MIAMI.- Gerardo Cuerva Valdivia es uno de los rostros más reconocidos del empresariado español. Ingeniero industrial de formación y consejero delegado del Grupo Cuerva, un conjunto de compañías familiares dedicadas al sector energético y fundadas por su abuelo en 1939, dirige desde 2006 la Confederación Granadina de Empresarios (CGE), institución que en su momento también presidió su padre.
Líder empresarial español describe el momento que atraviesa ese gremio
Gerardo Cuerva, presidente de la Confederación Granadina de Empresarios, analiza la relación con el gobierno de Pedro Sánchez y los retos energéticos y burocráticos de las pymes en España
Cuerva lidera un nuevo mandato de cuatro años al frente de la CGE con tres prioridades claras que él mismo resume sin rodeos. La primera, mantener el foco exclusivamente en la empresa y en la realidad cotidiana del tejido productivo. La segunda, ejercer un liderazgo basado en el rigor, la seriedad y la determinación, alejado de lo que denomina “la tibieza” de la época.
Y la tercera, transmitir un mensaje permanente de esperanza, convencido de que la actividad empresarial debe estar ligada a la construcción de una sociedad mejor y más próspera.
El empresario granadino observa con optimismo la evolución del tejido productivo de su tierra. Destaca que hoy es más capaz y mejor formado que hace unos años, con disposición para emprender proyectos de mayor tamaño y para mirar más allá de las fronteras nacionales. Lo que antes era impensable, dice, hoy es una realidad: el empresariado granadino contempla el mundo entero como un horizonte natural de expansión.
Durante una entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, Cuerva también aborda el papel del sector energético en la economía y la importancia de afrontar la transición con realismo. Como conocedor directo del sector desde el Grupo Cuerva, defiende la necesidad de invertir en redes de distribución eléctrica y sostiene que el avance hacia un modelo más verde debe explicarse a la ciudadanía con honestidad sobre sus implicaciones y costes.
El líder empresarial lanza un llamado a los jóvenes emprendedores, tanto españoles como americanos, a poner en marcha sus proyectos con ilusión, constancia y valentía. Reivindica a Granada como un lugar ideal para vivir y para emprender, con un patrimonio único —desde la Alhambra hasta Sierra Nevada— y con capacidad para hacer grandes negocios desde el sur de Europa hacia el mundo.
—¿Cómo recibe al gremio en este nuevo mandato y qué cambios ha experimentado el tejido empresarial granadino en este tiempo bajo su liderazgo?
Lo más importante de esta nueva reelección es el compromiso y la responsabilidad hacia un proyecto, en este caso, desde el punto de vista empresarial, con los empresarios y también con nuestra tierra: Granada. Cerca de los empresarios y en un acto de responsabilidad, la gran mayoría, así lo solicitó para que comparta con ellos unos años más y eso haremos: trabajar por el tejido productivo de nuestra tierra para hacer una Granada mejor. Con el paso del tiempo nos estamos encontrando con un tejido productivo más capaz, mejor formado, con la capacidad de mirarse unos a otros para hacer proyectos más grandes e incluso salir de nuestras fronteras. Hace unos años probablemente era impensable abarcar cualquier parte del mundo y hoy el empresariado granadino mira al resto del mundo como una opción clara de expansión.
—En su discurso de toma de posesión afirmó que no está en su ADN guardar silencio. ¿Cuáles son las tres prioridades concretas que marcarán este nuevo reto al frente del gremio?
Aquellos que estamos al frente de organizaciones empresariales, en nuestro frontispicio hemos de poner que el foco esté en la empresa. No podemos perder ni un ápice de interés en algo que no sea la empresa. Y cuando decimos que sea la empresa, es que realmente se hable de los problemas reales de la empresa. Desgraciadamente, en el mundo de las organizaciones empresariales incluso divagamos sobre cuestiones generales que realmente no obedecen a las necesidades del día a día. Por tanto, como primer objetivo, y quizá el más importante, no separarse ni un milímetro de los intereses y las realidades de los problemas para atacar y resolverlos. Como segundo objetivo, ejercer el liderazgo que durante muchísimos años nos hemos ganado en nuestra tierra. Con rigor, con seriedad, con respeto, hemos ido trabajando para mejorar nuestro entorno y así poder trabajar mejor para los empresarios. Por tanto, ejercer el liderazgo sin algo que yo creo que es el pecado capital de esta era, que es la tibieza. Muchas veces se confunde el rigor, la seriedad y la determinación con radicalidad, que nada tiene que ver. Y, por último, siempre con un equilibrio y con un mensaje de esperanza. La actividad empresarial tiene que estar ligada en esa balanza de una esperanza a una sociedad mejor, a una sociedad que progrese, a una sociedad que mejora. Esa esperanza el mundo empresarial jamás debemos perderla e incluso tenemos que ser embajadores de ella.
—Granada arrastra un histórico déficit en materia de infraestructura: autovías, Corredor Mediterráneo y otros. ¿Qué obra considera más urgente y cómo valora la respuesta que están dando las administraciones a estas demandas?
Desgraciadamente tengo que decir que la administración va siempre tarde, o esa es la sensación y lo que pensamos en el mundo empresarial. Las administraciones van con lentitud, con más lentitud que lo que el tejido productivo necesita. Recientemente hemos elaborado un informe, junto a la Cámara de Comercio de Granada, en el que hemos puesto encima de la mesa unas 27 actuaciones necesarias para la mejora de algo que se olvida en la política provincial o nacional, que es la palabra competitividad. Productividad y competitividad son dos palabras que debieran estar en el lenguaje de cualquier clase política. En el tema de infraestructuras claramente son necesarias para el incremento de la competitividad y la productividad. Pueden ser desde las ferroviarias, aeroportuarias o de gestión de agua, o simplemente de gestión de energía. Granada es un lugar ideal no solo para vivir, sino para ejercer la actividad empresarial. Eso sí, necesitamos reducir ese déficit que venimos teniendo con años anteriores, con otras provincias hermanas, para poder jugar con las mismas cartas, con los mismos argumentos y con las mismas posibilidades que el resto de nuestros competidores o aliados en el mundo empresarial.
—Usted ha señalado que el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene una deriva radical hacia los empresarios. ¿En qué medidas concretas se traduce esa percepción y qué espera del Ejecutivo en esta legislatura?
Poco puedo esperar, con una legislatura prácticamente en la última fase que no sabemos hasta dónde llegará. Pero cuestiones como crear un observatorio para fiscalizar los beneficios de las empresas, me parece fuera de lugar. Meter sí o sí, o querer meter en los consejos de administración o en los órganos de administración de las empresas a los sindicatos, sindicalizar las propias pequeñas y medianas empresas, son cuestiones de intervencionismo que están muy lejos de lo que necesita el mundo empresarial. Son cuestiones intervencionistas que no se pueden permitir. Incluso en España se está adoptando y se está admitiendo, y me preocupa por las organizaciones empresariales o sindicales, la sustitución del diálogo social. Sustituir ese diálogo sincero entre sindicatos y empresarios, entre representantes de los trabajadores y representantes del mundo empresarial, por comisiones de expertos nombrados ad hoc por el Gobierno, poco sentido tiene. Creo mucho más en un libre mercado, en un no intervencionismo por parte del Gobierno, y claras muestras de ese intervencionismo se han dado en los últimos años.
—En ese escenario que describe, ¿cómo está en estos momentos el tema de la inflación, los tipos de interés y la presión fiscal?
La empresa española se enfrenta a una situación complicada, con un incremento de costes a nivel general que duplica o que tiene doble dígito en los tres últimos años. Tiene un incremento de costes muy importante: los costes laborales, el incremento de costes energéticos, de materias primas, y esa burocracia asociada a una ineficiencia, entiendo, por parte de la administración. Hay mucho que trabajar en ese sentido y ojalá los diferentes gobiernos vayan centrando sus políticas en la ayuda, en la armonización de la norma, en la no burocratización desde la propia actividad, y de alguna manera hacer más fácil esa actividad que realizamos el mundo empresarial.
—El Grupo Cuerva, su empresa familiar, cumple 86 años en el sector energético, ¿cómo está afectando la transición energética y los precios de la electricidad a las pymes españolas?
El precio de la energía solo se tenía en cuenta en muchos procesos productivos y en muchos planes de inversión en aquellas empresas que eran intensivas en energía eléctrica. Desgraciadamente, el precio de la energía se ha convertido en una variable a tener en cuenta prácticamente en cualquier proceso productivo. Hay que prestar mucha más atención a ese incremento de precios. Incrementos que vienen condicionados, probablemente y a bien seguro, por esos conflictos bélicos que se están produciendo en el mundo, por esos intereses geopolíticos que hacen que las materias primas o los precios de la energía se eleven. Pero ojo con la transición energética, ojo con la electrificación de la economía. No podemos engañar a la gente. La energía renovable, la energía que no es hoy convencional, que no es fósil, tiene un precio diferente y su gestión es completamente distinta a la convencional. Eso tiene un coste que tenemos que asumir. No podemos decir que queremos el mundo más verde, el mundo más renovable, sin entender que el precio de esa exploración y de esa gestión de la nueva fuente de energía renovable conlleva un sobrecoste. Si queremos de verdad introducir la gestión de energía renovable, de energía verde, tendremos que pagar el sobrecoste del cambio de modelo. Y uno de ellos que nos afecta mucho, en este caso a las empresas de mi familia, son las redes. Hay que incrementar la inversión en redes de distribución. Si no, no se conseguirá esa electrificación de la economía que se pretende y será una utopía o será engañar a la población.
—Si tuviera que enviar un mensaje al joven empresario granadino que hoy duda entre montar su negocio en la provincia o marcharse a Madrid, Málaga o Sevilla, ¿qué le diría?
Se lo diría al joven empresario granadino y también al americano, a cualquiera de cualquier parte de América que estuviera dispuesto a montar su negocio y su proyecto. Que no lo dejara en un cajón. Que realmente le pusiera ilusión, le pusiera ganas, buscara los resortes y los contactos necesarios para montar su proyecto y jamás lo abandonara. En especial al granadino le diría que Granada es un sitio ideal. Es un sitio ideal para vivir, es un sitio ideal para arrancar tu proyecto. En Granada tenemos algunas cuestiones muchísimo más importantes que no tienen en Madrid. Es verdad que no tenemos el Museo del Prado, que no tenemos el Santiago Bernabéu, pero bien que tenemos la Alhambra, Sierra Nevada o algo que Madrid jamás podrá tener, que es la playa; en Granada también tenemos playa. Fuera de bromas, a cualquier joven de cualquier parte del mundo le diría que sea valiente, que tenga ilusión, que tenga constancia, que tenga ganas, que tenga capacidad de salir al mundo para poner su proyecto en marcha. Siempre, por supuesto, asumiendo el riesgo, cuidado con el riesgo y la exposición de las ideas y de los proyectos que pongamos encima de la mesa. Y que por supuesto, que venga a Granada. Que Granada es un sitio ideal que, aunque nos falten infraestructuras que vienen en camino, aquí y desde aquí para el mundo se pueden hacer grandes negocios y grandes empresas.
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