Pitbull nació hace 37 años. El jueves 15 de enero de 1981 el niño Armando Christian Pérez fue iluminado por la luz de Miami. Hijo de una pareja de inmigrantes cubanos, ellos no sospecharon jamás que acunaban entre sus brazos a una estrella mundial de la música del siglo XXI.

Este hecho es innegable. Lo ames o no, el Señor 305 tiene un éxito arrollador. El rechazo de algunos; entre ellos los cultos, catedráticos y gente que se ofenden por el uso en sus canciones de palabras obscenas, que casi todos decimos a puerta cerrada, con la única diferencia de que este popular artista lo hace con micrófono en mano.

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Se han preguntado ¿por qué tanta gloria en vida? ¿Será que estamos ciegos ante un mundo que prefiere malas palabras como buenas y el erotismo a todo tren? Un sólo hombre no puede cambiar el gusto de tantos millones de habitantes en este planeta. Pitbull los complace. Esa es la cuestión.

A esto le sumamos que tiene un timbre de voz muy particular. Cuando lo escucho cantar además de sus dos cuerdas vocales vibrando, le siento cuatro más. Es tan genuino su estilo que pudiera tranquilamente cantar a capella, puede prescindir de otros instrumentos musicales. El 305 tiene además Don de Gentes; es un encantador de serpientes.

El rey de los dúos lleva todo incluido; simpatía, aportes a la música moderna, habilidad innata para persuadir, un sello único que no excluye a nadie. Impuso el idioma español en la música urbana estadounidense contra viento y marea. Tiene en cuenta sus raíces latinas de una manera admirable. Ama más a Cuba que los que la someten.

Viene “de negativo a positivo” como lo escuchamos cantar o decir tantas veces. La música lo convirtió en una mejor persona. Después de batallar como el más feroz de los guerreros donde ganar era y es su única opción. Y esta transformación para bien la multiplica a través de su obra humanitaria.

Sí, Pitbull también tiene un corazón enorme. Piensa en otros y los ayuda a ver otra manera de vivir. Demuestra con su arte que si no llegaste en cuna de oro no pasa nada. Se puede sobrepasar barreras por el único hecho de respirar. En este mundo hay para todos y él tomó su parte…y reparte.

Admiro su secreta vida privada. Se puede pensar por lo que aparenta en sus videos musicales que vive en medio de una diversión que no tiene fin; pero sospecho que es un chico melancólico y que ese carnaval que lleva encima es simple fachada. Ojalá me equivoque porque la alegría en su música le arregla el día a cualquiera.

Lo considero el Mozart de estos tiempos con sus melodías que alborotan los sentidos. Habrá hasta infartos después de esta sentencia; pero tanto éxito, tantos millones de dólares ganados y billones de fanáticos no pueden estar equivocados.

¡Bravo por You tube! Por suerte existe este termómetro del momento. Mide a ciegas a quien se escuche más; porque los premios de jurados son tan subjetivos que es muy difícil creer en sus veredictos. Estos pertenecen a dos o tres personas que casi nunca coincide con las mayorías. Pueden estar manipulados o basados en criterios personales que casi siempre detesto.

Pitbull se autodenomina el único de esta raza legal en Miami. Y recalca que sus hijos no comen de premios. A pesar de tener su estrella desde 2016 en el Paseo de la Fama de Hollywood e incontables galardones por su indiscutible talento, obra musical y humana.

Me encanta la música de Beethoven, de Adele, los cuadros de Rembrandt, las películas de Spielberg y Tarantino, visitar el Museo del Prado o el Museo del Louvre cuando vaya a Madrid y a París. Pero me encanta, me fascina el exitazo de un chico que soñó, luchó y sobrepasó sus miedos y los ataques externos. Celebro su cumpleaños número 37 y festejo la vida de Armando Christian Pérez, nuestro 305, simplemente, nuestro Pitbull.

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