudizó con el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
En los primeros nueve meses del 2026, los seis grandes bancos norteamericanos lograron una ganancia neta de más de 145.000 millones de dólares, una cifra impulsada por la actividad en los mercados financieros y la resiliencia del consumo privado.
Ganancias netas y sanciones
JPMorgan Chase, Bank of America, Wells Fargo, Goldman Sachs, Citigroup y Morgan Stanley sumaron entre enero y septiembre ingresos agregados de 507.587 millones de dólares, lo que confirma el dinamismo general del sector financiero.
En el tercer trimestre, el beneficio neto conjunto se situó en 43.637 millones de dólares y la facturación alcanzó los 164.860 millones.
En este período destacan también las sanciones a Bank of America por no cumplir con las regulaciones federales de lavado dinero.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció multas por más de 1.200 millones de dólares a Bank of America.
El banco no reportó de forma adecuada más de 5.000 millones de dólares en "transacciones sospechosas", indicó el Tesoro.
Algunas de estas operaciones implicaban riesgos relacionados con la seguridad nacional y con transacciones "indicativas de redes chinas de lavado de dinero" y de financiamiento ilícito en la zona de la frontera suroeste de Estados Unidos.
Décadas de fracasos políticos
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro también anunció un acuerdo de 11,6 millones de dólares con el banco por "aparentes violaciones de numerosos programas de sanciones, incluidos los relativos a Irán, Rusia, narcóticos y terrorismo global".
"Las acciones de hoy envían un mensaje claro. Ni las instituciones financieras más grandes están por encima de la ley", dijo el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
"Cuando un banco de este tamaño no cumple con sus obligaciones en materia de combate al lavado de dinero y sanciones, las consecuencias se extienden mucho más allá de sus propios muros, exponiendo a todo el sistema financiero estadounidense a importantes riesgos de financiamiento ilícito", añadió.
Sobre el sistema financiero estadounidense y la economía, el secretario del Tesoro ha dicho en entrevistas recientes que “las políticas económicas del presidente Donald J. Trump han comenzado a revertir décadas de fracasos políticos que dejaron vulnerables las cadenas de suministro. estadounidenses y su economía, que se volvió demasiado dependiente de adversarios”, incluida China.
“En algún momento, perdimos de vista un principio fundamental que las generaciones anteriores entendieron instintivamente: la seguridad económica y financiera es seguridad nacional”, indicó Bessent.
lmorales@diariolasamericas.com
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FUENTE: Con información de AFP, EFE, Financial Times, Bloomberg y otras fuentes.
