Los inversionistas internacionales están claros de que el modelo actual con los mismos actores que antes eran los socios del dictador Maduro no da confianza a los inversores para invertir en la economía del país. Las grandes petroleras saben que para la deuda que se va a generar para las trasnacionales, no existen garantías de que la dictadura lo pueda pagar. Ahora, sumándole a lo anterior, la inestabilidad constitucional que existe en el país se convierte en una clara amenaza para las empresas que deseen hacer negocios con Venezuela, donde las leyes no se respetan. Lo que existe hasta el momento es una ligera inversión que está sometida a un alto riesgo.
La incertidumbre política en Venezuela ahuyenta la inversión
Inversionistas internacionales observan con cautela la situación en Venezuela, esperando una transición política que garantice seguridad jurídica y un marco de inversión estable.
Según análisis realizado por Blomberg, si se logra una transición política en Venezuela al principio, cuando se reestructuren las instituciones del Estado, y según JPMorgan, se puede avizorar una rápida recuperación del mercado petrolero de acuerdo al artículo de Carlos Rodríguez Salcedo publicado el 5 de enero de 2026 en Bloomberg Línea: “Se contempla una rápida recuperación si se logra estabilidad y retornan inversionistas claves”.
En otras palabras, todo indica que, a los grandes inversionistas, incluyendo las empresas petroleras, les preocupa un gobierno que carece de legitimidad democrática, pero que además figura bajo la protección de los Estados Unidos, lo cual podría generar una dependencia de Venezuela que podría prolongarse en el tiempo, pero podría cambiar si hubiera una modificación de los actores políticos en las elecciones de medio término del presente año y las presidenciales de 2028 en Estados Unidos.
Por otra parte, la infraestructura petrolera se encuentra totalmente deteriorada, lo cual requiere una inversión de miles de millones de dólares. Mientras no se realice la transición, la desconfianza por parte de las grandes petroleras persistirá en la espera de la elección de un gobierno verdaderamente democrático. Lograr la recuperación de Pdvsa para que sea la misma industria que fue considerada una de las mejores del mundo puede requerir varios años. Según John Browne, exdirector de BP, la empresa PDVSA necesita: “Alinear todos los recursos, particularmente el material y el personal, toma muchísimo tiempo”.
Con relación a la inseguridad jurídica, los inversores no confían en un sistema judicial corrompido durante muchos años por una mala gerencia, donde lo político ha privado sobre lo legal. Para que las grandes empresas regresen al país, se necesita que se realice una reforma integral que garantice la autonomía del sistema judicial para generar confianza, para que en pocos años estimule que más empresas quieran invertir en Venezuela.
Por lo antes referido, lo único que garantizaría esas inversiones sería que se acelerara la transición política en Venezuela y, ya establecido un gobierno democrático en el país, se dicten reglas claras que permitan resguardar las inversiones petroleras y de todo tipo como política de Estado.
Si a todo lo ya argumentado se agrega la crisis humanitaria y también la disparidad de los salarios con el precio real de la cesta básica diaria, más otros factores como la hiperinflación, entonces va a hacer que los inversionistas piensen dos veces antes de ir a un país donde los ciudadanos deben esperar muchas horas antes de poder ser atendidos en la sala de emergencia de un hospital o todas las calamidades que deben sufrir por los malos servicios públicos.
Con todo este panorama, los Estados Unidos saben que lo económico va de la mano con lo político y lo social. Dejar más tiempo al gobierno tutelado tiene el rechazo total de los venezolanos que quieren que el coloso del norte concluya la tarea que comenzó el 3 de enero.
Cualquier país que es incapaz de garantizar la seguridad social, unos servicios públicos que funcionen de manera adecuada, electricidad, agua, transporte público, educación y salud, da como resultado que a cualquier inversionista se le eleven los costos de operación; por lo tanto, cualquier empresa responsable esperará hasta que exista un gobierno que garantice la eficiencia económica sobre la política demagógica que ahuyenta a los inversionistas.
“Hay tres jueces agazapados en el fondo de todas las conciencias: el honor, la verdad y la justicia”. Honoré de Balzac.
Edgar J. Amado*
*Coordinador Acción Juvenil de VenAmérica y presidente JUVENEX
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