La señal de la muerte no puede impedirnos que celebremos todos los días los frutos de la vida
Me resisto a creer que la violencia sea el signo distintivo de nuestros tiempos, aunque estas últimas jornadas hayan estado u201ctintas en sangre u201d, tanto en el sur de la Florida como en otros sitios conflictivos del mundo. n
Pensar en un universo de paz y armonía eternos se parece a las utopías que no han sido y por el contrario terminaron por engendrar otros tipos de maltratos y hasta de muertes. n Como han confirmado encuestas recientes, el pueblo norteamericano prefiere no volverse a involucrar en otra guerra y no pocos abogan en el área interna por algo que se parezca a una u201cley de sentido común u201d, ya que los millones de armas en manos privadas no pueden ser coartadas por los derechos que esgrimen esenciales legislaturas, signos distintivos de la democracia americana. n
O sea que a nivel popular y de modo muy empírico, diríamos, los estadounidenses están hartos de tanta violencia. n Visitando recientemente la muestra de la gran pintora cubana Antonia Eiriz que tenemos en la Torre de la Libertad, y que mucho les recomiendo, me quedé impresionado de la ira y, por qué no, de la violencia que emana de muchos de los tenebrosos personajes que pueblan sus cuadros. n He sabido que a la artista le tocó vivir momentos difíciles en su patria de origen, que es la mía, y de cómo había decidido, en algún momento, dejar de pintar ante tanto acoso e injusticia. Admirable sacrificio personal como creadora y lamentable gesto para la cultura cubana que vio interrumpida una carrera de singular relevancia en las artes plásticas más allá, incluso, de las fronteras de la isla. n
Recuerdo haberla conocido durante uno de los vernissage de las galerías de Coral Gables, durante su exilio de Miami, y me llamó la atención cuanta ternura y paz emanaba de su frágil figura. n Y ahora me viene a la mente esta curiosa circunstancia de una gran artista capaz de comentar, de modo metafórico, subrepticio, los efectos de la violencia dictatorial sobre sus conciudadanos mediante cuadros de escenas pesadillescas pero eternos en su visualidad y estética. n Claro que Goya y hasta el propio Francis Bacon flotan en el ambiente ante sus cuadros como antecedentes aventajados de los efectos de la violencia en la humanidad. De su ángulo absurdo y en muchas ocasiones sorpresivo. n
Ahora llega el otoño miamense con ese verano tamizado por una brisa bondadosa que nos caracteriza y yo me resisto a pensar que solamente seamos crónica roja u201cal duro y sin guantes u201d. n
Hay que seguir educando en todos los ámbitos y celebrar a los artistas y programadores de cultura que se ocupan de nuestras necesidades espirituales. n
La señal de la muerte no puede impedirnos que celebremos todos los días los frutos de la vida. u00a1Bravo! por Starbucks al dejar saber que las armas no son bienvenidas en sus establecimientos. u00a1Bravo por Antonia Eiriz y su arte imperecedero que nos advirtió temprano sobre la pesadilla de la violencia pero nunca dejó de tratar de vivir feliz hasta el último aliento de su vida!.