La canonización de José Gregorio Hernández este próximo 19 de octubre es con seguridad el acontecimiento más importante en la historia del catolicismo venezolano y precisamente por eso Nicolás Maduro ha decidido sacar el mayor provecho posible a este evento religioso. Lo grave es que planifica hacerlo con el apoyo de parte de la jerarquía de la Iglesia venezolana.
Maduro, el arzobispo y la canonización
A José Gregorio Hernández se le ha secuestrado. Al menos su imagen y su ceremonia de canonización. Por eso hemos visto y veremos aún más en estos próximos días la inclusión protagónica del dictador Nicolás Maduro
Para el evento, que en Venezuela el acto central será en el estadio Monumental de Caracas, en La Rinconada, Maduro acordó con el arzobispo de Caracas Raúl Biord, la entrega de 2.200 autobuses junto a fondos adicionales para 70 mil almuerzos. Según palabras del dictador, aspira que el estadio esté a reventar. No quiere perder una excepcional oportunidad de robar el protagonismo al Santo y asumir el acto como un respaldo a su persona.
La relación de Maduro con el jerarca de la Iglesia asoma una línea política complaciente de éste hacia el dictador.
Una señal fue el encuentro proselitista en La Casona entre el recién designado arzobispo Biord junto al director de la Universidad Católica Andrés Bello, Arturo Peraza, y la directora de Vale TV, María Eugenia Mosquera, con Nicolás Maduro, padre e hijo y Cilia Flores.
Raúl Biord Castillo, designado el 28 de junio de 2024 arzobispo de Caracas, viene de ser obispo de La Guaira.
La canonización de José Gregorio Hernández ha sido la culminación de un largo camino, de un ejercicio político y la presentación de evidencias ante las autoridades del Vaticano. El mérito de haberlo logrado es del cardenal Baltazar Porras, hoy injustamente relegado de la jerarquía eclesiástica local y del proceso de celebración en todo el país.
A José Gregorio Hernández se le ha secuestrado. Al menos su imagen y su ceremonia de canonización. Por eso hemos visto y veremos aún más en estos próximos días la inclusión protagónica del dictador Nicolás Maduro tomado de la mano con su hijo que en el cargo de vicepresidente de asuntos religiosos del Psuv maneja recursos suficientes como para ser persuasivo para una parte de la jerarquía eclesiástica venezolana.
El arzobispo Biord es salesiano de Don Bosco, tiene pedigrí religioso: es sobrino del cardenal Rosalio Castillo Lara, crítico de Hugo Chávez quien como era costumbre le respondía señalándolo como bandido y diablo con sotana.
Pero el arzobispo de Caracas es de una tendencia distinta a la de su tío, aunque cuesta entender cómo alguien que habla desde la casa de Dios puede estar aliado con el demonio.
Mientras el arzobispo Biord estaba en La Guaira, cuentan los lugareños que gustaba de departir con autoridades civiles y militares que desfilaban sus armas en la Iglesia intimidando a los feligreses. Algunos empresarios se incomodaban al llegar a reunirse con él y encontrarse con el religioso departiendo con el alcalde y después gobernador del oficialismo en La Guaira, Alejandro Terán. Otro asiduo visitante era Nicolás Maduro Guerra.
Igualmente, era frecuente ver al obispo Biord socializando en el Club Camurí Grande con amigos enchufados. Quienes lo conocen afirman que le gusta el poder, el confort, y sobre todo que es ambicioso, de hecho, es activo en la gerencia de dinero y tiene amigos en negocios, varios de ellos no exactamente lícitos.
Uno de los casos más comentados por la comunidad es su relación pública con una familia considerada como parte de sus donantes; se trata de los Yammine que según documentos de los Panama Papers, publicados en el portal ArmandoInfo, Antonio, Mohsen y Sarkis Yammine están vinculados a estructuras off shore.
También hay testimonios de empresarios que al acudir a una reunión donde Biord los había invitado se vieron sorprendidos al ser recibidos por el obispo acompañado cual anfitrión por el actual gobernador de La Guaira, Alejandro Terán.
Como obispo de La Guaira Biord también estableció relaciones con distintas Organizaciones No Gubernamentales en especial con fundaciones que aportaban dinero para la construcción de obras, aunque fuentes confidenciales insisten en que hay una sospechosa oscuridad en el manejo de fondos y que frecuentes proyectos que fueron financiados no culminaron en nada.
En cuanto a su estilo de gerenciar, miembros de la Iglesia destacan que Biord es implacable: si un sacerdote en La Guaira no cumplía su línea, lo sacaba de la parroquia y como consecuencia lo dejaba sin casa. El nuevo arzobispo de Caracas no se detiene ni siquiera ante la jerarquía: al cardenal Baltazar Porras que vivía en una casa alquilada por el arzobispado ya lo sacó de ella dejando de pagarla. El príncipe de la Iglesia tuvo que mudarse a la residencia de un familiar en La Boyera.
NULL
