La "venganza" de un propietario pondría en la calle a una familia en Hialeah
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@danielcastrope
MIAMI.- Haber tenido el valor para denunciar una “arbitrariedad” del propietario de un edificio en la ciudad de Hialeah, en Miami-Dade, trajo como consecuencia que una madre soltera, junto su hija y un nieto de solo seis años se vean, de repente, en peligro de quedar en la calle.
Frélida Vázquez, natural de La Habana, desde su llegada hace 12 años a las que no duda en llamar “tierras de libertad”, siempre ha vivido en comunidades de mayor influencia latina. Por eso, dice sentirse “muy bien” en Hialeah, en donde se encuentra la más grande concentración de cubanos en los Estados Unidos.
Pero el estado de confort que había experimentado hasta ahora en esta ciudad, cambió de la noche a la mañana. Le han dado plazo hasta el día 1 de febrero próximo para que deje el apartamento en el que vive desde hace cinco años.
Por lo inesperado de la noticia, según sus propias palabras, no sabe qué hacer o a quién dirigirse en busca de algún tipo de ayuda que le permita aliviar su situación personal y familiar. “Llevo varios días sin dormir; esto me parece una pesadilla”.
Una multa que no existió
La historia se remonta al 12 de diciembre pasado cuando los inquilinos del edificio Chalet, situado en el 195 W 25 St., quedaron “sorprendidos” al recibir una carta en la que el dueño de la propiedad les comunicaba que cobraría el monto de 100 dólares por cada uno de los apartamentos del inmueble para supuestamente, cubrir el saldo de unas multas que aseguraba le habían sido impuestas por el Gobierno municipal, por arrojar basuras en los exteriores del edificio.
En aquel momento, cuando DIARIO LAS AMÉRICAS fue notificado de la preocupación de los vecinos que acudieron a este medio con la denuncia de lo que consideraban un atropello, el alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, informó que “tales multas no existen en nuestros registros del Departamento de Obras Públicas”, y sugirió a los residentes abstenerse de pagar esa “cuota extra”. Además, el edil calificó el hecho como “algo vergonzoso que no puede pasar en esta ciudad”.
A propósito de la investigación iniciada al respecto, DIARIO LAS AMÉRICAS contactó al señor Marco Male, propietario del edificio que consta de 20 unidades residenciales. En su respuesta, Male admitió que “no hemos recibido multas” sino “alerta de multas”, lo cual no coincide con el contenido de la carta enviada a sus inquilinos, que también fue publicada por DIARIO LAS AMÉRICAS en aquel momento.
Después de conocer los resultados de nuestra investigación periodística, los residentes del edificio optaron por no pagar la suma que les pedía el dueño de la propiedad. Tampoco hubo una nueva carta reiterando la obligatoriedad de hacer el pago y del tema no se volvió a hablar entre los inquilinos.
“Esto es una venganza”
Exactamente un mes después de que DIARIO LAS AMÉRICAS y otros medios se hicieran eco de la noticia, Vázquez recibió el martes 16 de enero una carta que tiene la firma del propietario del edificio, Marco Male, en donde le establecen un plazo de permanencia en el apartamento hasta el 1 de febrero y, además, le informa que por cada día extra en el lugar será sujeta a un “pago doble”.
Para esta señora que se gana la vida como maestra de niños en una guardería de Hialeah, “esto es una venganza por haber tenido el valor de denunciar que nos querían cobrar por unas multas que nunca existieron”. DIARIO LAS AMÉRICAS ha tratado de comunicarse nuevamente con Male, pero no hemos obtenido respuesta alguna.
Vázquez asegura que su “gran error” fue no haber firmado un contrato, hecho que le da la potestad al dueño de pedirle el apartamento cuando él quiera. “Aquí en este estado las leyes favorecen más a los dueños que a los inquilinos”.
Según las leyes que regulan esta materia en la Florida, si hay un contrato, ambas partes tienen que cumplir los términos del mismo, y el propietario sólo puede pedir al inquilino que abandone el lugar si violó algún término del contrato. Incluso, se haría necesaria una orden de la Policía o de un juez.
Pero si no hay contrato, como en el caso de Vázquez, el dueño puede pedir al inquilino abandonar el lugar en siete o quince días, pero nunca obligarlo a salir o cerrarle la puerta para dejarlo fuera sin una orden judicial.
“Yo no quiero quedarme en este apartamento, pero no tengo para dónde irme todavía a pesar de que llevo ya varios días buscando algo que se ajuste a mi presupuesto. Yo aquí pago 900 dólares y lo que creo es que este hombre [Male] quiere vengarse de mí, y después subirle el valor a la renta de este apartamento para ganar más dinero”, señaló Vázquez.
Finalmente dijo que quisiera tener una cita con el alcalde Carlos Hernández para exponerle, en persona, el caso que le ha tocado vivir. “Para mí lo más triste es que tengo un nietecito que no tiene culpa de nada, y ahora nos toca salir de aquí como si fuéramos unos delincuentes por actuar con rectitud y decir la verdad”.
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