Hay momentos en que lo único que funciona es echar mano de la osadía, como recurso para derribar un muro político. Algo que podría funcionar bien para la península coreana, gracias al anunciado encuentro entre el presidente Donald Trump y el líder de Corea del norte Kim Jong-un, lo que podría abrir una oportunidad única, para lograr la paz.

Es indiscutible que el presidente Trump utiliza grandes dosis de audacia en todo lo que hace, aunque no siempre se entiendan sus razones. Pero en este caso, esa capacidad para emprender acciones poco comunes, sin temer a las dificultades que llevan consigo, podría ser la clave para vencer el desafío norcoreano.

No hay duda de que es una jugada arriesgada y llena de peligros, pero los beneficios más que probables para las dos Coreas, la región asiática en general y para la estrategia de seguridad de Washington, son tan grandes que el propio Trump podría sentar precedente en política internacional, sobre una nueva relación con Kim Jong. -un, si todo sale bien, marcando así una clara diferencia con su predecesor, Barack Obama.

El expresidente demócrata se caracterizó siempre por ejercer un liderazgo más prudente, tanto en el diseño como en la implementación de estrategias, nacionales o internacionales.

Ahora bien, aunque todo apunta políticamente en favor de la pelea por captar votos con miras a las elecciones legislativas, que se realizarán en noviembre, el tema norcoreano es tan importante que bien valdría la pena que el bipartidismo salvaje entre republicanos y demócratas se diera una tregua, por lo menos hasta que se realice la cumbre entre Trump y Kim.

Trump se ha mostrado irritado otra vez en público, por lo que ha calificado como una "cacería de brujas" por parte del Departamento de Justicia contra él y de su abogado personal, Michael Cohen. Incluso casi gritó de frustración durante una entrevista telefónica con Fox News.

Esto no puede considerarse una buena estrategia de relaciones públicas para el presidente de Estados Unidos, quien durante la misma semana tuvo que desistir de su nominación para el cargo de secretario de Asuntos para Veteranos, que había recaído en Ronny Jackson, quien se ha desempeñado como médico de la Casa Blanca durante las últimas tres administraciones, George W. Bush, Barack Obama y Donald Trump, que no contó con suficiente apoyo en el Senado para asumir la nueva responsabilidad.

De igual manera, la Casa Blanca tuvo que enfrentar el nombramiento de un exjuez federal que revisará los documentos confiscados por el FBI, de la oficina del abogado personal de Trump, Michael Cohen, quien presuntamente pagó $ 130.000 a Stormy Daniels, la actriz porno, para comprar su silencio, sobre un romance que tuvo con Trump en 2006.

Cohen podría cooperar con la investigación del Fiscal especial, Robert Mueller, sobre una presunta conspiración con Rusia, durante la campaña electoral de 2016.

En aras de la paz, es conveniente que Trump fije su atención en la cumbre con Kim Jong-un que podría ser considerada como la reunión más importante en muchos años, en términos de impacto internacional.

Es cierto también que, aunque la investigación del fiscal especial Robert Mueller no se debe detener, quizás se pueda llevar a cabo sin tantos titulares sensacionalistas alimentados por filtraciones interminables, que parecen provenir del mismo equipo de investigación o del Congreso.

El tema coreano es demasiado importante como para que se vea socavado por una nueva erupción de acusaciones y contra acusaciones con objetivos políticos.

Por su parte, Kim Jong-un seguramente vigilará con especial atención todo lo que suceda en Washington durante las próximas semanas, y bien podría tratar de explotar en su favor cualquier debilidad que vea en Trump, como líder del país que garantiza proteger a Corea del Sur de un ataque nuclear.

Trump tiene que contribuir a crear una oportunidad sin precedentes para ayudar a poner fin a décadas de hostilidad entre ambas Coreas e igualmente necesitará el respaldo total del Congreso y los aliados de Estados Unidos para lograr un buen acuerdo que perdure, porque si llega a la reunión con Corea del Norte con Washington en estado de confusión, por los escándalos continuos o por otra ronda de renuncias o revelaciones filtradas sobre su pasado, esa oportunidad única podría perderse.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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