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OPINIÓN

Es crucial el momento

Venezuela se enfrenta a una decisión crucial entre el totalitarismo militar y la democracia con libertad plena, exigiendo sacrificio y valores para superar el atraso actual.

Por VENAMÉRICA

“La razón psicológica permanente para aceptar la dictadura es la circunstancia de que la dictadura exime a todos los individuos del tormento de tener que tomar decisiones importantes.” Arnold Toynbee.

No hay vuelta atrás, no se puede seguir gobernando este país a contracorriente ni se podrá gobernar pensando en una vuelta al pasado, la dinámica sociocultural nos obliga a salir del atraso representado en el actual régimen y superar la modernidad entendida como “un individualismo exacerbado, un consumismo irracional y una moral relativista, hedonista y acomodaticia. Los nuevos tiempos exigen mayor equilibrio y apertura, más sacrificio, profundo conocimiento y acentuados valores.

Por eso para Venezuela las elecciones del 28 de julio del año 2024 constituyen una encrucijada histórica. No fué una elección cualquiera. Decidimos y elegimos sin miedo entre dos sistemas diferentes y contrapuestos. Rechazamos una forma de gobierno dictatorial, opresora, totalitaria, con privilegios para una camarilla incondicional en el poder y decidimos por otra forma de gobierno democrático, con respeto a la libertad individual y a los derechos universales, naturales, sociales y económicos de los ciudadanos, a cuyos resultados no se dio concreción.

El momento histórico que vive el país es crucial para los venezolanos. Se trata de decidir entre dos visiones totalmente contrapuestas del mundo. Dos formas de organizar la sociedad de manera distinta. Es una lucha entre el colectivismo Marxista fracasado en todo el planeta, en donde el derecho de propiedad corresponde al Estado, y el individualismo democrático que garantiza el respeto al derecho de propiedad privada, sin más limitaciones que el respeto al derecho de los demás, como se estila en toda sociedad moderna, civilizada y educada en valores.

En nuestro caso se trata de corregir el error histórico de que se apropiaran del poder, con ánimo e intención de destruir la democracia, a un grupo de desadaptados que acompañaron a quienes se erigieron como dictadores. De hecho sus ofertas se redujeron a la reelección vitalicia, muy propia de los dictadores narcisistas, y la organización de un partido único, con un pensamiento único, típico de la concepción ideológica que pretende que el individuo solamente obedezca, aunque no necesariamente esté de acuerdo.

Vivir en libertad exige de todos y cada uno de nosotros un acto consciente de responsabilidad que se traduce en el voto. Es un acto de libre albedrío, acorde con nuestra conciencia, que expresa con coraje el rechazo a la opresión y el deseo de vivir en una patria digna.

Hemos sido testigos excepcionales, en un período fatal para la historia del país, de que no basta acumular riquezas para crear una patria. Se necesitan ideales de cultura para que haya patria. Hay que taparse los oídos para no sucumbir a la seducción de un beneficio particular Debemos sacudirnos el miedo que nos hace aferrar a la seguridad de un empleo que nos mantenga genuflexos. Acordémonos del refrán que dice que a veces por estar pendientes de una sola puerta no nos damos cuenta que hay muchas más abiertas a los lados.

El momento es crucial porque se trata de decidir entre el totalitarismo militar que encarna el actual gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, y la democracia con su libertad plena representada en el movimiento de unidad nacional. Recordemos a Martí cuando dijo “El puñal que se clava en nombre de la libertad, se clava en el pecho de la libertad”. Ese puñal está en manos de la opresión, el atraso, y la hipocresía que aspira enseñorearse sobre la ignorancia. www.venamerica.org.

Neuro Villalobos*

*Director de VenAmérica

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