viernes 13  de  marzo 2026
ANÁLISIS

Futuro incierto para el reino de Japón tras posible abdicación del emperador

Akihito pidió el pasado agosto en un mensaje grabado en video que se le concediese la posibilidad de abdicar. Era algo que la ley japonesa no contemplaba hasta este viernes

TOKIO.-Si hay alguien en Japón que se merece la jubilación ese es el emperador Akihito. Desde su llegada al trono el 7 se enero de 1989 se ha dedicado incansablemente a sus súbditos al frente de la monarquía hereditaria más antigua del mundo.

El hombre de 83 años anima a las víctimas de las catástrofes, visita residencias de mayores e instalaciones para discapacitados y representa a su país en sus viajes por el extranjero.

Akihito ha tratado junto a su mujer, la emperadora Michiko, -la primera plebeya en entrar en la familia imperial japonesa- de proporcionarle una cara más humana a la casa real japonesa, que parece aislada y acartonada tras una tupida cortina de crisantemos.

Sin embargo, tras más de un cuarto de siglo en el trono, una operación por cáncer de próstata y un bypass, el hombre empieza a flaquear. Por miedo a no poder seguir cumpliendo con sus obligaciones, Akihito pidió el pasado agosto en un mensaje grabado en video que se le concediese la posibilidad de abdicar. Algo que la ley japonesa no contempla.

El pueblo se mostró comprensivo con su querido emperador en las encuestas, aunque muchos conservadores reaccionaron con enfado.

Una comisión gubernamental deliberó durante semanas. Los representantes del los ultraconservadores abogaron a puerta cerrada por que el emperador se limitara a participar en las ceremonias religiosas tradicionales en la corte de modo que no tuviera que abdicar. Algo que afectó profundamente a Akihito, quien durante todos estos años de debió a su pueblo con toda su "pasión", según dijo.

Tanto él como su familia es más progresista que ultraconservadora. Mientras que los críticos del Gobierno conservador le reprochan, por ejemplo, querer exculpar a Japón de su pasado belicoso, el emperador defiende que su país debería aprender más de su oscuro pasado.

Además, en lo que se refiere a una amplia reforma de la ley imperial, los conservadores se cierran en banda. El Parlamento ha aprobado ahora una ley especial para permitir a Akihito que abdique y que su hijo mayor, Naruhito, de 57 años, ocupe el trono en su lugar. Así se convertirá en el primer emperador japonés en abdicar desde hace 200 años.

Sin embargo, para Naruhito, quien posiblemente se convierta en el nuevo "tenno" (soberano) el 1 de enero de 2019, esta ley no tendrá validez.

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El príncipe heredero Naruhito junto a su esposa Masako.
El príncipe heredero Naruhito junto a su esposa Masako.

Los críticos de esta ley especial consideran que se ha dejado pasar una gran oportunidad, pues así no se asegura la continuidad del imperio. La familia imperial se queda poco a poco sin descendencia. El problema es que solo pueden ocupar el trono los descendientes varones de la linea familiar masculina. Sin embargo, en la última generación solo hay un varón, el príncipe Hisahito, de diez años.

Las mujeres de la familia imperial, por el contrario, no tienen ninguna posibilidad de ocupar el trono. Incluso cuando se casan, dejan de formar parte de ella y por lo tanto de ser tratados como personalidades públicas. El pueblo volvió a ser consciente de ello hace poco, cuando la princesa Mako, nieta del emperador, anunció su boda con su ex compañero de universidad.

Si las mujeres pudieran ser también herederas, el problema se solucionaría. Pero el jefe del Gobierno, Shinzo Abe, y sus votantes conservadores rechazan totalmente esta idea.

De nada importa que la Constitución, adoptada tras la guerra, contemple la igualdad de género. Para ellos, la Carta Magna pacifista de Japón que, desde su punto de vista, fue impuesta por Estados Unidos, es como una piedra en el zapato. De hecho, Abe quiere modificarla.

¿Qué hacer entonces? A la ley especial para la abdicación de Akihito se le añadió una resolución que deja la puerta abierta al debate de permitir, por ejemplo, que las princesas sigan formando parte de la casa imperial y que formen su propia rama familiar. En el caso de que tuvieran hijos varones, éstos podrían acceder al trono, según los defensores de la propuesta.

Sin embargo, esa idea no gusta nada a los ultramonárquicos, que insisten en que debe ser un varón de una linea familiar masculina. Preferirían que se volviera a aceptar a algunas familias nobles que perdieron su estatus tras la Segunda Guerra Mundial antes que permitir que una mujer ocupe el trono.

Si nada cambia, el joven Hisahito, como futuro emperador, se verá obligado a casarse con una mujer que esté dispuesta a concebir un niño. Ya hay muchos ciudadanos que consideran que esta es una exigencia exagerada, según indicó el periódico "Mainichi Shimbun".

Si Hisahito no tuviera ningún hijo varón, la familia imperial se extinguiría. Pero esto no puede pasar, así que entonces ¿podría ser posible que una mujer ocupara el trono en Japón?

Al fin al cabo, a lo largo de la historia ya ha habido ocho emperatrices. La última fue Go-Sakuramichi, que ocupó el trono en 1762.

La mayoría de los japoneses estaría a favor de que una mujer fuera emperatriz, según las encuestas. Y hace algunos años parecía que los políticos japoneses también estaban contemplando esa posibilidad. Sin embargo, cuando nació Hisahito el tema volvió a caer en el olvido.

FUENTE: EFE

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