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Israel

Peregrinación a Jerusalén en Semana Santa

Miles de cristianos de todas las denominaciones y razas acuden a la antigua capital del reino de David para conmemorar los últimos días de la vida de Jesús
Por JESÚS HERNÁNDEZ

jhernandez@diariolasamericas.com
@hesushdez

Pocas son las guías turísticas que exhortan a visitar Jerusalén, donde se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Sin embargo, la visita a la antigua capital del reino de David demuestra que no hay lugar en el mundo más seguro y conmovedor.

Miles de cristianos de todas las denominaciones y razas se agolpan en las inmediaciones del Monte de los Olivos el Domingo de Ramos, donde visitan la iglesia Dominus Flevit, el lugar preciso donde Jesús lloró al contemplar la ciudad; para luego entrar por la Puerta de los Leones, ya que la Puerta Dorada, por donde entró el Mesías hace 1985 años, fue tapiada por los musulmanes para impedir la próxima entrada del Hijo de Dios, según las creencias religiosas.

El lunes la muchedumbre sube al Monte del Templo (previa coordinación logística por parte de las autoridades) para recordar la expulsión de los mercaderes del Templo.

Otro momento de interés durante la Semana Santa en Jerusalén es la visita el Miércoles Santo al Coenaculum, o lugar donde se celebró La Última Cena; donde Jesús cortó el pan, bendijo el vino y lavó los pies a los discípulos.

Luego, el jueves, todos regresan al Monte de los Olivos para orar en el huerto de Getsemaní, donde, según el Nuevo Testamento, Jesús oró minutos antes de ser apresado.

Viernes Santo marca el segundo día más esperado de la conmemoración. Todos acuden al arco del Ecce Homo, el lugar de entrada a la entonces fortaleza romana de Antonia; donde el procurador Poncio Pilato escuchó al Mesías y luego se lavó las manos.

Minutos después, la multitud carga cruces, unas grandes y otras enormes; y acude al Monasterio de la Flagelación, donde Jesús fue azotado; para luego recorrer el camino de sus pisadas por Vía Dolorosa y parar en cada estación del Vía Crucis, hasta llegar al gran templo del Santo Sepulcro, donde estuvo el Monte Calvario y la cruz fue colocada. Un trayecto que continúa el domingo a la Iglesia de la Resurrección, donde se encuentra la cueva que fue sepulcro y más tarde testigo de la Resurrección.

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