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OPINIÓN

Duro reto

La actual brutal represión gubernamental, tratando de apagar el descontento nacional, es inútil y agravante; desacredita más al gobierno y pone en evidencia que su poder es opresor

Por Luis Ugalde

La situación de nuestro país es tan grave que debemos verla desnuda, sin adornos ni ropajes. Verla y enfrentarla, nos guste o no. Abordar el reto del cambio y la necesaria transformación juntos, unos con otros, aunque hayamos sido adversarios e incluso enemigos. El naufragio es tal que Venezuela no saldrá adelante si unidos no empujamos en la misma dirección.

Como dijeron nuestros obispos, la realidad venezolana es “moralmente inaceptable”. En su exhortación “La Verdad les Hará Libres”, nuestros obispos dejaron claro que ningún cristiano debe ser cómplice, ni contribuir a que perdure esta realidad de muerte para millones de venezolanos, dentro y fuera del país. El pecado de omisión es muy grave en esta emergencia nacional.

La actual brutal represión gubernamental, tratando de apagar el descontento nacional, es inútil y agravante; desacredita más al gobierno y pone en evidencia que su poder es opresor y actúa contra los ciudadanos violando la Constitución.

A partir del próximo 10 de enero empieza una nueva etapa y período presidencial constitucional. Quienquiera que lo encabece fracasará sino se basa en la verdad de los hechos y de la dura realidad. La mentira no ofrece cimientos sólidos para nada positivo. Por ejemplo son realidades duras e irrebatibles:

La Venezuela de ayer demostró que todo eso se puede lograr. Hoy los venezolanos lo necesitamos y tenemos deseos y capacidad para recuperarnos y ponernos a la altura del siglo XXI. Hay talento, voluntad y capacidades, siempre que haya un liderazgo decidido a construir sobre la verdad y a sumar esfuerzos.

Además de las dolorosas evidencias antes mencionadas, tenemos que asumir un par de hechos innegables y bien conocidos dentro y fuera del país que lo condicionan todo.

Como venezolano, cristiano y sacerdote católico, debo y quiero contribuir a esta gran movilización nacional para que los servicios públicos, las empresas, la gente y en libertad y trabajo productivo logre resultados y Venezuela resurja en todos los órdenes.

Es criminal negar estos puntos básicos evidentes por conveniencias partidistas. Sería tratar de construir sobre la mentira. La verdad nos hará libres y la mentira nos mantendrá esclavos. La mentira es inútil y no puede engañar, pues todos conocen la realidad. El gobierno lo sabe y tiene las pruebas en su mano.

La verdad y la necesidad de emprender el camino para que algunos millones de venezolanos regresen, para que los salarios oficiales dejen de ser los más bajos de América, para vaciar las cárceles de presos políticos y para que los venezolanos nos reconciliemos trabajando juntos en la reconstrucción de un país con esperanza compartida.

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