En política, como ciencia social, no se admite ni existen los “milagros”, por lo tanto pretender, producto del impulso natural emocional, cambiar el curso de los hechos, es muy difícil, al menos que se parta de una apreciación subjetiva previa y la equivocación sea general, como ha ocurrido en el pasado reciente, donde las empresas encuestadoras y medios de opinión han errado o, en algunos casos, manipulado por intereses políticos y económicos la realidad de determinados resultados electorales. Ojalá me equivocara y ocurriese nuevamente por la salud democrática de México.

Todo parece ser que el candidato “chavista” Andrés Manuel López Obrador, AMLO, alcanzará la victoria final en las elecciones presidenciales de este domingo en México con un alto margen de diferencia de votos con relación a sus más cercanos seguidores, los candidatos de los partidos PAN y PRI, detentadores en el pasado del poder en el hermano y admirado país.

La última encuesta conocida arroja los resultados de un 51% para López Obrador, de MORENA, mientras que su más cercano contrincante, Ricardo Anaya, del PAN, alcanza un 27%. El candidato del PRI, actual partido de gobierno, Antonio Meade, obtiene apenas un 19% y al final Jaime Rodríguez, independiente, apenas un 3%. El nivel de indecisos es muy bajo 2,5%. Según los números, la suerte está echada y cantada su ganador.

En materia de la futura composición del Congreso, los números siguen el mismo patrón, según esta encuesta:

MORENA: 37%, PAN: 21%, PRI: 18% y un 24% diseminados entre 7 grupos políticos minoritarios, lo que amerita la urgente necesidad de establecer alianzas parlamentarias para poder tener los votos necesarios a fin de controlarlo políticamente. Como ejemplo, MORENA solo tiene un 37%, mientras que la natural alianza PAN-PRI tiene 39%, siendo los micro partidos quienes seguramente inclinarán la balanza de la mayoría futura parlamentaria con su 24%. Este será el primer escenario por conquistar de los llamados bloques políticos mayoritarios.

Las consideraciones políticas a futuro inmediato, luego de escuchar a López "Labrador" en el acto de cierre de su campaña política en el estadio Azteca de Ciudad México, por cierto, muy lleno de retoricas a la vieja ultranza de la izquierda latinoamericana, son un denominador común: el uso excesivo de “el pueblo salvará al pueblo, y el pueblo salvará la nación”, una nueva versión del “pueblo unido jamás será vencido”.

La lucha contra la corrupción, ofrecida por Chávez y Maduro en Venezuela, no solo no se materializó, sino que está marcando récords universales por alto crecimiento, hasta el punto de que más de 45.000 millones de dólares están depositados en cuentas bancarias en los llamados “paraísos fiscales del mundo” a nombre de los grandes testaferros de los altos dirigentes robolucionarios del régimen dictatorial de Nicolás Maduro y su combo de delincuentes y criminales. AMLO ratifica y ofrece la misma “aspirina” para sus incautos seguidores del noble pueblo mexicano, quienes solo desean y aspiran a una batalla real contra este flagelo. Ya veremos las “cacerías de brujas” contra los opositores a su régimen y sus falsos resultados.

Realizar una nueva y gran “revolución nacionalista” será el objetivo que marcará la pauta de su Gobierno, según López Obrador. Esta postura estratégica e ideológica será la fuente más segura de los futuros conflictos políticos y diplomáticos con los Estados Unidos, ya que cada posición del gobierno izquierdista será un motivo de contradicción con la administración Trump, sobre todo en lo concerniente a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, suscrito entre USA, Canadá y México, y sus relaciones en el campo de la energía petrolera y los asuntos inmigratorios. No tengo dudas sobre este aspecto. Veremos pronto la película en su justo tiempo.

En el marco de la lucha conta el narcotráfico veremos muy pocos resultados, porque esa es la fuente “reservada” para poder afrontar las posibles situaciones económicas que el régimen de AMLO requiere a la hora de golpear los “intereses norteamericanos”. Dinero seguro y a la mano para manejar la contradicciones internas y externas. Maduro, gracias a ello, mantiene un “dólar negro” paralelo, donde “lavan y lavan” capitales provenientes de las drogas, dentro de un mercado exigente de divisas.

Irónicamente, un amigo colombiano me preguntaba: “Tú sabes quién perdió igual que Petro en las elecciones. Le dije NO, y respondió: “Las líneas áreas que perdieron más de un millón de reservaciones al exterior si ganaba el candidato de Chávez en Colombia” y, parodiándolo, expresé: “Cuidado, si los adversarios de la construcción del famoso “Muro de Trump” en la frontera sur de México, al producirse la gran estampida de mexicanos queriendo venirse a los Estados Unidos para escapar de la 'gran revolución nacionalista de López Obrador’, en especial la clase media, terminen solicitando la construcción de varios muros fronterizos. Vean el ejemplo de los venezolanos huyendo por millones a Colombia, Brasil y Ecuador por el fracaso de la “revolución bolivariana”.

Recuerdo una frase de mis abuelos en Caracas que me decían para que cesara de llover: "San Isidro Labrador quita el agua y pone el sol”, a la cual irónicamente manifiesto que con este "López Labrador" los mexicanos no tendrán “ni agua, ni sol”.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que la actuación de la Comunidad Internacional en el caso venezolano ha sido acertada?

Sí, no se le puede pedir más
Sí, pero falta aumentar la presión contra la dictadura
No, ha sido insuficiente
No, no debe meterse en los asuntos de los venezolanos
ver resultados

Las Más Leídas