No hay duda de que en algunas de las áreas clave de la política exterior y nacional, el presidente Donald Trump ha tenido éxitos notables durante su primer año de mandato.
Aciertos y reveses de la política estadounidense
Estados Unidos aún mantiene una armada de buques de guerra frente a las costas de Venezuela, atacando embarcaciones sospechosas de narcotráfico y aumentando la presión sobre Nicolás Maduro
Por ejemplo, a pesar de las críticas a sus métodos, la inmigración ilegal ha disminuido drásticamente hasta el punto de que la policía fronteriza informa que el número de intentos de cruzar la frontera desde México se ha reducido en más del 80 por ciento.
Dado que la frontera entre México y Estados Unidos tiene casi 2.000 millas de longitud, se trata de un logro significativo.
La economía también muestra signos de crecimiento, exhibiendo cifras que, en los tres meses previos a septiembre, aumentaron del 3,8% al 4,3%. Esto representa el mayor crecimiento de la economía estadounidense en los últimos dos años y Trump ha prometido para el próximo año el auge económico que todos esperan.
Ahora bien, la imposición de aranceles comerciales en todo el mundo, que se implementaron para reducir la dependencia de las importaciones de otros países y expandir los negocios y la industria en Estados Unidos, ha sido más controversial, pero ha obligado a todos los países a renegociar sus acuerdos con Washington y, en algunos casos, ha provocado aranceles de represalia por parte de otros, especialmente de China.
Si bien el resto del mundo ha tenido que reajustar sus relaciones comerciales con Estados Unidos, los aranceles de Trump aún no han reducido el costo de vida, pues el precio de ciertos alimentos ha seguido aumentando.
En el escenario mundial, el mandatario ha desempeñado un papel dominante.
A pesar de constantes rondas de conversaciones y propuestas de paz, Trump todavía no ha logrado persuadir al líder ruso, Vladimir Putin, para que ponga fin a su guerra contra Ucrania. En ese sentido, ha sido un año frustrante para el mandatario quien prometió poner fin a la guerra a las 24 horas de asumir el cargo.
El último intento, desarrollado por equipos estadounidenses y ucranianos que contempla, garantías de seguridad para Ucrania, respeto a su soberanía, mantenimiento de sus fuerzas armadas y una promesa formal de Rusia de no agresión, no ha logrado un compromiso del Kremlin pues el tema del territorio sigue siendo piedra en el zapato.
Rusia exige el reconocimiento de los territorios ocupados incluyendo Crimea y la región del Donbás mientras Ucrania propone una "zona desmilitarizada" en el Donbás que seguiría siendo oficialmente territorio ucraniano, sujeta a un posible referéndum nacional.
En cuanto a la recuperación económica se establecería un importante paquete global de desarrollo y recuperación.
En todo caso, el presidente Trump se muestra optimista afirmando que pueden estar "muy cerca" de un acuerdo.
El año también termina con ataques sorpresa de las fuerzas estadounidenses contra ISIS en el norte de Nigeria.
Trump predijo que podría verse obligado a emprender acciones militares contra los terroristas en Nigeria que estaban matando y secuestrando a cristianos, muchos de ellos niños, pero los ataques, que comenzaron la semana pasada en coordinación con el gobierno nigeriano, tomaron a todos por sorpresa.
Para un jefe de Estado que quería poner fin a las guerras, el 2025 ha sido un año ajetreado desde el punto de vista militar: bombarderos B-2 estadounidenses se unieron a la fuerza aérea israelí para atacar las instalaciones nucleares de Irán en junio, y se produjeron ataques aéreos estadounidenses contra los rebeldes hutíes en Yemen y contra el ISIS en Siria, además de la amenaza de ataques aéreos contra los cárteles de la droga que operan en el Caribe.
Estados Unidos aún mantiene una armada de buques de guerra frente a las costas de Venezuela, atacando embarcaciones sospechosas de narcotráfico y aumentando la presión sobre Nicolás Maduro, a quien Estados Unidos no reconoce como líder oficial de Venezuela, haciéndole llamados para que dimita y se exilie.
De hecho, durante una entrevista radial, el 26 de diciembre, Trump sostuvo que Estados Unidos “había atacado una gran instalación desde donde salen barcos” en su campaña contra Venezuela, según el NYT, indicando fuentes militares.
Al igual que su empeño en poner fin a la guerra en Ucrania, la confrontación con Maduro espera por resultados.
Entre tanto, los índices de popularidad de Trump en Estados Unidos parecen haber disminuido.
Según la revista Time “Trump regresó a la Casa Blanca con una victoria arrolladora y con aproximadamente la mitad del país a su favor” pero en las postrimerías de 2025, enfrenta críticas en varios frentes, incluyendo miembros de su propio partido.
Según una encuesta de Gallup, solo el 36% de los estadounidenses aprueba su gestión.
Quizás en 2026 se produzca ese impulso económico que Trump ha prometido y en el escenario mundial se logre la paz y la estabilidad que todos anhelan, pero por ahora, son solo buenos deseos.
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