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FLORIDA

Miami-Dade: Bear Cut, sin dinero, a la espera de estudios medioambientales 

Este importante viaducto entre Miami y Key Biscayne, de casi ocho décadas de antigüedad, carece de fondos para repararlo o sustituirlo y no existe ningún plan que garantice los 90 millones que necesita.
Por CÉSAR MENÉNDEZ

MIAMI. - El puente Bear Cut, único acceso terrestre entre las localidades de Key Biscayne, Virginia Key y la ciudad de Miami, se encuentra al centro de un debate, después de que fuera sugerida la necesidad de reemplazarlo.

Un informe elaborado por el Departamento de Transporte y Obras Públicas (DTPW en inglés), realizado a petición de la Comisión de Miami-Dade, identificó las tareas y los fondos para en caso de ser necesario, sustituir ese viaducto por el que circulan más de 31.000 vehículos al día.

El informe, puesto en las manos de los comisionados en mayo pasado, fue la respuesta a la resolución No. R75 aprobada por la Junta de Comisionados de Miami-Dade el 19 de enero, en la que pedían a la Administración de la alcaldesa Daniella Levine-Cava desarrollar un plan que le diera prioridad a ese proyecto.

Construido en 1944, el puente Bear Cut es el último tramo de Rickenbacker Causeway. Mide 2102 pies y opera bajo la jurisdicción del condado Miami-Dade.

La mayor preocupación de los residentes y funcionarios de Key Biscayne consiste en definir si el puente de 78 años de antigüedad es capaz de soportar la fuerza de los vientos de un huracán categoría 2, según lo argumenta la Junta en la resolución impulsada por la comisionada Raquel Regalado.

Entre las razones esgrimidas en dicha resolución, se destaca que los residentes de Key Biscayne habían abogado repetidamente por el reemplazo del puente, el único acceso a esa ciudad en la que residen más de 12.300 personas.

Por otra parte, se hacía hincapié que en 2013 ya se habían llevado a cabo trabajos de rehabilitación que incluyeron “su reforzamiento, el reemplazo parcial de la subestructura, la repavimentación de la calzada, aligeramientos y aplicación de la vía”.

También se alegó que en 2021 se habían hallado deficiencias en los componentes de la subestructura del puente que incluían “delaminaciones, grietas, desconchados en las columnas y deficiencias en las tapas de los pilares”, entre otras. Por todos esos indicios, la Comisión de Miami-Dade solicitó el informe que la administración de Levine Cava entregó en mayo.

A fin de comprender qué sucede alrededor de este importante viaducto, DIARIO LAS AMÉRICAS trató de conversar con los representantes públicos relacionados con el puente. Solicitamos entrevistar a Raquel Regalado, comisionada por el distrito 7, conversamos con Xavier Suárez, quien era comisionado condal del área cuando se reconstruyó la vía, pedimos, sin mucha suerte, valoraciones al comisionado Luis Lauredo y al administrador de la ciudad de Key Biscayne Steven Williamson.

El origen

“Empezamos a hablar sobre el puente [en la Comisión], tras el rechazo de la propuesta no solicitada, que incluía rehacer el Bear Cut”, explicó Regalado.

La propuesta del reemplazo la realizó el arquitecto Bernard Zyscovich junto a otros inversionistas privados que se unieron entorno al Plan Z Consortium, según la comisionada Regalado.

“También hablamos del puente, cuando pasó la ley de infraestructura a nivel federal [firmada por el presidente Joe Biden en noviembre de 2021, que incluye 110.000 millones de dólares para reparación de puentes] y queríamos ver si recibíamos algo de dinero”.

Ese es el contexto en que se aprobó la resolución que pidió a la Administración de Miami-Dade el estudio sobre la reparación o sustitución del puente.

Los fondos

El Departamento de Transporte condal, que fue el encargado de hacer el informe, estimó que, si en vez de reparar se opta por construir un nuevo puente, se necesitaría un presupuesto de 90 millones de dólares.

“Todo el mundo está de acuerdo en que reparar Bear Cut no es la mejor inversión. Muchos piensan que reemplazarlo tiene más sentido, pero son conscientes de que costaría mucho más. La pregunta es, ¿hasta cuándo vamos a seguir repellando un puente que sabemos que tiene problemas?”, inquirió la comisionada.

El informe reconoció que aún no se han identificado las fuentes monetarias para acometer el proyecto. No obstante, indicó que el Departamento de Transporte y Obras Públicas de Miami-Dade trabajará junto al Departamento de Transporte de Florida, FDOT, para buscar fondos a nivel estatal, federal y posibles subvenciones. No obstante, hasta el momento, solo “se han identificado cinco millones de dólares para la fase de estudio y planificación del proyecto”.

Siguiente paso

La comisionada Regalado reconoció que actualmente no existe ningún plan elaborado ni para reparar, ni para hacer otro puente.

“Estamos trabajando para solucionar el problema de seguridad de los ciclistas, la congestión del tráfico y el acceso de los niños a la escuela de Key Biscayne”, comentó.

A nivel de infraestructura, “se ha planificado un estudio NEPA. Yo quisiera hacerlo lo antes posible, para asegurarme de que se haga correctamente. Mucha gente no entiende la razón de estos estudios. Pero, si no los hacemos, no podemos acceder a dinero federal o estatal. El estudio NEPA que vamos a hacer puede durar casi dos años”, apuntó.

La NEPA es una ley federal que garantiza la supervisión pública de muchas de las decisiones del gobierno y exige que las agencias del gobierno federal estudien cómo los proyectos federales o con fondos federales afectarán al medio ambiente.

Según el informe de la Administración de Miami-Dade, el Departamento de Transporte inició un proceso de solicitud de propuestas de servicio profesionales para consultores a fin de desarrollar el estudio ambiental sobre el proyecto del puente. “La Comisión será la encargada de otorgar el contrato a la firma seleccionada para desarrollar el estudio NEPA”.

Oportunidad

Regalado cree que existe una oportunidad para recibir los fondos necesarios para Bear Cut. “Ahora, por primera vez, vamos a tener una oportunidad de recibir fondos para los puentes. Ya Venetian [Causeway] tiene el dinero y el plan para restaurarlo. Aunque es diferente porque Venetian es un puente histórico, Bear Cut sirve a varias comunidades entre ellas a la Ciudad de Miami, la universidad y Crandon Park. Podemos construir un argumento sobre la importancia de asegurarnos de que esta infraestructura pueda resistir no solamente un huracán, sino todo lo que venga en términos de cambios ambientales”.

Un dato curioso

Existen varias interrogantes relacionadas con el puente Bear Cut. El informe plantea que no existen los fondos para acometer los arreglos que necesita esta vía con peaje - 2.25 dólares-, por la que circulan más de 12 millones de autos al año. ¿Qué pasa con el dinero?

El segundo dato curioso es que hace ocho años se realizó la reparación de los puentes West Bridge y Bear Cut Bridge a un costo de más de 33 millones de dólares. Según el contrato de reparación, la esperanza de vida del activo, una vez reparado, se extendería aproximadamente 40 años. La calzada 30 años y la red de agua 50 años. Sin embargo, según el National Bridge Inventory Data o Registro Nacional de Puentes, una inspección que data de junio de 2018 (Es decir, cuatro años después de culminada la reparación, no cuarenta) recomienda “el reemplazo de la estructura debido a su deficiente capacidad de carga. Costo estimado del trabajo: 15 millones de dólares”.

La comisionada negó la existencia de algún plan de contingencia para el caso hipotético de que el puente se destruya. “El Departamento de Tráfico sigue diciendo que eso no ocurrirá. La Administración dice que no es un problema, que ellos no están preocupados por eso”.

Preguntamos si el Condado de Miami-Dade obtuvo alguna garantía en 2013, al contratar un proyecto que superó los 30 millones de dólares y si es posible demandar a la empresa que lo ejecutó por responsabilidad civil y qué se podía hacer al respecto.

El comisionado Suárez respondió: “Yo hubiese actuado igual que la comisionada Regalado. Pediría una opinión legal para ver hasta qué punto se puede hacer responsable a la empresa que hizo el trabajo por el que cobró 33 millones. Responsabilizaría a la Administración, a todos sus abogados, expertos ingenieros y por supuesto a quien más manda. En este caso, a la alcaldesa Levine-Cava. Es una responsabilidad que cae rotundamente en el ejecutivo en un sistema de alcalde fuerte”.

Regalado sostuvo: “Nuestro Departamento legal ha mirado eso. No nos ha dicho nada conclusivo. Existen otros argumentos que sostienen que el puente es seguro y que no tiene ningún problema, que todo es una opinión”.

cmenendez@diariolasamericas.com

@menendezpryce

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