miércoles 1  de  abril 2026
OPINIÓN

Pompeo ¿con la mira puesta en 2024?

Se comenta en Washington, con gran insistencia, la probable salida de Pompeo, en parte por la convicción general de que está atrapado en el llamado Ucraniagate
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

El secretario de Estado, Mike Pompeo, ha insistido una y otra vez que su único interés en este momento es permanecer al frente de las obligaciones que le ha encomendado el presidente Donald Trump al frente de la diplomacia estadounidense.

Sin embargo, se comenta en Washington, con gran insistencia, su salida, en parte por la convicción general de que Pompeo está atrapado en el llamado Ucraniagate, que se encuentra en el corazón de la investigación del juicio político contra del jefe de Estado en la Cámara de Representantes.

¿Cuánto sabía o qué tan involucrado estuvo Pompeo en lo que los demócratas afirman fue un intento de la Casa Blanca para persuadir al entonces recién elegido presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, para investigar por supuesta corrupción a Joe Biden y su hijo Hunter?

¿Estaba al tanto el secretario de Estado de que había un llamado quid pro quo implícito para concretar la cooperación estadounidense, que debería hacerle frente a la intervención rusa en el este de Ucrania y que parecía estar en juego?

Los planes de Pompeo para el futuro han estado en las noticias a pesar de su afirmación dogmática, de que quiere permanecer como secretario de Estado.

En un tuit publicado la semana pasada, Trump afirmó que Pompeo ganaría fácilmente el escaño en el Senado, con lo cual parecía indicar que daría su bendición a perder a su secretario de Estado, si Kansas permanece en manos republicanas.

Pompeo se desempeñó como congresista de Kansas por tres mandatos y ahora el escaño en la Cámara alta queda vacante, con el retiro del senador Pat Roberts.

¿Es acaso este tuit de Trump una invitación para Pompeo salir?

¿Tiene el Presidente a alguien más en mente para hacerse cargo del Departamento de Estado? ¿Nikki Haley quizás, su exembajadora favorita en las Naciones Unidas?.

La semana pasada se especuló que Haley podría reemplazar a Mike Pence como fórmula presidencial para las elecciones de 2020, luego de que la exembajadora ante la ONU demostrara, en una reciente entrevista, lo que pareció un apoyo incondicional a Trump ante las amenazas de un juicio político.

En todo caso, esta posibilidad fue descartada por el propio Presidente, quien confirmó que Pence seguía siendo su compañero para la reelección.

Por ahora, la posición de Pompeo se ha debilitado por varias razones.

Primero, debido a las declaraciones de testigos en las audiencias de juicio político, quienes sostienen que Pompeo estaba al tanto de lo que estaba sucediendo con el presidente de Ucrania. Muchos de estos testigos, que provienen del Departamento de Estado, han aportado evidencia explosiva.

En segundo lugar, el Departamento de Estado publicó recientemente unas 100 páginas de registros que dan cuenta de la fluida comunicación entre Mike Pompeo y Rudy Giuliani, el abogado personal del presidente Donald Trump.

El contenido de estos memorandos va en consonancia con las declaraciones del embajador estadounidense ante la Unión Europea, Gordon Sondland, quien dijo que altos funcionarios de la administración estaban al tanto de los esfuerzos de Trump y Giuliani para presionar a Ucrania.

Los documentos fueron hechos públicos como parte de una demanda de la ONG American Oversight, para descubrir registros sobre supuestas acciones de Trump en Ucrania.

La Casa Blanca, no obstante, considera que Sondland no testificó contra el Presidente porque dijo que el “Quid pro Quo era para una reunión o una declaracioó, no para obtener la ayuda estadounidense”, según la propia consejera del Presidente, Kelly Anne Conway.

Con la salida de Pompeo del Gabinete presidencial, Trump podría considerar a Nikki Haley como su próxima secretaria de Estado.

Paralelamente, los líderes del Partido Republicano verían como una ventaja de que Pompeo vuelva al ruedo legislativo, pues todavía es visto como un peso pesado que podría ejercer gran influencia en el Senado.

Todo el enfoque en este momento está en las elecciones presidenciales de 2020, pero en 2024, con Trump fuera del espectro presidencial, la nominación republicana puede ser una aspiración real para el jefe de la diplomacia estadounidense.

Pompeo ha pasado por el Congreso, ha servido como director de la CIA y luego secretario de Estado y, si sale bien librado de esta coyuntura y logra ser electo al Senado, se convertiría en la opción republicana lógica para aspirar a ocupar la Casa Blanca.

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