NUEVA YORK.- El presidente Donald Trump, ha lamentado la apertura al público del proceso que podría desembocar en su juicio político o impeachment si el Congreso decide que hay pruebas suficientes de que presionó al Gobierno de Ucrania para conseguir información contra su posible rival en las elecciones del año que viene, el ex vicepresidente Joe Biden.

"No debería haber una audiencia pública. Esto es una farsa", ha proclamado Trump minutos antes de partir hacia el estado de Georgia para participar en una serie de eventos. Esta declaración contradice la postura de su Partido Republicano, que ha aplaudido la decisión de abrir el procedimiento tras semanas de protestas contra su presunta falta de transparencia por su condición de puerta cerrada.

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Los testimonios presentados hasta ahora no preocupan a Trump. "No tengo ni idea de quién es la mayor parte de la gente que ha hablado", ha declarado el presidente estadounidense, antes de acusar a algunos de los participantes de pertenecer a un grupo de republicanos críticos con su figura, los vulgarmente conocidos como "Never Trumpers". "En cualquier caso", ha añadido, "parece que nadie tiene conocimiento de primera mano".

Sin embargo, comparecientes como el embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Gordon Sondland, han proporcionado información bastante próxima a los acontecimientos. El diplomático, en un giro de 180º respecto a declaraciones previas, ha testificado esta semana que "probablemente existió" una maniobra de presión por la que Trump comprometió ayuda a Ucrania a cambio de información dañina sobre los negocios en la ex república soviética de Hunter Biden, el hijo del ex vicepresidente.

Las primeras comparecencias en abierto empezarán la semana próxima aunque muchos altos responsables de la Casa Blanca ya han anunciado que no piensan acudir. El último de ellos ha sido el jefe de Gabinete en funciones de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, quien ha ignorado la citación para declarar este viernes al defender el "privilegio ejecutivo" por el que los altos cargos involucrados en política de seguridad nacional están exentos de testificar ante el Congreso.

El testimonio de Mulvaney se antojaba esencial para la investigación ya que tenía que explicar, dado su cargo como director de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca --que compatibiliza con su actual cargo-- por qué decidió congelar, el pasado verano, una partida de casi 400 millones de dólares en concepto de ayuda de seguridad para Ucrania.

Los demócratas están convencidos de que Trump ordenó la paralización de esta partida a cambio de recibir la información sobre Biden hijo. Mulvaney reconoció el 17 de octubre que la Casa Blanca había detenido la ayuda en plena rueda de prensa antes de contradecirse con una declaración posterior en la que negaba sus declaraciones públicas.

Las comparecencias públicas comenzarán próximo miércoles con el testimonio del embajador de Estados Unidos en Ucrania, William Taylor, y el subsecretario de Estado adjunto, George Kent, quienes previamente habían prestado declaración en privado.

FUENTE: Con información de Europa Press

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