jueves 2  de  abril 2026
ESCRITOR, PERIODISTA Y CINEASTA

La verdad se cortó las venas con los cristales de unos espejuelos rotos

Siendo aún adolescente, Judit Arvesú, tal vez en otro acto de rebeldía, se convirtió al catolicismo en la Iglesia de Santa Clara de Asís, en el barrio habanero de Lawton. Según ha confesado, le atrajo el carisma y ejemplo de su párroco

Diario las Américas | LUIS LEONEL LEÓN
Por LUIS LEONEL LEÓN

Luis Leonel León

@luisleonelleon

Judit Arvesú (La Habana, 1971) es una poeta que desde muy jovencita se rebeló contra el absolutismo y las prohibiciones del sistema educacional cubano. Al parecer nació padeciendo esa quimérica patología que el régimen bautizó como “diversionismo ideológico”. No le gustaba quedarse callada, creía que debía ser irreverente y se negaba a ser como El Che. Razones más que suficientes para que la excluyeran, la pusieran en la lista negra de los desafectos, la maltrataran, la condenaran, y finalmente la empujaran al exilio, como a muchos otros durante más de medio siglo.

Siente que la poesía, el Rock and Roll y la fe en Dios, le salvaron del marasmo comunista insular. Cursando el noveno grado la expulsaron de la escuela secundaria por desobediente, por expresar libremente que le gustaba el Rock and Roll, que en aquellos tiempos era un género no muy bien visto, segregado, complicado sobre todo para una adolescente. Era la música del enemigo y quien la defendiera era un penetrado, e incluso podría ser catalogado como el enemigo mismo. Por entonces era impensable que la Revolución permitiera a sus jóvenes escuchar en vivo a The Rolling Stones.

Proveniente de una familia muy humilde, sufrió la intolerancia, las miserias humanas y las carencias materiales que engendra el comunismo, y se negó a aplaudirlas. Siendo aún adolescente, tal vez en otro acto de rebeldía, se convirtió al catolicismo en la Iglesia de Santa Clara de Asís, en el barrio habanero de Lawton. Según ha confesado, le atrajo el carisma y ejemplo de su párroco, el Padre franciscano Miguel Ángel Loredo, que poco después se convirtiera en símbolo del exilio.

En 1989, con 18 años, ya siendo una católica comprometida, fue parte de los jóvenes que fundaron el Movimiento Cristiano Liberación (MCL), creado por el fallecido disidente Oswaldo Payá Sardiñas. Recogió firmas para el Proyecto Varela, que obligó al régimen a modificar su Constitución. Gracias a su postura contestataria no pudo realizar estudios universitarios y fue reprimida en numerosas ocasiones.

Desde los 12 años ha escrito versos que hablan de amores, vivencias, pasiones, temores, desasosiego, esperanzas. Pero jamás le permitieron publicar en su país. Siquiera en las revistas católicas. Entre excusas y demoras, sus poemas quedaban engavetados al igual que muchos de sus sueños y los de millones de cubanos de su generación, perdidos en la isla o desperdigados por el mundo.

Su vida en Cuba fue tormentosa. En 2005 fue desalojada de su casa. La Seguridad del Estado intentó chantajearle: si no abandonaba la disidencia, la sacarían de la vivienda. No aceptó, y aunque el desalojo era ilegal, lo hicieron a la fuerza, violando todos los supuestos procedimientos. Montaron en un camión sus pertenencias y las lanzaron al portal de la casa de su madre. Por mucho que protestó y reclamó, no tuvo respuesta. Las casas -como las calles y todo el país- son de los revolucionarios. Era  una malagradecida, una apestada, una mercenaria, y sólo tenía derecho al desprecio y el ostracismo.

En 2012 emigró junto a su esposo y sus dos hijas a Estados Unidos bajo el estatus de refugiada política. Finalmente en libertad, logró compilar los 60 poemas (muchos se perdieron en medio de aquél traumático desalojo) que forman su primer libro, Convergencia, publicado por la Editorial Ultramar, de Artes Miami, Inc., que presenta este lunes en la librería Books & Books de Coral Gables. El volumen está dividido en tres partes: Despertar, que aborda temas sociales; Razón, textos marcados por la sensualidad; y Convergencia, que es una especie de viaje intimista. La gran mayoría de estos poemas fueron escritos en La Habana en la primera década de este siglo.

“Estos sesenta poemas condensan de manera directa y melancólica a su autora, y la forma de decir de una generación silenciada por mucho tiempo. Son un grito de anhelos, esperanzas y desesperanzas, son amor y oscuridades, pero sobre todo son pasión. No podía ser de otra manera, son versos honestos y suavemente punzantes”, escribió el disidente cubano, exiliado en Madrid, Regis Iglesias, su colega del MCL.

Hay un poema que la define y que no en balde se titula Cubana: “En este ocaso de esperanza / donde la verdad se cortó las venas / con los cristales de unos espejuelos rotos, / cargo en mi espalda tu gobierno de muertos / y de hambrientos perseguidos. / Me indigno ante el sollozo de la inocencia. / Que arrastra el peso de tu sádico / talento para desbastar seres / sin panes bajo el brazo. / Soy resucitadora de desmayos y afanes / innovadora inédita de la cocina recalentada. / Especialista en alfileres y remendones. / Soy la heroína endeble de lo cotidiano… / Soy lo que queda de una vela / en un apagón / a lo cubano”.

Convergencia se presenta en Books & Books: 265 Aragon Ave, Coral Gables, FL 33134. Lunes 6 de junio, 8:00pm. Entrada Libre.

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