jueves 2  de  abril 2026

Cuando la política importa

Con la idea de recuperar la economía y la tranquilidad perdida, los estadounidenses ya han empezado a votar en muchos estados
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

Dado el impacto de la pandemia de coronavirus en Estados Unidos y en el mundo entero, existe siempre la tentación de echar una mirada atrás y comparar experiencias pasadas que puedan ayudar a encontrar soluciones futuras.

Las elecciones presidenciales celebradas en 1932, durante la Gran Depresión, por ejemplo, abrieron el camino para un dramático cambio de timón político en el país, pues los republicanos, que prácticamente habían dominado la escena política desde 1860, con dos excepciones, debieron esperar otros cinco períodos consecutivos para volver al poder.

Esa debacle económica, que comenzó en 1929 con la caída de la bolsa de valores, se vio agudizada por un fenómeno ambiental conocido como el Dust Bowl, o tormenta de polvo, en referencia a un desastre ecológico de grandes proporciones que afectó gravemente la agricultura y la vida en general en el Medio Oeste y la zona situada al sur las Grandes Llanuras.

El presidente Franklin D.Roosevelt (1933-1945) logró en esa oportunidad imponerse sobre el republicano Herbert Hoover y pasó a la historia por su New Deal, o nuevo trato, por una serie de programas políticos, económicos y sociales que ideó para enfrentar los desafíos existentes.

En ese entonces, como ahora, un conjunto de hechos inesperados generaron un gran desasosiego en la población, lo cual por supuesto influyó en el resultado electoral, cuando los votantes eligieron a quien consideraron la mejor apuesta para salir de la adversidad.

Ahora, sin embargo, como bien dijo el propio presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, las razones de la crisis económica son diferentes. “Fue inusual en el sentido de que no fue provocada por una acumulación de desequilibrios financieros o económicos- como sucedió en 1929 o más recientemente en 2008- sino que el impacto de la pandemia fue esencialmente un desastre natural que golpeó una economía saludable”.

Con la idea de recuperar la economía y la tranquilidad perdida, los estadounidenses ya han empezado a votar en muchos estados en medio de increíbles cambios en el panorama.

El presidente Donald Trump, quien según su médico personal ya no representa un peligro de contagio por el coronavirus, se ha mostrado ansioso de volver a la campaña presidencial para conectar personalmente con sus seguidores, por encima de los debates virtuales con el contendor demócrata, Joe Biden.

En realidad, ambas campañas, republicana y demócrata, no sufrirán si se mantiene la decisión de cancelar los dos procesos restantes. Y es que la primera confrontación en Cleveland, Ohio, probablemente fue suficiente para demostrarle al país que un debate convencional entre los dos candidatos no es una expectativa realista.

Sin embargo, lo que sí fue una gran decepción fue el estancamiento bipartidista inicial sobre el paquete de estímulo económico, para salvaguardar empleos y medios de subsistencia, especialmente cuando todavía hay sectores que están siendo más afectados que otros por la pandemia y que “enfrentarán un camino más largo y difícil hacia la recuperación” según reconoció el jefe de la Reserva Federal.

El anuncio inicial de la Casa Blanca de parar las negociaciones con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi fue un duro golpe que incluso llevó al mercado bursátil, un refugio financiero para muchos, a cerrar en números rojos.

Tanto Trump como sus asesores financieros estuvieron en desacuerdo con el paquete de Pelosi, porque estaba lleno de cláusulas percibidas como hechas a la medida de los demócratas.

El proyecto de ley de más de 2.000 páginas de Pelosi, de 2,1 billones de dólares (2.1 trillions), contenía elementos irritantes para la Casa Blanca, como el pago de $ 417 mil millones a varios estados y ciudades administrados por demócratas, que no estaban en capacidad cumplir con los compromisos de pensiones y atención médica para los sindicatos de empleados públicos.

En realidad, querer sacar ventaja para favorecer a sus propios distritos electorales es una práctica bipartidista común.

Luego, el Presidente anunció su regreso a la mesa de negociaciones con la frase “Vamos a lo grande”, que implica una propuesta personal de 1.6 billones de dólares, incluido un cheque de $1.200 para todos.

¿Quién se llevará el éxito de sellar el acuerdo?

Si alguna vez hubo un momento en el que prima el interés nacional es ahora, pero como dijo el primer ministro britanico Winston Churchill “en la guerra se puede morir una vez, pero en política muchas más”.

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