Más que un desafío, es la inseguridad de tener la vivencia de que su régimen castro comunista es insostenible por más tiempo. La mala administración durante 60 años de socialismo que ha conllevado a una inevitable crisis económica, ya se percibe en Cuba. Ante esa abrumadora circunstancia, Miguel Díaz-Canel visita a Venezuela.

Aunque los regímenes de La Habana y Caracas poseen un cable de fibra óptica que les garantiza las comunicaciones seguras, el mandatario Díaz-Canel debía transmitir el mensaje directo al benefactor y lacayo de la dictadura cubana, Nicolás Maduro.

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¿Era ese mensaje del general Raúl Castro? ¿Tenía relación con la supervivencia de Maduro? ¿Llevaba alguna advertencia de peligro de ataque inminente como represalia por hostigamiento a un avión estadounidense en aguas internacionales del Caribe? ¿Era la propuesta de refugio a Maduro en la isla de Castro? ¿Ataque de Venezuela chavista a Colombia? ¿Era el interés de continuar profundizado la injerencia en otras naciones vecinas?

Todas esas y otras preguntas son posibles; pero la del asilo político de Maduro en la isla cubana es una variante muy alejada de la realidad; pues Nicolás Maduro es su hombre fuerte, que se puede interpretar como visir en esa nación. Él es la garantía de los ilimitados recursos a la dictadura castrista, en especial de petróleo, el oro y las drogas.

La tiranía de Maduro es tan corrupta y criminal que sus reservas de oro de 850 toneladas bajaron a 86 por las ventas ilícitas. Se reporta la venta secreta por Maduro de más de 40 millones de dólares de ese metal dorado. Alrededor de 98 millones de toneladas de oro salieron en secreto al exterior desde marzo-abril de 2019, según Wall Street Journal y Bloomberg.com.

El usurpador Maduro ha creado un estado fallido en Venezuela. Los crímenes de lesa humanidad y el terror de estado han obligado salir del país a más de 4 millones de personas, convirtiéndose en la más grave crisis humanitaria de la región.

La injerencia extranjera es la causa principal de todos esos males en Venezuela. Cuba castrista es la cabeza hegemónica en la intervención militar y de inteligencia contra el pueblo venezolano. También le acompañan en ese acto injerencista países como Rusia e Irán.

En realidad, toda esa confusión dentro del Estado, la aprovechan el régimen de Cuba y Maduro para controlar a sus ciudadanos e imponerles el socialismo y enriquecerse ambas dictaduras de los recursos del pueblo venezolano, contando con el apoyo incondicional e in situ de las narco guerrillas ENL, la FARC y Hezbolá.

En días recientes, Maduro hizo un llamado a los cabecillas y miembros de la FARC a asentarse en suelo venezolano y así poder asegurar su triunfo en una futura guerra civil en su país o una invasión al estado vecino de Colombia.

Venezuela madurista es el primer exportador de productos hacia Cuba (15.2%) y recibe de éste 18.3%, convirtiéndose en el tercer importador de la isla caribeña. Venezuela exporta petróleo para Cuba en forma de trueque bajo un Convenio Integral de Cooperación, desde el 2000.

En marzo de 2019, 300.000 barriles llegaron a la isla y aumentó un mes después a 1 000 000 de barriles en la cuota de entrega a Cuba. Sin embargo, los lingotes de oro enviados al Barco Central de Cuba, por el mandatario Hugo Chávez, en el 2011, jamás les han sido devueltos a Venezuela.

Dos cosas interesantes se han desarrollado en estos días, después de 60 años de deterioro de la Estatua de la República en el Capitolio Nacional, la pieza fue inaugurada con rimbombancia por el régimen castrista; la otra es que Díaz-Canel viajó de forma urgente y por pocos días a encontrarse con Maduro en Venezuela.

¿Qué oro se utilizó para la restauración de la estatua de la República? Las autoridades refirieron que era el dorado donado por el gobierno de Rusia. ¿Acaso Rusia está en el contrabando de oro venezolano y la restauración se hizo con ese oro? o ¿Era el oro venezolano que había guardado Chávez hace ya tiempo en el Banco Central de Cuba?

Las respuestas no las conozco. Pero lo cierto es que el mandatario Díaz-Canel ha repetido como una letanía en los últimos días y, sobre todo, en suelo venezolano y al dictador Maduro y sus secuaces, el apoyo incondicional del régimen cubano. Sin embargo, la clásica frase castrista de “Dar hasta la última gota de sangre…” no la han expuesto nunca jamás.

Al parecer, el régimen de Castro/Díaz-Canel recuerda vívidamente el duro fracaso de su enfrentamiento con el poderoso ejército estadounidense en tierra de la isla estado de Granada. Hoy evita comprometerse con su aliado socialista venezolano para no sufrir una gran derrota en un posible conflicto bélico y que tenga repercusión de liberación sobre el pueblo cubano. Ambas dictaduras están agotadas y en el ocaso, por lo que Cuba y Venezuela serán libres.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

DLA Clasificados

 

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