Al presidente Donald Trump le gusta presumir de ser un gran comunicador, especialmente en las redes sociales, y en realidad solo basta echar una mirada para constatar que más que cualquiera de sus predecesores, el uso del Twitter se ha convertido casi en su dominio exclusivo.

Es posible que esta sea la razón por la que, con demasiada frecuencia, los periodistas que acuden a las reuniones informativas diarias en la Casa Blanca salen de las conferencias con menos idea de lo que está sucediendo que cuando ingresaron a la sala de prensa.

Los corresponsales de la Casa Blanca solían ser un poder en Washington, desempeñando el rol de “perros guardianes” que implica alertar a otros cuando se detecta un problema.

Pero últimamente, los corresponsales tienen que librar otra batalla más dura: defender su credibilidad como profesionales, habida cuenta de que el presidente Trump los designa con demasiada frecuencia como portadores o creadores de fake news, o noticias falsas, cuando publican reportes sobre las disfuncionalidades del Gobierno.

Según el portal POLITIFACT, desde principios de 2017 el presidente Trump ha utilizado la frase "noticias falsas" en más de 153 ocasiones distintas, en respuesta a la cobertura de noticias críticas o cuando los medios usan fuentes anónimas. El público por su parte no tiene muchas herramientas para evaluar la evidencia por sí mismo, lo que favorece la matriz de opinión que crea el Presidente.

Así mismo, líderes extranjeros se han sumado al ejemplo de Trump llamando noticias falsas a informaciones poco favorables. Según POLITICO, eso sucede muy frecuentemente en Rusia, Venezuela o Turquía, donde el fake news puede tener consecuencias penales.

En todo caso, ha habido tantas controversias en los últimos 13 meses, sobre temas de la agenda presidencial, que la Casa Blanca ha requerido una explicación veraz y precisa, y la oficina de prensa no siempre ha brindado el formato más adecuado para informar al público. En ocasiones, los altos funcionarios de la administración Trump producen mensajes contrarios a los que el Presidente expresa en Twitter, generando más confusión.

Utilizando su expresión favorita “fake news”, Trump, por ejemplo, descalificó una vez más a los medios de comunicación, luego de que estos dedicaran cobertura al anuncio del fiscal especial Robert Muller sobre la acusación a 13 rusos por interferir el proceso electoral de 2016, utilizando Facebook, Twitter y Google.

La acusación de Robert Mueller deja en claro que Rusia siguió un patrón para socavar las elecciones presidenciales pasadas, cuando manipuló los medios sociales que Estados Unidos hizo tanto por promocionar.

Trump arremetió por Twitter acerca de la posibilidad de que Rusia lo ayudó a ganar la presidencia y reiteró que la nueva acusación federal no mostró evidencia de colusión entre su campaña y el Kremlin, agregando que los medios de comunicación no han resaltado que se exonera a su campaña electoral de las acusaciones.

Poco después, el asesor de seguridad nacional estadounidense H.R. McMaster reconoció durante la Conferencia de Seguridad en Munich, Alemania, que la evidencia de la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 es "incontrovertible", que no admite duda ni disputa

Valiéndose nuevamente de un tuit, el presidente Trump le reclamó a McMaster haber olvidado mencionar que los rusos no habían impactado en los resultados de las elecciones y que no había habido colusión con su campaña.

La investigación de Muller sigue abierta y no ha producido conclusiones finales, pero si se espera que hayan más señalamientos.

Un estudio del Pew Research Center, de mayo de 2017, sostiene que “aproximadamente nueve de cada diez demócratas (89%) dicen que la crítica de los medios mantiene a los líderes en línea, (el llamado "papel guardián" de los medios), mientras que solo cuatro de cada diez republicanos (42%) dicen lo mismo. La brecha contrasta marcadamente con enero-febrero de 2016, cuando a los estadounidenses se les hizo la misma pregunta en medio de la temporada presidencial primaria, cuando casi la misma proporción de demócratas (74%) y republicanos (77%) apoyó el papel de perro guardián.

Si esas conclusiones son ciertas, ¿Es la polarización política la que está definiendo la libertad de prensa en Estados Unidos, más que los objetivos comunes que deben buscar el bien de todos como nación?

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que la actuación de la Comunidad Internacional en el caso venezolano ha sido acertada?

Sí, no se le puede pedir más
Sí, pero falta aumentar la presión contra la dictadura
No, ha sido insuficiente
No, no debe meterse en los asuntos de los venezolanos
ver resultados

Las Más Leídas