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ANÁLISIS

Antonio Ledezma: La democracia venezolana en la agenda global

Entre la creciente criminalización internacional del poder que desgobierna Venezuela y el reconocimiento global de una resistencia democrática probada, el país atraviesa momentos decisivos

Por Antonio Ledezma

Durante años, Venezuela fue tratada como un problema incómodo, algo que se administraba con comunicados diplomáticos y silencios calculados. Esta semana, eso cambió. Desde dos capitales muy distintas —Washington y Oslo— el mundo empezó a llamar las cosas por su nombre. El tiempo de la retórica ha quedado atrás.

Por Antonio Ledezma

Desde Estados Unidos, las advertencias, sobre el poder usurpado en Caracas, subieron de tono y de categoría. Ya no se habla solo de corrupción, ni de redes criminales aisladas, ni de excesos atribuibles a individuos. Se empieza a describir una estructura de poder asociada al crimen transnacional, sostenida por el control del petróleo y por alianzas que colocan a Venezuela en una zona de alto riesgo geopolítico. La relación con Irán, cultivada desde los tiempos de Hugo Chávez y profundizada bajo Nicolás Maduro, dejó de ser una nota al pie de página, para convertirse en un factor estratégico de creciente preocupación.

Ese recorrido no fue accidental. Durante más de dos décadas se desmontó una política exterior que había hecho de Venezuela un socio confiable, un proveedor seguro de energía y un país comprometido con reglas compartidas. En su lugar, se apostó por el antagonismo, por la opacidad, por acuerdos que nunca se explicaron y que hoy pesan como una losa. El resultado está a la vista: un país expuesto a medidas extremas, incluido el cerco al tráfico ilegal de su propio petróleo, que es hoy la principal fuente de financiamiento (además del narcotrafico y explotación del oro del Arco Minero) de las mafias que operan desde el poder.

Frente a ese escenario, el discurso dictatorial insiste en fabricar enemigos externos para encubrir responsabilidades internas. Se habla de “imperios que quieren robarnos” lo que ya fue saqueado. Se agitan fantasmas de guerra para evitar rendir cuentas por la destrucción de las instituciones, el colapso de la industria petrolera, la ruina económica y la diáspora forzada de millones de venezolanos. Ese relato puede servir para la propaganda doméstica, pero no resiste el contraste con la realidad que observa el mundo.

Y, al mismo tiempo, desde Oslo llegó un mensaje de naturaleza distinta. El Premio Nobel de la Paz concedido a María Corina puede leerse como una toma de posición del mundo sobre el caso Venezuela: un reconocimiento a una forma de hacer política basada en la resistencia cívica, sin atajos y sin violencia. A una dirigente que fue cercada, silenciada, inhabilitada y perseguida hasta en su entorno familiar, y que aun así decidió no abandonar el país ni negociar su dignidad.

Entre la creciente criminalización internacional del poder que desgobierna Venezuela y el reconocimiento global de una resistencia democrática probada, el país atraviesa momentos decisivos. Nos aproximamos a un punto de inflexión. El mundo ha empezado a mirar a Venezuela con preocupada atención y sin eufemismos.

Nada garantiza desenlaces instantáneos. Pero hay algo que sí quedó claro esta semana: Venezuela ya no es solo el escenario de una tragedia prolongada. Es también el lugar donde se disputa, de manera abierta, una causa que toca el corazón mismo de la democracia contemporánea.

La entrevista que el equipo de prensa de OGAL sostuvo con Asdrúbal Aguiar en Oslo va mucho más allá del protocolo del Nobel. Aguiar propone una lectura que ayuda a entender el momento venezolano en clave internacional: el reconocimiento a María Corina Machado como una señal política dirigida a las democracias del mundo, en un tiempo marcado por el desgaste democrático y el avance de los autoritarismos. Oslo aparece así como un punto de apoyo moral desde el cual volver a pensar la democracia como fundamento de la paz.

Aguiar insiste en algo que conviene subrayar: la centralidad del ciudadano como sujeto moral y político, incluso bajo persecución. También advierte sobre los riesgos del diálogo vacío en sistemas autoritarios y sobre la red de apoyos internacionales que sostiene al poder en Caracas. Vale la pena leer la entrevista completa: no ofrece atajos, pero sí claves claras para entender por qué lo ocurrido en Oslo importa más de lo que parece y por qué la causa democrática venezolana ha entrado en una nueva etapa.

Embed - Antonio Ledezma on Instagram: "Los impostores de la tiranía madurista andan con una gritería queriendo hacer ver que “el imperio nos quiere robar el petróleo”. ¿La verdad? Son esos pandilleros los que han asaltado y destruido nuestra industria de hidrocarburos: acabaron con PDVDSA, con el parque refinador, con la Marina Mercante y maltrataron a nuestro talento humano. Son ellos los que han saqueado miles de millones de dólares del petróleo que se “comercializa”. Ellos mismos se acusan entre sí, tienen presos a varios expresidentes de PDVSA, como Tareck Ei Aissami por robar y no “repartir el botín”. Ese relajo dejo atrás las políticas de Estado que se remontan al año 1943, con las leyes aprobadas en los tiempos de Isaías Medina Angarita, Rómulo Betancourt, Rómulo Gallegos, Edgar Sanabia, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Luis Herrera Campins, Jaime Lusinchi, hasta llegar al proceso de nacionalización de la industria, proceso que se realizó de forma transparente y en total acuerdo con las empresas extranjeras que disfrutaban de concesiones. Ese proceso fue instrumentado por Carlos Andrés Pérez mediante una amplia consulta nacional. La vedad es que Venezuela siempre fue un suplidor seguro de combustible para los EEUU y además un país solidario con las causas justas, tal como ocurrió en la segunda guerra mundial, circunstancia que la que Venezuela estuvo siempre apoyando a los aliados que enfrentaban a Hitler. ¡Muy pronto Venezuela dejará atrás esta lamentable tragedia y pasara a ser el hub energético de Las Américas! @joseavega64 @ogal_2023 @erikayeniferpch @richardblancoof @convzlacomando @abp_global @abpglobalboliviaoficial"

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