MIAMI. - La semana pasada, DIARIO LAS AMÉRICAS visitó Silver Court Mobile Home Park, en La Pequeña Habana, y conversó con vecinos que denunciaron angustia, falta de tiempo, escasa orientación y una creciente sensación de abandono ante el desalojo que enfrenta la comunidad.
Desalojo en Silver Court: la empresa se planta, la presión política crece y más de 200 familias siguen sin una salida clara
Tras recoger la denuncia de los residentes del parque móvil de La Pequeña Habana, DIARIO LAS AMÉRICAS amplió la indagación con la firma que representa al propietario, la senadora estatal Ileana García y el comisionado de Miami Ralph Rosado. El resultado expone una colisión entre legalidad, negocio, crisis habitacional y una pregunta de fondo: qué ocurre cuando cumplir la ley no alcanza para proteger a los más vulnerables.
A partir de los testimonios publicados, este medio amplió la investigación y contactó tanto a la firma que representa al dueño del lote como a la senadora estatal por el Distrito 36 de Florida, Ileana García, y al comisionado de la Ciudad de Miami por el Distrito 4, Ralph Rosado, quienes han comenzado a involucrarse en esta controversia.
Las respuestas obtenidas trazan con nitidez el choque que hoy define el conflicto.
De un lado, la representación legal de la propiedad insiste en que el procedimiento se ajusta a la normativa estatal, rechaza extender los términos y defiende la compensación ofrecida, así como la asistencia desplegada para facilitar la salida de los moradores.
Del otro, la senadora Ileana García admite que la legislación vigente resulta insuficiente, cuestiona la sensibilidad con que se ha manejado el asunto y reconoce que, aun con esfuerzos institucionales en marcha, la amenaza de que hogares vulnerables queden a la deriva sigue siendo real.
En paralelo, el comisionado Ralph Rosado afirma que su oficina ya coordina recursos con agencias municipales y organizaciones comunitarias al tiempo que presiona por más tiempo, mejores condiciones y alternativas concretas de reubicación para los residentes.
En medio de estas posiciones quedan más de 200 familias, muchas de ellas compuestas por adultos mayores, personas con ingresos limitados y moradores que, aunque son dueños de sus casas móviles, no poseen el suelo donde han vivido durante años o incluso décadas.
La compañía defiende el proceso y descarta flexibilizar
Jorge Piedra, socio director de Kozyak Tropin & Throckmorton, firma que representa al titular del predio, 1989 Sunny Court LLC, indicó que la decisión de cerrar Silver Court responde a un cambio de uso permitido por la legislación estatal y que la parte propietaria ha actuado dentro de todos los parámetros requeridos por la normativa.
“El propietario decidió cambiar el uso de la propiedad y notificó a los residentes con seis meses de anticipación, en cumplimiento de la ley de Florida”.
El representante legal asegura que el dueño ha ido más allá de lo estrictamente exigido por el estado al ofrecer incentivos económicos adicionales y apoyo durante la transición.
La empresa no contempla alterar el calendario actual. Consultado sobre una eventual extensión del término de salida, respondió de forma tajante:
“No”.
Tampoco reveló, por ahora, un plan concreto para el futuro desarrollo del lugar. La ausencia de un plan definido para ese espacio añade otra capa de controversia: la comunidad deberá abandonarlo pese a que aún no se ha hecho público qué sustituirá el sitio donde ha vivido por años.
Ante las críticas por la dificultad de encontrar vivienda asequible en Miami dentro del lapso concedido, el letrado insistió en que el tiempo otorgado es suficiente.
“Sí, y además coincide con lo que exige la ley de Florida”, reiteró.
La visión de la empresa
La posición de la compañía quedó particularmente clara cuando este medio le planteó al ejecutivo del bufete cómo valoraría el mecanismo en caso de ser él mismo una persona de 85 o 90 años, con ingresos limitados y décadas viviendo en el parque.
“Sí, lo consideraría justo porque el dueño está cumpliendo con la ley estatal que regula los parques de casas móviles”.
El abogado añadió que este tipo de comunidades no puede entenderse bajo la lógica de un vecindario tradicional.
“Son propiedades cuyo uso puede cambiar conforme a la ley”.
Y defendió la transformación de estos lotes como parte de una evolución habitacional que, a su juicio, cuenta con respaldo institucional.
“Existe una razón por la cual los legisladores de Florida respaldan el cierre de parques de casas móviles: los habitantes necesitan soluciones de vivienda mejores y más seguras”.
En ese mismo sentido, remarcó que muchas de las estructuras existentes en estos complejos no ofrecen estándares comparables a otro tipo de vivienda.
“No ofrecen el mismo nivel de seguridad, durabilidad o resiliencia frente a eventos naturales que la vivienda convencional”.
Compensación e incentivos para salir antes
La firma también defendió el esquema económico ofrecido a quienes abandonen la propiedad dentro de las primeras etapas del calendario de salida.
“The Urban Group trabajó con el propietario para desarrollar una fórmula que ofreciera a los residentes un paquete de incentivos generoso para desalojar la propiedad, que supera ampliamente los requisitos estatales”.
Según el jurista, el 25 % de la totalidad de los moradores ya inició su reubicación.
“Aproximadamente una cuarta parte del parque ya se ha reubicado dentro del primer mes después de la entrega de las notificaciones”.
Precisó que esa asistencia no se limita al incentivo económico.
“The Urban Group está en el lugar para brindar asistencia profesional y personalizada de reubicación adaptada a las necesidades específicas de cada afectado”.
También rechazó las denuncias de trato deshumanizado formuladas por parte de los vecinos.
“Todos los moradores han sido tratados con dignidad y respeto”.
No obstante, la compensación mínima contemplada actualmente por la ley estatal para muchos casos de abandono o reubicación resulta sustancialmente menor. Como explicó García, la normativa de Florida prevé ayudas que en algunos escenarios oscilan entre $1,375 y $6,000, dependiendo del tipo de unidad y del mecanismo de traslado o abandono.
La senadora estatal intenta que el incentivo máximo de $10,000 no se reduzca conforme avance el calendario de salida.
“Lo que estamos buscando es que se mantenga el monto ofrecido de 10,000 dólares. No que sean 8,000 dólares en cinco meses o 6,000 dólares en tres meses”.
Ileana García cuestiona el alcance real de la ley
Su lectura difiere de forma sustancial.
Consultada sobre si la legislación actual protege adecuadamente a quienes viven en parques de casas móviles, especialmente cuando son propietarios de la estructura, pero no del terreno, respondió sin rodeos.
“No, creo que todavía hay mucho que mejorar. El marco legal actual no ofrece una protección adecuada para muchas de las personas que viven en parques de casas móviles”.
Fue más allá al resumir su valoración del sistema actual con una frase aún más contundente:
“No hay muchas protecciones al consumidor cuando se trata de casas móviles. Es fatal”.
Señaló que Silver Court evidencia deficiencias estructurales en el esquema vigente.
“Sí, claramente”.
Y remarcó que revisar ese sistema debe convertirse en prioridad legislativa.
“Este debe ser uno de los objetivos principales de cara a la próxima sesión legislativa de 2027”.
Entre las alternativas que afirma estar evaluando figuran ampliar los periodos de aviso a nueve o doce meses, aumentar la compensación económica obligatoria, conceder más tiempo a asociaciones de residentes para explorar la compra de parques y exigir mecanismos adicionales de vivienda asequible en procesos de transición.
Una vulnerabilidad agravada
Para la legisladora, una de las mayores injusticias de este escenario es que algunos vecinos continuaban invirtiendo en sus viviendas sin saber que el cierre podía aproximarse.
“Hay personas que estuvieron comprando hasta el otro día y, al día siguiente, les dijeron que se tienen que ir”.
La observación apunta a una de las particularidades más complejas de este modelo habitacional: muchos residentes son propietarios de la estructura donde viven, pero carecen de control sobre el terreno que ocupan.
A ello se suma que, en numerosos casos, esas viviendas ya no pueden ser trasladadas físicamente.
“Muchas de esas casas están prácticamente pegadas al piso; no se pueden mover”.
“No pueden”
La funcionaria también fue categórica al valorar la viabilidad real de reubicación para muchas de las familias afectadas.
Preguntada sobre cómo puede una familia de ingresos modestos mudarse hoy en Miami bajo estas condiciones, respondió sin titubeos.
“No pueden”.
Y subrayó que esa imposibilidad práctica es precisamente el núcleo del problema.
“Cuando los alquileres están muy por encima de lo que estas familias pueden pagar, hablar de reubicación sin una alternativa real o un apoyo suficiente termina dejando a muchas personas en una situación de enorme incertidumbre”.
Más allá de la legalidad
Aunque Ileana García reconoció que el dueño parece actuar dentro de la normativa actual, García cuestionó que el debate se limite al cumplimiento formal de la ley.
“La verdadera medida de justicia no se basa únicamente en el cumplimiento de un procedimiento, sino en la sensibilidad, el tiempo y el apoyo brindados en una situación tan delicada”.
Su crítica también apuntó al trasfondo económico que, a su juicio, impulsa episodios como este.
“Todo se reduce al maldito dinero y al negocio. Esta ciudad está siendo destrozada por la avaricia”.
García señaló que la visión de la empresa sobre el manejo del caso dista de la realidad que, asegura, perciben los residentes y autoridades involucradas.
“Urban Group según el abogado Anthony DeYurre dice que todo va viento en popa”.
A pesar de eso, afirmó que la parte propietaria se mantiene inflexible en las conversaciones sostenidas hasta ahora.
“Están reacios a ser más flexibles”.
No dudó en lanzar una crítica más amplia al sistema político e institucional alrededor de estos casos.
“Los políticos, que alguna vez visitaron a estos residentes para pedirles su voto y les aseguraron su cuidado, ahora insinúan que los derechos del dueño de la propiedad están por encima de los de los inquilinos”.
Lo que sí está intentando hacer
Consciente de que el margen de intervención institucional es estrecho bajo el marco legal vigente, Ileana explicó que su oficina ha concentrado esfuerzos en dos frentes inmediatos.
El primero, intentar preservar el mayor nivel posible de compensación para los afectados durante todo el periodo de salida.
“Lo más importante para mí ha sido poder hablar con el propietario para que, durante los seis meses que quedan, se mantenga el monto ofrecido de 10,000 dólares”.
El segundo, activar recursos para atender los casos de mayor vulnerabilidad.
Tal como detalló la legisladora, su oficina ya trabaja con agencias enfocadas en adultos mayores y servicios de cuidado prolongado para identificar personas que puedan requerir asistencia especial, incluyendo personas encamadas, con necesidades médicas complejas o candidatas a programas de long-term care, assisted living o nursing home.
Ese esfuerzo, detalló, responde a que algunos de los afectados enfrentan condiciones que van mucho más allá de una simple reubicación inmobiliaria y requieren soluciones asistenciales especializadas.
Pero advirtió que esos mecanismos tampoco operan de forma inmediata.
“El long-term care no pasa de la noche a la mañana”.
Ralph Rosado también se involucra
El comisionado de la Ciudad de Miami por el Distrito 4, Ralph Rosado, confirmó a este rotativo que su oficina también ha intervenido en el caso tras solicitudes directas de vecinos del parque.
Una de las primeras medidas que han adoptado fue organizar una feria de recursos con agencias públicas y organizaciones comunitarias para conectar a los vecinos con servicios de apoyo.
Indicó que ha mantenido conversaciones con la parte propietaria y sus representantes en busca de mejores condiciones para los residentes.
“Mi oficina ha estado en contacto con Urban Group solicitando más tiempo, mayor apoyo económico y la posibilidad de que el propio dueño organice servicios de reubicación para los moradores”.
Precisó que actualmente se desarrolla un censo coordinado con el Departamento de Servicios Humanos de la Ciudad para identificar con mayor precisión las necesidades de quienes enfrentan el desplazamiento.
El comisionado afirmó que lo ocurrido en Silver Court también refleja una problemática que excede esta coyuntura puntual.
“La vivienda es uno de los mayores retos que enfrentamos como la ciudad más inasequible del país”.
Una señal de alerta más amplia
Para la integrante del Senado estatal, Silver Court no representa una excepción, sino reflejo de una tendencia mayor que podría repetirse en otros puntos del sur de Florida.
“Muchos de estos parques de casas móviles van a desaparecer y serán reemplazados por otra cosa”.
La afirmación coincide, desde otra óptica, con la visión expuesta por la representación legal de la parte propietaria, que presenta este fenómeno como resultado de una evolución natural del mercado y del parque habitacional del sur de Florida.
Aun así, queda abierta una interrogante más compleja:
Qué ocurre cuando las alternativas habitacionales que se invocan como reemplazo simplemente no existen al alcance económico de quienes son desplazados.
La verdadera prueba
La senadora estima que el desenlace final del caso será el único parámetro válido para medir si las instituciones estuvieron a la altura.
“Si al final de este proceso hay personas que se quedan sin un lugar donde vivir, entonces claramente habremos fallado como instituciones”.
Entretanto, la empresa mantiene su defensa del procedimiento, la presión política continúa creciendo y el reloj del desalojo sigue corriendo.
Y en Silver Court, mientras abogados, políticos y propietarios debaten sobre leyes, incentivos y procedimientos, cientos de vecinos continúan enfrentando una pregunta mucho más inmediata y brutal: dónde vivirán cuando se agote el tiempo
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