martes 17  de  marzo 2026
decretar o no el fin de la vida

Muerte cerebral: viviendo sin funciones orgánicas

La discusión sobre las condiciones en las que puede decretarse el fin de una vida, va más allá de la clínica y la legalidad

Tradicionalmente, la muerte ha sido definida como el cese de todas las funciones corporales, inclusive la respiración y el latido cardíaco, pero dado que ha sido posible reanimar a algunas personas con este tipo de condición, se hizo necesaria una mejor definición del término. nEsta es la razón por la que se han establecido dos categorías a nivel clínico: la muerte cardio-pulmonar y la cerebral.

En la primera, el corazón y los pulmones han dejado de funcionar y el fluido sanguíneo se detuvo, mientras que en la segunda, también llamada encefálica, el cerebro dejó de emitir señales, de forma irreversible, lo que implica que todas las órdenes que hacían funcionar al organismo dejaron de llegar a su destino.

No obstante, hay una discusión permanente en este sentido, pues a pesar de que la persona sea declarada clínicamente muerta, el resto de sus órganos podrían seguir funcionando, por tiempo a veces indefinido, aunque dependiendo de asistencia mecánica.
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Decretar el fin de una vida humana fue siempre un proceso complejo, por ejemplo, en la época en la que el conocimiento del organismo era aún muy básico, esta era diagnosticada en función de la putrefacción del cuerpo, es decir, cuando el hedor del cadáver comenzaba a sentirse, la muerte era una certeza.

Otro método, menos contundente, era la confirmación de que ya no había respiración, usando un espejo frente a la nariz y boca del sujeto, si este no se empañaba, la conclusión era que no había aliento, y que por tanto, la persona había fallecido. Posteriormente, se relacionó la vida con el pulso, solo tras verificar la ausencia de latidos, se podía confirmar el fallecimiento.

Pero todos estos mecanismos empíricos cayeron, cuando el médico René Théophile La u00ebnnec, desarrolló el estetoscopio, su invento, lo llevó a concluir que la muerte era la suma de: la pérdida de la conciencia, y la ausencia, tras la auscultación del tórax, tanto del latido cardíaco como de los ruidos respiratorios. n

Entre la ética y la legalidad
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El diagnóstico de muerte encefálica depende de un protocolo riguroso, cuyo objetivo, es constatar la irreversibilidad del daño. En líneas generales, se requiere la observación del paciente por un lapso determinando de tiempo, una vez decretado el estado de coma, con la intención de constatar la aparición de los siguientes síntomas: Ausencia irreversible de la respuesta cerebral, con pérdida absoluta de conciencia, así como de la respiración espontánea, los reflejos pupilares a la luz, los faríngeos nauseosos y los tusígenos; la aparición de una hipotonía muscular y midriasis; y un resultado u201cplano u201d en la electroencelografía. n

Adicionalmente, este diagnóstico de muerte cerebral o encefálica, y la comprobación sobre la persistencia de sus signos, debe ser emitido por al menos dos médicos, no interdependientes, uno de los cuales debe ser especialista en ciencias neurológicas. Sus observaciones quedarán por escrito en la correspondiente historia clínica, indicando la fecha y hora de las mismas, así como el diagnóstico. n

Trances antagónicos
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En algunos países, como en Estados Unidos, la muerte cerebral implica el fin de la vida, razón por la cual, el paciente puede ser retirado de los medios de soporte vital, es decir, desconectado del ventilador mecánico. Sin embargo, al menos en este país, las legislaciones regionales establecen una serie de criterios que tienden a agudizar la discusión en torno al tema. n

Dos casos en particular, tristes y antagónicos, parecieran una invitación a fijar posición al respecto. Por una parte, está Marlise Muñoz, una tejana de 33 años y paramédica de profesión, declarada con muerte cerebral tras una embolia pulmonar el pasado mes de noviembre. Ella expresó en vida su deseo de no permanecer conectada de forma artificial, petición que su familia secunda, pero las leyes del estado de Texas, aplicadas por el hospital de Fort Worth, lo impiden, la razón: está embarazada de 20 semanas y su bebé está vivo. Mientras que en California, la familia de la menor Jahi McMath, se niega a aceptar su desconexión, postura que recomienda el Children's Hospital & Research Center.
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Marlise y Marlise, están clínica y legalmente muertas, por eso muchos expertos coindicen en que el problema, en ambos casos, es más bien de carácter ético. n

Tres señales primarias de muerte cerebral
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- tEl paciente está en un estado comatoso de origen conocido.
n- tTodos los reflejos de su tallo cerebral han dejado de funcionar de forma permanente. n
- tLa respiración se ha detenido de forma consistente e irrevocable, por lo que se hace indispensable el uso de un ventilador o máquina de oxígeno para mantener el cuerpo funcionando.
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