El fin No justifica los medios. Todo queda claro si partimos de la negación (insisto, la negación) de la frase que escribió Napoleón Bonaparte en la última página de su ejemplar del libro El Príncipe de Nicolás Maquiavelo.
El fin No justifica los medios. Todo queda claro si partimos de la negación (insisto, la negación) de la frase que escribió Napoleón Bonaparte en la última página de su ejemplar del libro El Príncipe de Nicolás Maquiavelo.
Sin embargo, los desastres y barbaridades que cometen los dictadores y políticos, y, por supuesto, todo ser ególatra-frustrado que nos dirige, se "justifican" tras un fin ¿para "bien"? de la mayoría que lo eligió en su momento, y que aquel no tiene en cuenta a la hora de tomar decisiones dictatoriales.
El Dictador se aferra al Poder cueste lo que cueste. El dictador reprime y mata, desacredita y se inventa mentiras, elimina las libertades constitucionales y viola las leyes más elementales de la democracia. La justificación se la proporciona una serie de "agresiones" de un enemigo histórico, interno y/o externo, creado de antemano. O sea, lo que llama Umberto Eco, el victimismo sistemático, que, para exaltar al pueblo hay que demostrar que es el enemigo el que nos agrede y corta libertades. Incluso crea provocaciones en cadena a través de colaboradores y testaferros incondicionales que hacen lo indecible para imitar al Jefe.
El victimismo sistemático es una cortina de humo en todos los discursos. Da igual si es una reunión de médicos, maestros, campesinos o jefes de Estado, el discurso del Dictador será siempre es el mismo: hostil y dirigido a exaltar el "todopoderoso enemigo" para ejercer con libertad el Totalitarismo Dictatorial. Lo peor es que el método Dictatorial no varía y se oculta muy bien tras el discurso populista, tanto en Dictaduras de izquierda como de derecha.
Hasta aquí no hay nada nuevo.
Sin embargo.
Hoy otro Nicolás aplica muy bien la teoría del victimismo sistemático. Victimismo que se ha cobrado 35 muertos en las calles venezolanas.
La voz de todo el mundo se solidariza con la causa del pueblo venezolano. El último, el director de orquesta Gustavo Dudamel, quien hace un "llamado urgente al presidente de la República y al Gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo".
El músico manifiesta que "ninguna ideología puede ir más allá del bien común" y que la política se debe hacer desde "el más absoluto respeto a la constitucionalidad, adaptándose a una sociedad joven que, como la venezolana, tiene el derecho a reinventarse y rehacerse en el sano e inobjetable contrapeso democrático".