Soy un hombre afortunado, nada en la vida me fue fácil. Sigmund Freud
El coraje
El presente y el futuro nos exigen el esfuerzo de reanimar la democracia. El Episcopado Venezolano nos señala un camino en su exhortación “Pensamientos de paz y no de aflicción”.
Se atribuye a Pericles la frase: “El secreto de la felicidad es la libertad y el secreto de la libertad es el coraje.” Si, hay que tener mucho coraje para enfrentar las adversidades, la incertidumbre, el desánimo y la insensatez. Se percibe en el ambiente que el miedo ha calado muy profundo. Miedo a la sinrazón de la muerte y a la inseguridad desatada por quienes están obligados, por ley, a proteger a los ciudadanos.
Existe temor a perder el trabajo o perder las dádivas comprometedoras que es el fin último de las misiones. Temor a aparecer en nuevas listas denigrantes. Terror a la parcialización de la justicia, a la ideologización de la educación, a la pérdida de la propiedad y del voto, a la prédica bélica y la consecuente militarización. Es un miedo generalizado, paralizador. Estamos en presencia de lo que algunos autores denominan una democracia inanimada y de una dictadura encubierta o que se trata desvergonzadamente de encubrir. Una dictadura deshumanizada, como todas las dictaduras.
De allí la necesidad de reaccionar con mucha responsabilidad y coraje. En los regímenes dictatoriales y absolutistas, decía Tocqueville, el despotismo golpea groseramente al cuerpo, pero en los regímenes inertemente democráticos, el despotismo ignora al cuerpo y se ceba con el alma, porqué es al alma a la que quiere encadenar. En las democracias inanimadas, continúa, se puede decir todo menos la verdad. Se puede expresar todo, difundir todo, excepto el pensamiento que denuncia la verdad, porqué la verdad da miedo.
De allí que el gobierno que nos desgobierna al igual que sus colaboradores, también sienten miedo. Miedo a que se diga la verdad porqué la cobardía es el pan que por poco dinero se vende en todas las tiendas, como dijera Oriana Fallaci en su libro La Fuerza de la Razón. Por eso además, el miedo a los medios.
El miedo es libre y el miedo a la libertad se hace más visible en determinados momentos de la historia, porque para ser libres implica asumir responsabilidades. La reflexión, la autoconciencia, nos debe ayudar a disipar nuestra confusión para poder pasar a la acción. Cuando alguien encuentra su camino, dice Paulo Coelho, no debe tener miedo, “tiene que tener el coraje suficiente para dar pasos errados. Las decepciones, las derrotas, el desánimo, son herramientas que Dios utiliza para mostrar el camino”.
El presente y el futuro nos exigen el esfuerzo de reanimar la democracia El Episcopado Venezolano nos señala un camino en su exhortación “Pensamientos de paz y no de aflicción”. Después de un análisis de los tormentos a que estamos sometidos y de las amenazas a nuestra libertad, nos hace un llamado a asumir nuestra responsabilidad. Nos exhortan a “rechazar cualquier conducta de discriminación e intolerancia, venga de donde viniere, a combatir con vigor las actitudes de indolencia, indiferencia, resignación y desesperanza; a defender la libertad y la dignidad de la persona humana”. Es un llamado a iniciar un camino de recuperación de la concordia nacional, porque no tener miedo de errar es uno de los caminos de la sabiduría. www.venamerica.org.
Neuro Villalobos*
*Director de VenAmérica
NULL
